Por el interés te quiero Andrés

Supongo que todo el mundo conoce la parábola del hijo pródigo, especialmente si ya hace unos añitos que fue al cole. En pocas palabras lo que contaba era la historia de un padre que tenía dos hijos. Uno de ellos decide pedirle la herencia y largarse a disfrutar mientras el otro se queda currando. Cuando al primero se le gasta la pasta, vuelve a casa y es recibido con los brazos abiertos por el padre… aunque no tanto por el hermano.

Supongo que cada uno tendrá sus preferencias, pero yo era de los que daba la razón al que se quedó en casa. Supongo que jode que mientras que tu has estado sacando el trabajo adelante, sea otro el que ha disfrutado. Lo curioso es que esta semana me he sentido como el hermano libertino. Me explico.

No es un secreto que suelo ser muy crítico con muchas de las cosas que ocurren en dospuntocerolandia. Por ejemplo, nunca me ha entusiasmado Twitter y sigue sin hacerlo. Hace unos meses dejé de escribir porque, en mi opinión, no era una buena herramienta de Branding Personal. Algunas personas me dijeron que quizás no me había planteado un objetivo correcto.

Hace unas semanas encontré una motivación que me ha hecho volver al microblogging. Decidí escribir un nuevo libro y pensé que sería interesante para mi y para algunas personas describir el proceso, las sensaciones y alguna idea suelta. De hecho, y para dejarlo bien claro, lo puse en mi perfil («Twitts que explican el proceso de creación de mi nuevo libro»).

Pues bien, ha faltado tiempo para que algunos de esos talibanes dospuntocerolenses que pululan por La Red se dedique a juzgar y a descalificar. El denominador común ha sido el interés. El terrible pecado mortal que he cometido ha sido el de utilizar un medio para hablar de algo en lo que estoy trabajando.

De pronto soy el hijo pródigo que jamás debió volver a Twitter. Da la sensación de que yo he estado de juerga mientras ellos mantenían la casa. De que ellos son una especie de guardianes de las esencias. De que no es justo que alguien utilice una herramienta pura como Twitter para hablar de su trabajo. ¡Por diospuntocero! ¡Cómo se me ocurre hacer eso! Nadie utiliza Twitter para hablar de su trabajo, ni para sentirse bien, ni para hacer negocio. ¿Verdad?

Francamente, no se vosotros, pero a mi me parece un poco patética e hipócrita esa idea que se ha generalizado de que en La Red todo debe ser compartir, colaborar, conversar, cooperar, co… jones. Creo que todo el mundo tiene un interés o una motivación para estar aquí. Creo que el interés es necesario para que el mundo siga adelante.

Parece que el interés es aceptable en dospuntocerolandia mientras no haya dinero o compensación material. Uno puede estar en las redes sociales para divertirse, conversar, compartir, etc. Pero, ¡valgame diospuntocero! no se te ocurra hacer algo que directa o indirectamente pueda tener un rendimiento económico o material. Serás expulsado del Paraiso.

Mi trabajo consiste en diseñar procesos de posicionamiento profesional y Marca Personal. Eso implica que tarde o temprano deberás utilizar herramientas de visibilidad para dar a conocer tu Marca Personal. En realidad, muchos de los profesionales que trabajamos por nuestra cuenta, utilizamos lo dospuntocero porque es útil para nuestro posicionamiento y tambien, muy importante, porque nos gusta. ¿Hay que pedir perdón por eso? Creo que no.

No he conocido a nadie en el mundo occidental a quién se le apunte con una pistola para que entre en los sitios de nadie. Cuando alguien sigue a una persona, visita su web o sigue su blog es porque le INTERESA, porque tiene INTERÉS en lo que dice. Y ahí es donde se produce el choque positivo de intereses.

Da la sensación de que si eres interesado no puedes ser auténtico. Yo creo más bien que es lo contrario. Cuando muestras tu interés, es cuando puedes ser auténtico.

Para que yo pueda obtener un rendimiento de lo que hago, debo ofrecerte algo que te interese. Esto no es unilateral. Si quiero conseguir algo, tendré que darte algo. Por el interés te quiero Andrés. ¿Es eso malo? No lo creo. Todo lo contrario. Si quiero progresar, debo ayudarte a hacerlo. El «egoismo» de ambos nos va a ayudar a avanzar.

Dicen que las empresas no se acaban de decidir a entrar en dospuntocerolandia. Y no me extraña. Si todos los mensajes que reciben, de gente que jamás ha dirigido una empresa, es que tienen que darlo todo sin esperar nada a cambio (como en el día de la madre), no me extraña que lo miren con recelo. Quizás sería más interesante dejar de lado esta falsa solidaridad de la que presumen quienes tienen poco que perder y empezar a decir las cosas como son.

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

NOTA: Esta semana Ana Sequea me ha entrevistado vía Skype para su web. Podéis verlo aquí.





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