¿Qué tienes para mí?

En muchas películas de mafiosos o de narcotraficantes o traficantes de armas, hay una escena en la que alguien, normalmente sentado tras una gran mesa, le hace al héroe la gran pregunta,

¿Qué tienes para mí?

Esa escena suele terminar de dos formas.

La primera es que el protagonista diga alguna frase entre chulesca y graciosa (tipo Bruce Willis) y se ponga a pegar tiros y a dar golpes.

La segunda es que le ofrezca algo que el malo suele querer o necesitar. A partir de ahí, empieza una colaboración que también suele acabar con el héroe magullado pero vivo y el mafioso muerto en algún momento más avanzado de la película.

Pero lo realmente interesante de todo esto es saber como responderíamos tu, yo o cualquiera a esa misma pregunta en un entorno profesional.

Y tú, ¿qué tienes para mí? ¿Por qué no debería matarte/echarte en este momento?

Si, ya sé que algunas entrevistas de trabajo se parecen a esa escena de película o a un interrogatorio policial, pero lo que te planteo es si crees que saldrías «vivo» profesionalmente de una conversación en la que te estuvieses jugando algo importante si alguien te preguntase algo parecido.

Como decía en un post reciente, la mayoría de la gente con la que me encuentro es incapaz de explicar para qué es útil, por qué alguien debería pagarles o, dicho de un modo más técnico, describir su propuesta de valor.

Si estuviésemos en una de esas películas, se trataría de sacar esa carta de la manga que pone los dientes largos y los ojos como platos al mafioso/interlocutor porque le estás diciendo que tienes algo que él o ella necesita o desea.

El problema es que en la inmensa mayoría de las ocasiones, las personas con las que hablo, o no saben contestar, o se dedican a explicar su currículo. Si protagonizasen alguna de esas escenas, posiblemente lo menos malo que les podría pasar es que se abriese una trampilla bajo sus pies y desapareciesen.

Pero si superases esa fase y fueses capaz de llamar la atención de los malos, la siguiente pregunta sería ¿Por qué debería creerte? o ¿Cómo puedes demostrármelo? Y, profesionalmente, eso es letal. Es lo que está matando a muchos buenos profesionales que tienen algo que ofrecer pero que no tienen más que su palabra para explicarlo.

Cuando al héroe de la película le piden pruebas de sus afirmaciones, normalmente no puede aportarlas en ese momento. Y es cuando el mafioso hace una señal a sus esbirros para que se deshagan de él. Pero antes de que desaparezca, saca algo, una foto, una joya, una frase que sólo conoce el malo, o algo parecido y entonces es cuando llegan a un acuerdo, frágil si, pero suficiente para ganar tiempo y sellar un acuerdo.

Pues bien, ahí es donde está el segundo problema de la mayoría de los profesionales cuando tienen que conseguir que alguien les tenga en cuenta y les elijan (que es el objetivo del Branding Personal). Eso suponiendo que han sido capaces de llamar la atención de quienes pueden necesitarles.

Es en ese momento cuando entra en juego el Marketing Personal y, especialmente, la utilización de canales dospuntocero.

Con tanta tontería que se publica en Facebook (y ahora cada vez más en LinkedIn), con tanta mala leche que destila Twitter en los últimos tiempos o con la superficialidad de Instagram y similares, es fácil perder el norte y olvidarnos de que La Red también sirve para responder a las dos preguntas:

¿Qué tienes para mí?

¿Por qué debería creerte?

Internet sirve para ahorrarte la entrevista. Internet sirve para hacer real aquella frase de «Su fama le precede». Internet sirve, desde el punto de vista de la Marca Personal, para responder a las preguntas anteriores de varias formas diferentes.

Una de las formas de contestarlas es algo tan «tonto» como poner en un escaparate virtual eso que eres capaz de hacer, de ese modo ya respondes a esas preguntas. Pero si encima eres capaz de hacerlo de forma consistente una y otra vez y así durante el mayor tiempo posible, llegará un momento en el que ni siquiera tengas que enseñar nada porque habrás asociado tu nombre a lo que haces. Eso es desarrollar una Marca Personal. Ya no tendrás tanta necesidad de demostrar nada porque llegarás a ser aquel de quien digan

«si buscas a alguien para …………, él/ella es la persona que necesitas»

En cada entrevista de trabajo, en cada reunión con un potencial cliente vas a tener que pensar como el héroe ante el mafioso y responder rápido y de forma fiable o van a acompañarte a la salida antes de que te des cuenta. Pero si ya vas con el trabajo hecho y has mostrado y demostrado que eres la persona adecuada. Entonces podrás pasar a la siguiente escena vivo… de momento.





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