Cuando un error puede destruir tu Marca Personal

MarketingHace unos días se recordaba la muerte de Fernando Fernán Gómez hace nueve años. Suelo ponerlo como ejemplo de lo injusta que puede ser la memoria colectiva.

Cuando hablo de atributos de Marca Personal en mis cursos siempre pregunto a los alumnos sobre lo que recuerdan de este gran artista, intelectual, actor, dramaturgo, miembro de la RAE,… Desgraciadamente la mayoría de ellos no saben quién ha sido ni lo que ha representado y si hay alguien a quién le suene, lo asocia con un episodio en el que reaccionó muy enfadado (y para más INRI, lo asocian con el de Umbral) y en el que, como suele ser habitual, había una cámara delante que lo grabó todo.

Casualmente y por circunstancias de la vida, en estos años he tenido la ocasión de hablar con gente que le conoció. Y si, me reconocen que Fernán Gómez era una persona con un carácter fuerte pero que también era un gran ser humano. Pero lo curioso es que también pude hablar con una de las personas que asistía al evento en el que se produjo en incidente y me explicó que el individuo al que gritó se había pasado toda la tarde dándole la lata y poniéndose muy pesado, insoportable más bien. Pero eso nunca se cuenta.

4-fernangomezEl caso de Fernán Gómez podía ser un hecho aislado hasta hace una década. Pero hoy todos nos enfrentamos a la amenaza de ser crucificados por tener un mal día cuando nos dirigimos a una audiencia más o menos grande, real o irreal. O incluso puede que una conversación privada, sacada de contexto (o no), salga a la luz. En ambos casos, me temo que es muy probable que te juzguen por ese detalle, anécdota o comentario y se olviden de todo lo que has sembrado hasta ahora. Se valora más una frase, tuit o broma desafortunada que una vida de acciones.

Nos quejamos de que un responsable de selección nos descalifique por algún factor anecdótico o irrelevante, pero ahora parece que todos hacemos lo mismo basándonos en pruebas circunstanciales o ni eso. No queremos que se nos etiquete por una foto en Facebook pero no nos cortamos un pelo en machacar a algún desconocido del que leemos un tuit que no nos gusta.

Por otra parte, el mundo dospuntocero está evolucionando a herramientas cada día más volátiles y efímeras que te obligan a estar diciendo «cosas» constantemente porque, de lo contrario, te amenazan con la desaparición, el anonimato o la muerte virtual (para los que dicen que si no estás en Internet no existes).

Muchos sustituyeron el Correo Electrónico o la simple llamada de teléfono por el Whatsapp que es muy susceptible de malentendidos. El Blog por Twitter. YouTube por Periscope, Facebook Live o cualquiera de esas herramientas que te obligan a ser muy breve y espontáneo. Y eso multiplica enormemente las posibilidades de meter la pata especialmente si no controlas tus emociones.

Incluso cuando se habla en público o se imparte una clase o conferencia, parece que hemos pasado de explicar un contenido valioso, útil y quizás algo aburrido a convertir cada intervención en algo mucho más breve, lleno de chistes, aderezado con historias personales cuanto más lacrimógenas mejor (el Storytelling que no falte) y un poco o un mucho de irreverencia. Lo TEDioso se ha quedado sólo en TED.

Al final, en un mundo en el que la nueva censura se llama corrección política, es muy fácil que metas la pata y sea grabado, periscopeado o tuiteado y te conviertas en el Pim, Pam, Pum de los siguientes cuarenta minutos o mucho más si eres alguien conocido, popular y sobre todo odiado. Y, además, todo queda guardado, así que, en cualquier momento puede ser sacado a la luz de nuevo.

Esta semana hemos visto como un puñado de palabras puede destruir o dañar la Marca Personal (y la carrera) de varias personas y cada día va a peor. Lo interesante es que esto puede afectar a cualquiera independientemente de su ideología y su profesión. Pero quizás lo más grave es que parece que hay una masa de gente que está esperando una metedura de pata o coger una frase sacada de contexto (o no) para convertirla en un arma de destrucción personal. Aunque también parte de la culpa es de aquellos que pretendan destacar a base de eslóganes, titulares o tuitulares.

Cuando se acusa a los directivos o gente que ocupa cargos relevantes en empresas y organizaciones de no «dar la cara» en los Medios Sociales o de no aparecer más en público quizás se les pueda entender mejor si pensamos en todo lo anterior. Todo, todo, todo lo que digan podrá y será utilizado en su contra. Si un empresario simplemente da los «Buenos días» en tuiter no tardarán en aparecer los que le digan que «buenos días serán para ti, explotador», «¿es que no tienes una empresa que dirigir? pues deja de tuitear» o cosas parecidas. Y eso si no aparecen memes que lo ridiculicen.

¿La solución está en meterte en una cueva para no relacionarte con nadie y desaparecer de dospuntocerolandia? No, de ninguna manera. Precisamente la mejor y quizás la única forma de defenderte de un error propio o una interpretación interesada de tus palabras es tener una historia que respalde lo que eres y lo que has hecho. Si todo lo que se conoce de ti son frases sueltas o fallos (lógicos) como consecuencia de asumir riesgos, entonces estás jodido. Los medios en Internet no deberían utilizarse para coleccionar frases sino para documentar tus logros.

Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla. Sigmund Freud









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