No preguntes

Hace algún tiempo escuché una historia curiosa sobre Akio Morita, el creador de SONY y el lanzamiento del Walkman. No sé si es real o «storytelling» pero es interesante.

Por lo visto, cuando iban a lanzar el primer Walkman, reunieron a un grupo de personas para hacer un test de mercado. Les dieron a probar algunos aparatos y les preguntaron cual sería su color favorito para ese nuevo producto. Les ofrecieron dos opciones, negro y amarillo.

La inmensa mayoría de los que participaban en aquel «panel test» dijeron que preferían en amarillo. 

Al terminar la jornada, los de SONY les dijeron que podrían llevarse a casa un Walkman con el color que prefiriesen. Adivina qué eligió la mayoría. Efectivamente, el de color negro.

Déjame que te cuente otra historia más personal. 

Desde el año 1994 hasta el 2000 estuve trabajando como Jefe de Producto en los Supermercados Día desarrollando productos de marca blanca. Fueron años intensos, divertidos, en los que aprendí mucho, viajé por todo el mundo e hice amigos que todavía conservo. Fue una época estupenda y tengo que decir que, al menos en aquellos años, era una empresa de primer orden y muy bien gestionada.

Como tenía tendencia a aguantar poco en una empresa y además estaba viendo señales de que aquel modelo no podía mantenerse, decidí probar suerte en el mundo de Internet y dejé la compañía.

En aquel momento, la empresa iba como un tiro. Habíamos conseguido estar por encima del resto de las cadenas de distribución. Así que, cuando dije que me iba, las reacciones oscilaron entre los que no se lo tomaron demasiado bien y me veían como una especie de traidor y quienes me aconsejaban que me quedase porque aquello iba a convertirse en algo mucho más grande de lo que ya era. Vamos, que era tonto por irme.

Con el tiempo he visto como esa empresa, poco a poco ha ido perdiendo fuelle. Ha prescindido de algunas de las personas que la llevaron hasta lo más alto y en este momento se multiplican las noticias sobre una crisis que puede acabar bastante mal.

¿Por qué te cuento todo esto? Pues porque hay momentos en la vida de una empresa o de una persona/profesional en los que los consejos o las opiniones ajenas, por muy bienintencionadas que sean, no son demasiado útiles.

Prefiero equivocarme escogiendo por mi mismo y llevándome por mi instinto que acertar yendo en contra de mis criterios y valores.

Pero es que, además, cuando tienes que escoger una opción entre varias para diseñar tu Estrategia Personal, la única persona que sabe lo que hay dentro de tu cabeza o tu corazón eres tú mismo. Los demás pueden tener la mejor voluntad del mundo para ayudarte y pueden querer lo mejor para ti (o no) pero hay motivaciones, razones y deseos que ellos no conocen y puede que tu tampoco los tengas demasiado claros pero están ahí y no siempre son fáciles de explicar.

En dospuntocerolandia existe una costumbre bastante absurda, en mi opinión, que es la de lanzar preguntas en una botella de cristal virtual esperando respuestas sinceras. 

¿Qué opinas de mi nueva web? ¿De qué te gustaría que escribiese en mi blog? ¿Qué te parece lo bien me lo estoy pasando en cualquierademismultiplesviajesmolones? Y así todo el rato.

Evidentemente las respuestas que vas a recibir no van a ser «pues vaya mierda de web, es igual que otros centenares que hay por ahí», «Oh, si, escribe sobre el pensamiento positivo y los unicornios porque eso me hace sentir fenomenal aunque cuando vea el título de tu post directamente pasaré de ti», «Ya está este pesado haciéndose selfies cuando yo le empecé a seguir por lo que me aportaba y no para verle el careto».

Por otra parte, existe una costumbre muy ibérica, el cuñadismo, que últimamente da la sensación de que se está potenciando aceleradamente y que parece que obliga a cualquiera a darte su opinión (normalmente no solicitada) sobre lo que haces (y de lo que normalmente no sabe nada de nada).

Lo que tengo claro es que en esta vida hay que escuchar a todo el mundo, leer todo lo que puedas, aprender desde todos los puntos de vista posibles. Pero, al final, la decisión tiene que ser tuya porque nadie más que tú va a asumir la responsabilidad de las consecuencias derivadas de las opciones que has elegido.

Tu Marca Personal, la huella que dejas, es el resultado de todo lo que haces y, por eso, debes ser tú quien tome la decisión final utilizando lo que otros te dicen pero, sobre todo, manteniendo esa conversación 0.0 contigo mismo.

De esa manera, incluso cuando las cosas no vayan bien o te des cuenta de que tu instinto te ha fallado, sentirás que tienes el control y que puedes seguir decidiendo o haciendo ajustes porque nadie te tiene que decir lo que debes hacer.

Por cierto, para mí, el instinto no es nada mágico o extraño. Es simplemente la forma que tiene nuestra mente de procesar un montón de información de forma rápida sin tener que darnos demasiadas explicaciones. Creo que una decisión «instintiva» se puede deconstruir y encontrar todos los elementos que la componen.

NOTA:

Hablando de decisiones, esta semana en Street Personal Branding hablamos de las razones por las que empecé a desarrollar este concepto. Quizás hoy puedan sonar razonables, pero hace catorce años, la mayoría de la gente con la que hablaba me decía que estaba gilipollas. Hoy sigo estándolo, pero parece que no iba por mal camino.





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