Escucha y luego sigue tu camino

Estrategia

Cuando explico en qué consiste el Branding Personal suelo decir que es un viaje en el que vamos desde un punto de partida A en el que todos nos encontramos hasta un punto de destino B en el que conseguimos ser conocidos y reconocidos como queremos y merecemos. Una Estrategia de Marca Personal consiste en definir los pasos para llegar a ese objetivo y también controlar las situaciones e influencias que encontramos en el proceso.

Podría decirse que igual que un barco o un avión deben estar haciendo ajustes constantemente debido al viento y a factores meteorológicos, las personas también debemos tener cuidado con esos factores exteriores. Si no tenemos cuidado, una pequeña desviación puede acabar llevándonos a un sitio muy diferente del que teníamos previsto.

Cada vez que hayas intentado conseguir algo en tu vida o en tu profesión te habrás dado cuenta que uno de los factores que más tienden a desviarte de tu visión y de tus objetivos son las personas que te rodean, especialmente las más cercanas porque son las que tienen más influencia. Pero últimamente también hay que tener en cuenta los «vectores» del mundo dospuntocero. Me refiero a que aunque inicialmente tu tengas las ideas muy claras, las opiniones de la gente con la que interactúas en los Medios Sociales pueden distorsionar tu proyecto inicial.

En el mundo de las Redes Sociales, curiosamente el mayor peligro de desviación no son las críticas negativas sino las de quienes te apoyan y animan porque es muy fácil dejarse llevar y acomodarse cuando recibes muchas alabanzas y pocas críticas (constructivas o no).

El problema de dejarse llevar por los comentarios positivos es que tu huella, tu Marca Personal se debilita y tiende a dejar de innovar o mejorar. Puedes creerme, sé de lo que hablo.

Ojo, no sólo no estoy despreciando las palabras de ánimo sino que son de agradecer y te ayudan a mantener tu motivación. Sin embargo, las cosas empiezan a torcerse cuando tomas tus decisiones basadas principalmente en lo que piensan los demás. Podría decirse que es una forma suave y amable de hacer las cosas que otros te «ordenan». Para un profesional que va por libre, es lo más parecido a tener un jefe invisible que va diciendo lo que debes hacer. Cuanto más dependas de lo que piensan los demás, más te difuminas, más se debilita tu Marca Personal si no tienes cuidado.

La posibilidad que nos da La Red de escuchar y leer muchas opiniones sobre lo que hacemos puede convertirnos en «políticos» que adaptemos nuestras ideas y propuestas a las encuestas y opiniones de «la gente». Y ese es el camino más fácil para perder tu identidad y generar desconfianza.

Como explica perfectamente este artículo de Diego Martinez-Casariego, siempre existe el riesgo de dejarse llevar. Poco a poco vamos perdiendo nuestra línea editorial, nuestras diferencias. Eliminamos lo que no gusta a la mayoría o lo que no se entiende para crear un discurso, producto o propuesta más «asequible» y también menos diferenciador y valioso. Como dice ese artículo.

Es mejor ser uno mismo y equivocarse que jugar a ser otro, o jugar a no ser nadie.

¿Y como se evita o resuelve esta tendencia a mimetizarte con el entorno o a hacer lo que otros te «sugieren»?

Pues al final siempre acabamos en el principio de todo, en ti.

Valores y objetivos

La mejor forma de no desviarte de tu ruta es tener claro hacia donde te diriges y cuales son las líneas rojas que no estás dispuesto a saltarte. Cuando recibas propuestas o escuches cantos de sirena de proyectos maravillosos o muy «rentables» pero que te desvían de tu ruta debes pensártelo mucho antes de dar el paso. La primera vez que haces algo que no va contigo puede que te sientas incómodo pero poco a poco te vuelves más «comprensivo» y cuando te quieres dar cuenta estás haciendo cosas que dijiste que nunca harías mientras ves como tu objetivo se va alejando.

Pedagogía y propuesta de valor

Una de las cosas que he comprendido durante estos años es que la gente elige, compra y le gusta aquello que conoce o que puede asociar con algo que entiende. Por eso es tan difícil introducir conceptos o productos nuevos. Si la gente no entiende lo que es el Coaching, GTD, Marca Personal, Metodología Lean, Minfulness o cualquier otra cosa más o menos innovadora la forma de explicarlo es comparándolo con algo existente. El problema es que al hacer eso estamos desvirtuándolo y simplificándolo. Por eso es muy importante hacer buena pedagogía de lo que haces, especialmente si es algo novedoso. Cuanto más clara sea tu propuesta de valor y mejor la expliques, será más fácil que acepten tu oferta en lugar de adaptarte a lo que conocen.

Escucha y decide

¿Significa todo esto que no hay que escuchar a nadie? Pues no. Yo siempre escucho y aprendo. En muchas ocasiones he entendido que estaba haciendo las cosas mal o desviándome de mi ruta precisamente por comentarios de personas en este blog o en una conversación de café. Pero cualquier opinión, crítica o sugerencia debe pasar por tu filtro mental. Por muy buena voluntad que tengan quienes te dan su opinión, la única persona que tiene todos los datos (y emociones) eres tu. Así que ten los canales abiertos pero luego vete a un lugar tranquilo y decide según tus propios criterios y tu «plan de vuelo».

NOTA: Ayer mantuve una conversación con mi amiga Lidia Zommer sobre la Marca Personal de los abogados (con la venia de la experta Paula Fernández-Ochoa). Puedes verla aquí.





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