No ha nacido una estrella, ni falta que hace

Es curioso ver como como persisten algunos errores, mitos y prejuicios sobre la Marca Personal.

Uno de los más asentados es ese que supone que el propósito de una estrategia de Branding Personal es convertirte en una estrella o en alguien famoso o muy conocido.

Supongo que han hecho mucho daño esos ejemplos en los que se utiliza a una estrella mediática o una persona muy popular, mejor si es extravagante, como modelo de Marca Personal.

Deportistas, políticos importantes, actores, cantantes, famosos de “reality”, son un recurso fácil para tratar el tema. El problema es que, además de equivocado, es peligroso.

Me explico.

Es cierto que al usar a un personaje popular como referencia, estamos en un territorio conocido por la mayoría. Lo que ocurre es que, de todas las características de una estrategia de Marca Personal, la única que tenemos clara es la de la visibilidad, la notoriedad. El resto quedan ocultas o, algo peor, distorsionadas o manipuladas.

Percepción vs. Realidad

¿De verdad podemos confiar en que lo que vemos en una pantalla se ajusta a la realidad del personaje? Me temo que no.

La gente popular, famosa, vive de su imagen. Así que, podemos asumir que es algo que van a cuidar hasta el más mínimo detalle. Todo lo que haga estará pensado para que “parezca que…”.

Hace poco, una persona relacionada con el mundo del espectáculo me contaba lo que sucedía en las fiestas de algunos personajes. Me describía como gente famosa y poderosa y a la que no se te hubiese ocurrido imaginar que estuviese relacionada entre sí, se comportaba de un modo completamente opuesto al que tratan de mostrar en público.

No digo que todo el mundo que llega a cierto nivel de notoriedad se comporte igual, el problema es que no podemos confiar en su autenticidad (característica básica de la Marca Personal) basándonos únicamente en lo que ellos, o sus equipos de comunicación, nos muestran.

Propuesta de valor

¿Qué beneficio, utilidad o valor proporciona un personaje conocido o famoso?

Hace poco charlábamos algunos colegas sobre la “oferta” de los personajes de la farándula. Debatíamos sobre la utilidad y el valor de esos individuos del mundo del cotilleo que llevan años vendiendo o mejor dicho, vendiéndose en los programas del corazón.

Yo creo que si que tienen algo que vender porque hay demanda de morbo. Las personas somos cotillas y nos gusta conocer lo que les pasa a los demás, especialmente si nos hacen sentir mejores que ellos.

Esta gente hace ganar dinero a las cadenas de televisión y a determinadas revistas. Pero sus vicisitudes vitales sólo enriquecen a estos medios.

Creo que conseguir cierta notoriedad vendiendo tu privacidad o tus circunstancias más íntimas es relativamente fácil. Si a eso le añades unas gotas de “storytelling” como lo de juntar la riqueza material con la pobreza moral y utilizas los medios adecuados, puedes conseguir unos cuantos minutos de gloria. El problema es que no es escalable, y para mantenerte en la brecha debes estar vendiéndote más y más.

Pero esto no es exclusivo del famoseo. Creo que constantemente vemos que esa forma de actuar se ha convertido en algo frecuente en algunas redes sociales. Muchos han ido por el camino fácil de mostrarnos su vida en lugar de aportarnos propuestas útiles.

Dominar tu categoría

¿Buscas la fama o el prestigio en tu campo?

Hay una cosa que ha hecho muy bien Amazon y es crear listas de éxitos en multitud de categorías. De ese modo, aunque no seas un autor de éxito mundial, puedes ocupar un puesto interesante durante algún tiempo en un tema más especializado. Por eso vemos a tanta gente que dice que ha sido un “best seller” esa plataforma.

Llevado el ejemplo de Amazon al mundo real, creo que, en lugar de preocuparnos por ser superconocidos en el mundo mundial, deberíamos centrarnos en generar un impacto en un tema concreto y en un grupo de gente determinado. No se trata de ser un máximo absoluto sino un máximo relativo.

Dejar huella

¿Quién se acordará de nosotros cuando hayamos muerto?

Pero al final, la Marca Personal es la huella que dejamos en los demás mediante nuestras acciones y aportaciones. Y aquellos que realmente causan un impacto profundo, en la mayor parte de las ocasiones pasan desapercibidos o tienen una fama muy reducida.

Lo importante aquí no es ser una estrella fugaz sino alguien capaz de dar luz durante mucho tiempo (incluso después de desaparecer) mediante sus aportaciones.

NOTAS:

Valencia. Mañana 22 de Mayo estaré impartiendo un taller de Marca Personal en el Colegio de Economistas de Valencia. Aquí tienes la información por si te interesa.

Esta semana hablamos en Street Personal Branding sobre la Etiqueta real y virtual y el efecto que nuestros modales y comportamiento con los demás influye en la Marca Personal que dejamos.


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