Hombre de Empresa u Hombre-Empresa

Esta semana han estrenado The company men, aunque todavía no la he visto. Por lo visto trata de un grupo de ejecutivos bien situados a los que una reestructuración en su empresa deja fuera de juego. Parece que empiezan a abundar películas con historias sobre despidos o sobre lo menos atractivo del mundo corporativo. Películas como esta o la reciente Up in the air, están dando una imagen muy diferente a la que veíamos en los ochenta, como Armas de Mujer en las que si te lo currabas, triunfabas.

Quizás no es una mala cosa el que sea el cine el que abra los ojos a muchos profesionales que piensan que no les va a pasar nada.

Pero lo que me ha inspirado el post es el título, “The company men”, que podríamos traducir como “Los hombres de empresa”. Creo que en esas cuatro palabras se sintetiza todo lo que no deberíamos volver a ser jamás. Parece que aunque hace tiempo que las organizaciones dejaron de considerarnos humanos y nos convirtieron en recursos, nosotros seguimos comportándonos con un absurdo sentimiento de lealtad y pertenencia.

En alguna ocasión he comentado aquí que hay gente que se ofende cuando le digo cosas tan obvias como que tengan su propia tarjeta profesional. Siempre hay alguien que me dice algo tan obsceno como “Yo no puedo hacer eso porque soy de XXXXXXXX”. ¡SOY DE…! ¿Nos hemos vuelto locos? Yo no soy de nadie y menos de una empresa.

A ver si nos enteramos de una vez que una cosa es la marca corporativa a la que “vendemos” nuestro trabajo y otra es nuestra Marca Personal. Ambas no son antagónicas, de hecho deberían ser complementarias si en las organizaciones hubiese directivos con un poco de visión. Pero cuando firmamos un contrato con una empresa no lo estamos haciendo con el diablo. Siempre podemos decidir. No estamos vendiendo el alma, o no deberíamos.

Podría pensarse que estoy en contra de las empresas, pero no es así, más bien todo lo contrario. Creo en los empresarios, pero en los de verdad, no en esa élite de directivos que no ha sido capaz de crear nunca nada y nunca son responsables de sus cagadas. Creo en esos emprendedores que se juegan lo poco que tienen para salir adelante y crear riqueza. Lo que no me gusta son esas organizaciones que actúan en función de lo que decide un grupo de accionistas a miles de kilómetros.

Pero para cambiar las cosas debemos empezar a utilizar las mismas herramientas. Ya sé que esto rechinará a algunos, pero creo que es bueno si se hace bien. Es hora de dejar de pensar como Hombres de Empresa y empezar a considerarnos Hombres (y Mujeres) Empresa.

Mientras pensemos como Empleados, siempre estaremos un escalón por debajo. Tendremos que “mendigar” un empleo, aceptar órdenes absurdas o tragar con lo que sea. Pero si pensamos como Empresas que proporcionamos servicios, nos pondremos al mismo nivel. La única diferencia es que en tu caso, tu empresa eres tú mismo. Ojo, no estoy diciendo que te hagas autónomo, estoy diciendo que aunque estés trabajando para otros, tu mentalidad debe ser la de alguien que se “asocia” a una organización.

Ahí cobra todo su sentido el concepto de Marca Personal. Dentro de una organización también es posible diseñar estrategias de Branding Personal.

Si piensas como una Empresa Unipersonal debes tener en cuenta todos los “departamentos”.

  • Necesitas un área de compras. ¿Donde vas a adquirir los conocimientos que necesitas?
  • Necesitas un área de marketing. ¿Cómo vas a dar a conocer lo que haces?
  • Necesitas un área de producción. ¿Cómo vas a crear los documentos, presentaciones y entregables?
  • Necesitas un área de logística. ¿Cómo vas a organizar todos esos elementos?
  • Necesitas un área de finanzas. ¿Cómo vas a gestionar los recursos económicos?
  • Necesitas un área de I+D. ¿Cuantos “productos” vas a crear el próximo año?
  • Necesitas un área de ventas. ¿Cómo vas a argumentar y cerrar acuerdos sobre lo que aportas?
  • Necesitas…

El mundo está cambiando y no es malo. Simplemente debemos dejar de comportarnos como dóciles “empleados” y empezar a hacerlo como profesionales que tenemos algo que aportar. Recuerda que Tu eres tu marca, tu profesión es tu empresa y tu trabajo es tu producto. No mezcles las cosas.









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