La Marca Personal es una cuestión de química

MarcaDecía en el post anterior que la Marca Personal es una cuestión de fe porque básicamente se trata de confiar en algo que no has visto. También decía que para que alguien crea en lo que dices debes dar muestras de lo que eres capaz de hacer o conseguir que alguien hable bien de tu trabajo. Así que, al final, se trata de proporcionar pruebas que respalden lo que dices. Podríamos decir que estamos hablando de física.

Pero para que te elijan no basta con generar confianza, especialmente en el mundo en que vivimos en el que hay muchos buenos profesionales que pueden demostrarlo. Ahora además de creerte deben quererte. Es decir, que además de física, debe haber química.

Cuando tomamos una decisión, especialmente las más arriesgadas, tratamos de encontrar argumentos racionales para justificarla, pero siempre hay una parte importante de irracionalidad, instinto o emoción que acaban teniendo un peso fundamental en la decisión final. Esto ocurre porque nunca tenemos todos los datos y siempre queda una zona oscura o interpretable que tenemos que llenar y ahí es cuando entra en juego el factor emocional, la “química”.

Seguro que hay momentos de tu vida o de tu trayectoria profesional en las que has decidido algo incluso sabiendo que los datos y la información disponible desaconsejaba lo contrario pero había algo que te decía que era lo correcto. Pues bien, eso también influye en el Branding Personal. ¿Es posible controlar esos factores más etéreos o emocionales? Creo que hasta cierto punto si.

Te recuerdo que el objetivo de una Marca Personal es aumentar las opciones de ser elegido, conseguir que te consideren como la mejor de varias alternativas, que te conozcan y reconozcan como el profesional de referencia en lo tuyo. Para eso está claro que debes tratar de ser el mejor en tu trabajo pero con eso no basta. Además tienes que hacer lo posible para generar sintonía, para transmitir que eres “uno de los nuestros”.

Cuando hay un montón de productos o profesionales buenos, indistinguibles, baratos y disponibles ¿con cuál te quedas? ¿a quién eliges? Pues aquel con el que te sientas más a gusto, aquel que consideres que está más alineado con lo que piensas. Por eso, para que se produzca la conexión, la reacción química, es necesario crear las condiciones adecuadas, establecer un vínculo emocional con tu audiencia.

Igual que ocurre con la confianza, la física, también ocurre con la sintonía, la química. Hay formas de conseguirlo. Pero quiero que tengas en cuenta que siempre, siempre, siempre debes ser auténtico. No puedes o más bien no debes transmitir algo que no sientes porque quizás seas capaz de engañar a unos cuantos durante un tiempo mostrándote como alguien encantador pero falso. Y cuando se trata de Marca Personal, la mentira es el pecado mortal.

Para conectar con tu audiencia, mercado, público, tribu o como lo quieras llamar debes abrirte y mostrar algo de lo que eres. El problema es que cuando enseñas algo de ti que normalmente está oculto te vuelves más vulnerable.

Una de las mejores formas de sintonizar con alguien es comunicando y defendiendo tus valores, aquello que consideras importante. Lo que ocurre es que en el momento en que lo haces habrá quienes también los compartan y estén contigo pero también habrá otros que “desconectarán” de ti porque no eres uno de los suyos. Aquí ocurre como con el debate entre ser generalistas o especialistas. Puedes pensar que es mejor tratar de contentar a todo el mundo, pero al final, mantenerte en un territorio neutro no engancha a nadie.

Siempre digo que, desde el punto de vista del Branding Personal, tu comunicación debe ser profesional pero dando tu punto de vista personal sin entrar en lo privado. Eso significa que lo que hace valioso tu trabajo es poner tu toque humano, tu estilo propio en aspectos relacionados con tu trabajo. Pero si quieres conectar debes encontrar aspectos personales que faciliten las relaciones. Si eres capaz de localizar esa zona en la que, quienes se relacionan contigo, tienen los mismos gustos, disfrutan con las mismas películas, tienen aficiones similares, han vivido historias paralelas, o tienen conocidos comunes, entonces estarás ocupando un lugar más privilegiado en su mente a la hora de ser elegido.

Las historias, tus historias aquí son importantes. No es lo mismo explicar una lista de datos fríos o reproducir decálogos de consejos cortipegados de otros que narrar tus propias vivencias. En en esos momentos en los que alguien te dice cosas como “joder, a mi eso también me ha pasado” o “no sabes lo identificado que me siento”. Esas y otras parecidas son las frases mágicas que te dicen que has conectado y, por lo tanto, que ocupas un lugar especial en su recuerdo.

Por lo tanto, ya no basta con ser bueno y parecerlo. Ahora, si quieres que te escojan, además de que te crean debes conseguir que te quieran, además de física, debe haber química.









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