Saltarse algunas reglas

Hace unos días, impartí, un año más, mi taller de Marca Personal en el Master de Desarrollo Personal y Liderazgo en Valencia. Es un programa en el que me lo paso especialmente bien porque los participantes suelen ser muy críticos, participativos, emocionales y apasionados.

Es curioso porque, aunque los asistentes suelen tener intereses muy relacionados con el autoconocimiento y la espiritualidad, en cada edición se genera una conexión muy especial con alguien como yo que tengo tendencia a ser muy racional y pragmático.

En esta última edición, haciendo un ejercicio de feedback, me comentaron que me había saltado unas cuantas reglas de esas que se consideran obvias o establecidas. No es que hiciese nada escandaloso o algo completamente radical. Simplemente se trata de no seguir las pautas «normales».

Por ejemplo, una parte importante de mi trabajo consiste en impartir talleres y charlas o dirigirme a grupos de personas que pueden ir desde dos hasta dos mil. Si has leído o has seguido algún curso sobre hablar en público, posiblemente te hayas agobiado con todas las pautas, reglas, consejos y procedimientos que debes seguir. Y eso quizás te hayan quitado las ganas de intentarlo. Que si debes moverte de una determinada manera, que si debes hacer una broma al principio (o no), que si debes preparar unas fichas con el contenido, que si…

Si hubiese seguido esas reglas, habría abandonado muy pronto.

Lo cierto es que con esto ocurre como con cualquier otro plan, que no sirve de nada en el momento que saltas al campo de batalla o te subes a un escenario. Cada ocasión es diferente, cada persona o grupo de personas tiene ideas, creencias y actitudes distintas y debes ser capaz de amoldarte inmediatamente a lo que te exigen si pretendes establecer una mínima sintonía. Así que lo peor que puedes hacer es ponerte en «modo robot» siguiendo el procedimiento estándar.

Yo digo tacos, me muevo como un pato, apoyo la mano en la cadera, no miro a una persona en concreto en el auditorio o en la sala, y me salto muchísimas otras reglas «inmutables» al hablar en público. Y no me va mal.

Te cuento todo esto porque creo que para progresar, para crecer o para innovar, hay que saltarse algunas normas, especialmente si estas son implícitas o si se siguen porque hay que seguirlas y punto.

Es especialmente sencillo saltarse las reglas cuando… ni siquiera sabes que existen. Por eso, a veces, es mejor empezar a hacer cosas sin haber buscado demasiada información previa. Cuando lees los manuales de referencia de algún gurú o cuando asistes a un curso en el que te dicen lo que debes hacer si o si o, de lo contrario, sufrirás todos los males del infierno, están eliminando las aristas que te hacen único. Y eso reduce tu Marca Personal a una mala versión de la de otros.

Cuando imparto cursos a emprendedores o realizo mentorías en programas de Coworking como los de EOI trato de trasladar la idea a los participantes de que no sigan al pie de la letra los consejos o las orientaciones que les damos. No digo que no nos hagan ni puto caso, lo que pretendo es que cada cual adapte a sus circunstancias y, sobre todo, según su propio criterio, las cosas que les hemos contado que ellos consideran más interesantes. Y que descarten o modifiquen el resto. Así es como avanza el mundo y las personas.

Son los cambios, accidentales o premeditados los que te permiten innovar. Esos pequeños o grandes actos de rebeldía te diferencian. ¿Vas a meter la pata algunas veces? Ni lo dudes. Pero cuando esa ruptura con lo establecido hace «clic» y funciona, es alucinante.

Hay que matar al padre. Creo que lo peor que puede ocurrir cuando alguien me escucha, sigue mis cursos o lee mis libros es que siga al pie de la letra todo lo que digo. Eso sería un enorme fracaso.

La Marca Personal tiene que ver con añadir o quitar algo existente en los demás para desarrollar una identidad propia o una forma de hacer las cosas que no se parezca al resto.

Evidentemente esto implica no tener demasiado miedo al ridículo, rebajar los niveles de orgullo «del malo» o desmitificar a quienes consideramos intocables.

No hay nadie perfecto. Todos tratamos de hacer las cosas lo mejor posible pero siempre se pueden mejorar algo. Así que, empieza a pensar qué teclas puedes tocar o, más bien romper, para que la música suene distinta. Aunque al principio parezca un poco rara.

NOTAS:

Zaragoza

Por si te quieres apuntar, el día 6 de junio estaré en Zaragoza en dos eventos interesantes y con muchos amigos y colegas que molan:

Jornada marca personal vs marca corporativa ¿socios o enemigos? con ponentes de primer nivel y mesas muy interesantes. Este evento es de 9 a 14. Aquí toda la información https://obrasocial.ibercaja.es/iniciativa-emplea/zaragoza/jornada-marca-personal-vs-marca-corporativa-socios-o-enemigos

Por la tarde en Zaragoza Activa se celebra a las 18:30 el evento ¿cómo ser un líder estratégico? https://www.zaragoza.es/zac/events/44562 donde se presenta en Zaragoza el libro smart feedback.

Valladolid

El jueves 7 de junio estaré en con mi ponencia «Marca Personal de verdad». Puedes consultar el programa y realizar la inscripción aquí.





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