Andrés Pérez Ortega/ diciembre 1, 2017/ Sin categoría

Hoy voy a escribir sobre algo para lo que no tengo respuestas, pero necesito encontrar algunas. Y como siempre digo que poner tus ideas por escrito te ayuda a aclararte, pues vamos allá.

Quizás sea por la edad o porque ya no me entusiasma tanto eso de pasarte todo el día de un lado para otro, pero hace ya algún tiempo que estoy reflexionando mucho sobre la necesidad de diversificar mi cartera de productos.

Ojo, esto no se aplica sólo a los profesionales independientes como yo sino a cualquier persona que no quiera depender de fuentes de ingresos que requieran de tu presencia física.

Tal y como está el panorama, está claro que, por distintas razones, todos vamos a pasar por etapas en las que los ingresos se reduzcan o desaparezcan. Puede ser por la estacionalidad, por un problema de salud, por una crisis económica o porque decides tomarte un año sabático.

Para poder llenar esos huecos de inactividad, debemos ser capaces de producir algo. Se trata de vivir de lo que creas, de lo que produces… como antiguamente. Si no consigues independizar tu valor de ti mismo, vas a ser muy vulnerable.

Por otra parte, depender únicamente de que alguien considere que deben darte una oportunidad, como asalariado o como profesional por cuenta propia, es muy arriesgado.

Además, eso implica que debes estar demostrando una y otra vez, desde cero, que eres la persona apropiada para ser elegida. Afortunadamente, el Branding Personal te ayuda a reducir algo o mucho esa incertidumbre.

Si no has desarrollado una Marca Personal conocida y reconocida, te va a ser difícil escapar de la rutina de entrevistas de trabajo, propuestas comerciales o reuniones de ventas. Es muy arriesgado y seguramente bastante injusto, jugártelo todo a unos minutos de conversación y algún documento o presentación. Pero es lo que hay.

¿Hay alguna forma de superar esta situación? Creo que si. Básicamente porque el cuello de botella eres tú. Entiéndeme, si el “producto” depende de tu presencia física y encima no te conocen, entonces tienes un problema. Si fallas, todo se viene abajo. Una enfermedad, un mal día o tener problemas para relacionarte con otras personas te puede dejar fuera de mercado.

Pero ¿Y si pudiésemos “destilar” o “solidificar” nuestra profesionalidad? Me refiero a encontrar modos de replicar lo que aportamos en formatos que no dependan de mover átomos o, al menos, no nuestros átomos.

Como te digo, no tengo la respuesta, o más bien, sí la tengo pero no siempre es fácil de ejecutar.

Quizás en el futuro, el mundo se dividirá en aquellos que pueden convertir sus cualidades en productos valiosos y valorados y aquellos que tengan que seguir desplazándose para ejecutar tareas.

Crear productos, modelos, cosas, además te permite saltarte intermediarios. Me explico. Para trabajar en una empresa debes pasar por procesos de selección, filtros, reuniones,… Pero si tienes algo “vendible” puedes ir directamente a quién lo necesita.

Eso es algo que, hasta hace poco, sólo podían permitirse las organizaciones o quienes disponían de muchos recursos, pero hoy muchas de esas cosas están a nuestro alcance. Por ejemplo hace sólo un par de décadas, no podrías estar leyendo este texto y sólo aquellos con acceso a medios de comunicación podían dar a conocer sus ideas.

Evidentemente esto no sirve para todo ni para todos, pero ya te digo que no tengo las respuestas. Si eres un reponedor o un neurocirujano quizás tengas que seguir desplazándote… hasta que quizás, una máquina pueda sustituirte.

No estoy inventando nada. El paso de los productos a los servicios, de lo real a lo digital y viceversa es algo que estamos viendo constantemente. La música, los videoclubs, los bancos, los abogados o incluso los servicios médicos son cada día más virtuales. ¿Por qué no podríamos hacer lo mismo los profesionales YO S.L.?

¿Quieres seguir perdiendo muchas horas y días de tu vida en desplazamientos o prefieres utilizar ese tiempo para crear algo útil o simplemente estar haciendo lo que te apetece?

¿Quieres estar pasando una y otra vez por esos procesos interminables y deprimentes para que te contraten o prefieres tener una cartera de productos y un escaparate en el que cualquiera, a cualquier hora y desde cualquier lugar pueda adquirirlo?

Sigo pensando en voz alta. Creo que esto no va a ir de una cosa u otra sino en una combinación adecuada de ambas que pueden complementarse.

Si demuestras tus cualidades y habilidades con tus “productos” digitales o reales es mucho más probable que te contraten para formar parte de un proyecto.

Y si has conseguido un nivel de destreza elevado en tu trabajo de “cubículo”, avión o tren de cercanías, quizás puedas convertirlo en algo reproducible o replicable y, por lo tanto, vendible.

A partir de ahora, debemos, yo el primero, ir más allá de nosotros mismos y conseguir que nuestro trabajo hable de nosotros o, dicho de otra manera, que haga las entrevistas por nosotros y sobre todo, que trabaje por nosotros.

En realidad nada de esto es nuevo. Mucho antes de que hablásemos de Marca Personal ya se utilizaba la frase “Su fama le precede”. La única diferencia es que ahora lo que nos preceda no sólo debe ser la fama sino nuestros “productos”. De lo contrario, es posible que el producto sí que seamos nosotros.

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