Rutinas y Marca Personal

Desde hace bastantes meses tengo la costumbre de escribir dos posts a la semana. Uno el martes y otro el viernes. Salvo excepciones, suelo redactarlos esos mismos días a primera hora de la mañana. Para mí, es una rutina muy asequible. El tiempo entre post y post me permite pensar y elaborar mentalmente lo que quiero decir. Así que cuando llega la mañana en la que tengo que ponerme frente a la pantalla, el mensaje que quiero comunicar suele salir casi solo.

Pero esta semana he fallado. He roto mi rutina. El lunes estuve en Fundesem en Alicante y ayer pasé todo el día en Lorca con un grupo de profesionales que están haciendo cosas interesantes. Así que no me quedó tiempo (ni mucha energía) para escribir el post del martes. Y reconozco que he estado sufriendo por saltarme mi propia regla de comportamiento.

Podrás pensar que no tiene importancia, que no pasa nada, se escribe otro día o no se escribe y punto. Pero romper una rutina que funciona sí tiene relevancia. Me explico.

Si piensas en la gente que podemos considerar como ejemplos o modelos de comportamiento, verás que la mayoría son personas que han actuado de forma constante y persistente a lo largo del tiempo. Normalmente a lo largo de mucho tiempo. Puede haber excepciones, pero quienes han conseguido lo que querían es porque se lo han «currado» de una forma metódica y continua.

Las marcas personales y comerciales potentes lo son porque mantienen una forma de hacer las cosas que se considera adecuada y no por «el qué dirán».  Las personas y empresas con marcas valiosas hacen lo que hay que hacer aunque no haya nadie observando. Eso es lo que crea una Marca Personal fuerte. Si haces una cosa en público pero eres diferente en privado estás dirigiéndote al abismo.

Por lo tanto cuando desarrollas unos hábitos de comportamiento, una forma rutinaria de hacer las cosas, todo eso acaba formando parte de tu posicionamiento y la gente lo percibe de un modo u otro. La Marca Personal se basa en la confianza, en la credibilidad.  Los seres humanos tratamos de evitar sorpresas (salvo en el cine o en un parque de atracciones). Por lo tanto, valoramos más a las personas y organizaciones que actúan de un modo predecible.

Habrá quienes piensen que introducir un hábito o una rutina es antinatural o falso. Pero no es así. Es cierto que todas las cosas que empezamos a hacer son extrañas hasta que forman parte de nosotros. Por lo tanto, incorporar hábitos positivos no es engañar o comportarse de un modo artificial, es una forma de mejorar. Y romper esas rutinas, aunques solo sea en una ocasión, lo que hace es debilitar algo que te ha costado mucho incorporar.

Creo que queda claro que una vez más, aqui juega un papel fundamental la visión a largo plazo. Eso implica tener unos objetivos claros y una motivación fuerte. De otro modo, a veces se hace muy cuesta arriba hacer el esfuerzo. Actualmente hay una tendencia a generar un fuerte impacto en un tiempo muy breve. Pero ya vimos en el cuento de los Tres Cerditos que eso no funciona.

Así que si quieres diseñar un plan de Branding Personal acuérdate de introducir tareas que refuercen tu posicionamiento cada día. Y lo más importante, no dejes que queden en papel mojado. Ejecútalas. Sin prisa pero sin pausa.

Y recuerda que mantener una rutina no te asegura nada, pero no tenerla es garantía de fracaso.





Compartir esta publicacion