No lo llames emprender, llámalo sobrevivir

Aunque siempre te prometes a ti mismo y a tu familia que durante unos días de descanso no te vas a acercar a lo virtual, siempre acabas cayendo. El caso es que este puente surgió un debate interesante en Twitter sobre las diferencias entre buscar empleo y buscarse la vida y no pude evitar entrar al trapo.

Ya es habitual que aparezcan dos posiciones confrontadas. La de aquellos que consideran que uno nace Empleado o Emprendedor o incluso Desempleado y la de aquellos que pensamos que es absurdo ponerse etiquetas limitadoras.

Los primeros suelen terminar su argumentación con algo como “ya, pero es que no todo el mundo puede emprender” o “eso de emprender es una burbuja muy peligrosa que va a perjudicar a muchos ingenuos” y cosas parecidas.

Yo que, en principio no nací con el gen emprendedor, me he dado cuenta que esto no va de asumir una identidad, sino de pura supervivencia. Sinceramente, me importan un bledo las estadísticas que hablan del fracaso de aquellos que tratan de salir adelante con un proyecto propio. Si estuviese en el paro eso no me serviría como excusa. ¿Acaso le va mejor a alguien que lleva meses o años esperando encontrar un empleo que a otro que decide “vender” su trabajo a cualquiera que pueda necesitarle?

Hay quien sigue preocupándose tanto de superar un proceso de selección o aprender a realizar esas gymkanas psicológicas o psicodramáticas que tanto gustan a algunos en R2H2 que parece que en lugar de encontrar una fuente de ingresos pretendan participar en Los Juegos del Hambre. En realidad, los procesos de selección no hay que superarlos, hay que saltárselos.


Ya, pero es que para emprender hacen falta recursos dirán otros. Pues no necesariamente. Si se supone que estamos en la sociedad del conocimiento y de los “Knowmads”, el principal recurso lo tienes sobre tus hombros. ¿Es que no eres capaz de generar algo valioso o satisfacer una necesidad con tu experiencia, conocimientos, habilidades y eso que ahora que está tan de moda que llaman pasión?

¿No suena un poco engañoso eso de pretender que alguien te pague una nómina cuando tu mismo piensas que eso mismo no tiene ningún valor si no formas parte de una organización?

Claro, dirán algunos, pero es que yo quiero algo seguro y emprender o trabajar como autónomo es muy arriesgado. ¿En serio? ¿De verdad crees que es más seguro trabajar para alguien que pretende mantenerte oculto hasta el día en que decida que eres prescindible? ¿Crees que tal y como están los salarios te va a ir mejor manteniéndote fuera del mercado porque consideras que un contrato indefinido es definido?

Ojo, no digo que haya que eliminar la variable “empleado” de nuestro lenguaje, creo que simplemente es una opción más. Vale, ya sé que es más cómodo que alguien te dé órdenes, tener alguien a quién culpar cuando las cosas no van bien, no tener que preocuparse por salir a “cazar” cada mañana. Pero las cosas fáciles cada día se pagan peor, especialmente en un mundo en el que hay muchos y muy buenos.

Una persona que pierde su empleo (yo lo he vivido dos veces) no se vuelve gilipollas en ese momento. No le resetean al salir por la puerta. Así que, ¿por qué no utilizas lo aprendido hasta el momento (incluido ese) en el que te dicen que tengas mucho éxito en tu futuro profesional y lo conviertes en algo útil para otros?

¿Qué soy yo? ¿emprendedor, autónomo, “freelance”, agente libre,…? Francamente ni lo sé ni me importa. Denomínate como te dé la gana, pero no permitas que una etiqueta te defina. Bueno, no, si hay una etiqueta que deberías eliminar, me refiero a la de parado.

Un parado es un profesional tan valioso como cualquier otro. Va a realizar las mismas actividades que el resto, formarse, relacionarse, comunicar, negociar, desarrollar,… así que no es muy diferente de un emprendedor o un autónomo sin clientes. Es más, puestos a poner nombres, ¿por qué desempleado y no desemprendizado o desfreelanzado (permíteme estos nombres absurdos)?

Sé que aunque hayas tenido la paciencia de llegar hasta aquí, tu cabeza va a seguir generando excusas. Soy muy mayor, muy joven, no tengo formación, esto de Internet no es lo mío, me da corte ir a un encuentro de profesionales, según un estudio todos los emprendedores fracasan, bla, bla, bla, y así hasta el infinito. Tu mismo. Esto no va de forrarse, esto va de sobrevivir al principio y de progresar más adelante.

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