Matar al padre

Uno de los objetivos que me planteé cuando empecé a trabajar en el concepto de Marca Personal fue el de diseñar un sistema replicable que pudiese ser utilizado por cualquier persona sin necesidad de tener una preparación especial. Para conseguir que otros puedan hacer lo mismo que haces tú de un modo automático, es imprescindible reunir todos los elementos, «destilar» lo fundamental y convertirlo en un protocolo aplicable en cualquier situación. Esto sirve para los pilotos, los fontaneros o los responsables de producción.

Hace tiempo que me quedó claro que el Branding Personal funciona gracias a unas decenas de elementos de distinta importancia (valores, responsabilidad, estrategia, blogs, propuesta de valor,…). Lo que no tenía tan claro es el orden en el que había que aplicarlos o si en realidad había que juntarlos siguiendo unas etapas establecidas o debería ser algo sistémico.

Aunque hace tiempo que manejo todo esto, mi intención para antes de acabar el año, es plasmarlo en algún documento operativo.

En algún post reciente hablaba de la importancia para una marca, personal o comercial, de tener un sistema, un protocolo o un manual de procedimientos. Cuando se trabaja de un modo preestablecido se reducen los errores, se producen menos sorpresas, se generan resultados consistentes. Eso aumenta la credibilidad, la confianza y como he dicho tantas veces, las marcas valiosas lo son porque son capaces de ofrecer calidad sin sobresaltos. Y esto se aplica a las personas y a los productos.

Pero para llegar a este punto de mi trabajo he dedicado mucho tiempo a investigar, a leer y a poner en práctica. Como es la primera vez que me meto en un lío de este estilo, hace siete años no tenía ni idea de por donde empezar, así que me dediqué a leer a los maestros. Peter Montoya, Tom Peters, William Arruda o Catherine Kaputa me enseñaron los principios básicos. Al principio traté de cogerlo todo, pero casi sin asimilar nada. No lo voy a negar, me dediqué a copiar muchas de sus ideas. Y claro, lo que salió al principio no tenía ni pies ni cabeza.

Pero poco a poco vi que había cosas que no encajaban o simplemente no tenían sentido en nuestro entorno. Los problemas de un emprendedor de Ohio no son los mismos de un autónomo de Badajoz. Para hacer networking aquí no puedes organizar fiestas en un piso de 80 m2 todos los fines de semana como propone Ferrazzi. Así que en algún momento hay que empezar a pensar por uno mismo. Hay un punto del proceso en el que hay que «matar al padre».

Tenía pensado hablar de esto hace unos días, cuando vi el último post del blog de mi amiga Mertxe Pasamontes. Ella reflexiona sobre la frontera entre copiar y crear. Como digo, en mi proceso ha habido una etapa inicial de recopilación de materiales, luego una de asimilación y deconstrucción y por último una de creación de algo nuevo pero con el espíritu de los «maestros».

Ya no se trata solo de una cuestión operativa, también hay un elemento filosófico. Creo que una persona que quiera desarrollar una Marca Personal debe pensar por sí misma. Si te dedicas a repetir las ideas de otros, especialmente si te las han impuesto, vas a ser menos tú y más lo que otros quieren que seas.

Creo que hay que ponerlo todo en duda. Especialmente en estos tiempos en los que tratan de hacernos tragar con ruedas de molino embadurnadas de vaselina y música «Chill out».

Cuando doy clase a mis alumnos en algunas escuelas de negocio les digo que no se crean nada de lo que les han dicho, ni siquiera de lo que yo les cuente, si no lo han pensado bien o incluso si no lo han probado. Les hablan de gente que ha desarrollado teorías desde sus cómodos despachos en universidades norteamericanas pero que son inaplicables en el «mundo real». Me encantaría ver a Maslow dirigiendo un equipo de teleoperadoras mal pagadas.

Por último, un profesional que quiera dejar una Marca Personal fuerte no puede basarse en la imitación o la copia. Eso solo consigue que le perciban como una mala versión de algo existente. Es mucho mejor crear algo nuevo o una combinación original de cosas preexistentes, con personalidad propia. Supongo que es más facil presentarse como profesional de algo que ya conoce todo el mundo, pero a la larga es mejor crear tu propio método o desarrollar tu idea singular. El que da primero da dos veces. Te lo digo por experiencia.





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