Fórmula de la acción = Qué x Por qué x Cómo

PersonalidadSuelo decir que soy bastante perezoso, que me cuesta empezar a hacer cosas. Sin embargo, cuando me pongo en serio con algo, no hay quien me pare. Me ocurre con el blog, me ocurre con los libros que he escrito y me ocurre cada vez que tengo que hacer algo nuevo.

En las últimas semanas he empezado a crear un montón de proyectos nuevos relacionados con la Estrategia Personal. Cualquiera que me vea no se creería eso de la pereza porque estoy entregado en cuerpo y alma a poner en marcha esas ideas. Yo mismo me sorprendo de las ganas que le estoy poniendo cuando en tantas otras ocasiones me cuesta tanto ponerme en marcha. Y me pregunto, ¿A qué se debe este cambio de comportamiento?

Creo que la respuesta es sencilla y se basa en tres variables que, combinadas adecuadamente, pueden ser la bomba.

Creo que cuando hacemos algo y superamos la pereza, la vagancia o lo que ahora llaman con ese nombre tan ridículo de procrastinación, es porque sabemos QUÉ queremos, POR QUÉ lo queremos y CÓMO podemos hacerlo. Cuando falla una de esas tres variables, entonces es mucho más difícil superar la barrera de potencial.

Como te digo, llevo un par de meses en los que no paro de crear contenidos y cosas nuevas que espero que vayan tomando forma dentro de poco. Lo estoy disfrutando mucho pero al mismo tiempo constantemente me pregunto ¿por qué no lo he hecho antes? ¿A qué estaba esperando? Creo que la respuesta está clara.

La fórmula de la acción = Qué x Por qué x Cómo

Básicamente hacemos las cosas porque se produce un momento explosivo cuando tenemos claro lo que queremos conseguir, cuales son las razones para conseguirlo y (más o menos) sabemos cuales son los pasos que hay que dar.

Qué y Por qué

Muchas veces queremos algo pero nos faltan motivos para levantarnos del sillón. El objetivo está muy bien, pero no es suficientemente atractivo o la situación actual no es tan terrible como para hacer el esfuerzo de intentar cambiarla, especialmente cuando nadie te garantiza resultados. Por eso mucha gente prefiere quejarse del sistema, justificarse diciendo “yo soy así”, “no todo el mundo ha nacido para montárselo por su cuenta” o afirmaciones similares.

Cómo

Otras veces, como quizás es mi caso en la mayor parte de las ocasiones en las que me quedo paralizado, la inacción se debe más bien al desconocimiento del CÓMO. Vale ya sé lo QUE quiero (también ayuda mucho saber lo que NO Quieres) y tengo la motivación, los motivos o las razones para hacerlo. Por cierto, no hace falta obsesionarse con eso de la actitud positiva, tener que pagar facturas es una razón más que suficiente para ponerte en marcha. Sin embargo, es frecuente dejar que pase el tiempo sin actuar porque no sabemos cuales son los pasos a dar o ni siquiera sabemos por donde empezar o a quién preguntar.

Actualmente hay mucha información sobre el modo de hacer las cosas, cualquier cosa. Sin embargo, ese exceso de datos se convierte en un problema porque ya no sabes por donde empezar. Pero cuando descubres los mecanismos para realizar algo, se produce un efecto casi mágico y de pronto todo encaja. Lo que antes parecía imposible y no te animaba a moverte se transforma en una carretera recta y despejada de esas que aparecen algunas películas norteamericanas. Sólo hay que darle al acelerador. Puede que no haya más estimulante que encontrar una forma sencilla de hacer lo que deseas. Decía Nietzsche que

Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo.

Yo creo que si además de descubrir el POR QUÉ, tienes claro el CÓMO, no hay quien te pare. Creo que conocer, aprender, probar, descubrir, informarse es mucho más eficaz para superar la parálisis que toneladas de actitud positiva. No hay nada más estimulante que un camino sin barreras o fácilmente superables.

Creo que también es importante que encuentres tus propios procedimientos. Puedes leer montones de consejos sobre escribir un libro, sobre hablar en público o sobre cualquier otra cosa, pero por experiencia te digo que las cosas van como la seda cuando eres capaz de adaptar el CÓMO a tu personalidad y tu temperamento.

Piénsalo. Si no estás escribiendo un blog sobre tu profesión quizás se deba a que no te gusta nada lo que haces (Por qué), o a que te estás dejando llevar sin un destino definido (Qué) o a algo tan tonto como que no tienes ni idea sobre el modo (Cómo) de crear un blog en WordPress o porque crees que no tienes nada que decir. Y así con todo.

Es curioso pero creo que la mayor barrera o quizás la mayor excusa para no hacer lo que debemos no es el QUÉ o el POR QUÉ. Creo que todos tenemos un propósito, una ambición, un deseo, un sueño, una pasión o simplemente una razón para vivir y progresar, sólo hay que dedicar un rato tranquilo para desempolvarlo y plasmarlo en papel.

Lo que realmente nos paraliza es el CÓMO y curiosamente esa es la variable de la ecuación más sencilla de despejar hoy en día. Lo que es muy triste es que dejemos pasar la vida soñando con algo mejor para nosotros o para los demás pensando (equivocadamente) que todo es muy complicado cuando la mayoría de las cosas que consideramos imposibles sólo suelen parecerlo… hasta que te pones.









Compartir esta publicacion