¿Eres un/a profesional primer precio, básico/a, o premium?

En mis años trabajando en el mundo de la distribución distinguíamos varios tipos de producto.

En el centro de la gama están los productos estandar, de gama media, los que cumplen con los requisitos básicos y son fácilmente sustituibles porque todos se parecen y satisfacen la misma necesidad. Puedes elegir entre varios tipos de papel higiénico o marcas de leche porque son indistinguibles. En eso se basa la marca blanca.

En la parte inferior están los productos que denominamos de “primer precio” o de “los chinos”. Son esos que, aunque se supone que hacen lo mismo que los anteriores, tienen peor aspecto, cumplen la legislación pero poco más y transmiten poca confianza. Puede que la celulosa de ese papel higiénico acabe afectando a tu capacidad de sentarte o te salga la leche rancia con cierta frecuencia.

Por último están los productos premium. Son esos que ofrecen algo más que el resto, que tienen un envase atractivo y cuidado y que ofrecen algo o mucho más que lo que le exige la ley. No sólo consiguen convencerte de su calidad sino que además te hacen sentir mejor. Es ese papel higiénico perfumado y con fibras de algodón que estás deseando usar o esa leche que parece recién ordeñada porque viene de granjas con vacas que tienen cuenta en Facebook.

Cuando hablo de Estrategia Personal y de Branding Personal es muy importante tener claro qué tipo de producto o de oferta profesional ofreces. Ya sabes que el producto no eres tu (sería muy grave si fuese así) sino aquello por lo que te pagan o recompensan de alguna manera.

El problema es que mucha gente que conozco está en la gama media, hacen su trabajo, cumplen con lo que se les pide pero poco más. Además, suelen quedarse estancados. Hay profesionales que son como el papel higiénico El elefante o la leche en bolsa, que quizás fueron buenos productos en su momento pero hace tiempo que quedaron obsoletos. Lo que hacías hace años o incluso lo que acabas de estudiar en tu carrera o en tu MBA (More Bad Answers) puede que sólo te sirva para sobrevivir o quizás ni eso.

De los profesionales “primer precio” ya ni voy a decir nada. Son esos que hace tiempo que dejaron de cuidar su oferta, que no se preocupan por que les conozcan, que hacen lo justo para que no les saquen del mercado o que consideran que el Curriculo es la única forma de darse a conocer (quienes lo hacen). Sólo están ahí, en la parte baja del lineal esperando que alguien se fije en ellos.

Los que me interesan son los profesionales premium. Son aquellos que han entendido que si no quieres ser un “commodity”, que nadie te tenga en cuenta o incluso que hablen de ti pero mal, debes añadir extras a tu oferta profesional. Ya no vale con ofrecer lo mismo que otros ofrecen “de serie”. La buena noticia es que, en este momento hay muchas formas de “tunear” tu oferta y de incluir cosas que hagan más valioso y atractivo tu “producto” profesional.

Un profesional premium es capaz de aprender cosas nuevas cada año o cada mes para incorporarlo a su “portfolio” o a su lista de características. Pueden ser cosas útiles inmediatamente o simplemente algo que le apetece aprender y que, quizás, un día puedas aplicar. Lo importante es tener un buen plan de I+D personal y profesional. Y que nadie que esté leyendo este post me diga ahora que no puede aprender lo que sea.

Un profesional premium no sólo es alguien capaz de ofrecer una mayor gama de “extras” que el resto. Además es alguien que es capaz de demostrar una y otra vez su potencial. Esa repetición de éxitos o de logros genera confianza y ¿no es eso lo que valoramos en una marca comercial o personal?

Un profesional premium cuida su “envase” (aunque no sea yo el más adecuado para hablar de esto), se preocupa no sólo de ser sino también de parecer (lo que se es no lo que no se es).

Un profesional premium se encarga de transmitir y comunicar por los medios adecuados (pueden ser Redes Sociales o no) aquello que es capaz de hacer por otros ofreciendo pruebas de ello.

Un profesional premium trata de situarse en los mejores lugares de “lineal” de los profesionales para estar a la vista de los “clientes” (jefes, “headhunters”, clientes, amantes,…).

Por último, un profesional premium hace lo posible para enamorar a sus “clientes”. No solo es bueno y lo parece sino que además no tiene miedo de defender sus valores, sus posiciones y aquello en lo que cree. Vale, eso puede hacerle perder algunos “clientes” pero va a fidelizar a aquellos que comparten sus puntos de vista y eso también genera confianza.

Siempre digo que no es posible no dejar una Marca Personal, el problema es que la que estás dejando sea una marca “primer precio” o una “marca blanca”.

Si quieres dejar de luchar por sobrevivir y empezar a vivir, plantéate en serio subir de nivel profesional. Hay empresas que hacían productos baratos que han acabado creando productos muy valorados y viceversa. Con los profesionales ocurre igual.

En este momento tenemos las herramientas y los instrumentos para reforzar nuestro posicionamiento como profesionales valiosos. Pero, como siempre, la decisión de invertir es tuya.

NOTA: El martes 19 estaré en Valencia el Día de la Persona Emprendedora con Yoriento, Laura ChicaSalvador Gil GironésJuan Miguel Flores









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