¿Dónde quieres que llegue tu mensaje?

En alguna ocasión he comentado aquí que cada día me cuesta más animar a mis alumnos a utilizar herramientas de visibilidad virtual para dar a conocer su Marca Personal. No digo que haya que despreciarlas, lo que creo que es que las Redes Sociales y las plataformas dospuntocero se han convertido en un fin y se olvida que no son más que un medio y no siempre necesario ni el mejor para divulgar tus ideas y aportar valor.

Desde hace algunos meses percibo algo más preocupante y es que algunos de los participantes en talleres y cursos, especialmente los más jóvenes, no sólo no quieren escuchar la voz de la experiencia (y de las meteduras de pata) sino que pretenden dar lecciones sobre temas que apenas han empezado a conocer.

Para muchos de estos alumnos sólo hay una herramienta, Instagram. Parece que se han quedado embobados con la plataforma de las foticos. Algunos se enfadan cuando les dices que ni todo es tan bonito ni tan fácil como creen (porque les encanta creerlo) ni nada de eso tiene sentido sin una estrategia, sin un propósito, sin algo valioso que ofrecer y sin un mínimo sentido común.

Cuando yo era pequeño, parecía que para triunfar a lo grande deberías ser cantante o futbolista (o las dos cosas, como Julio Iglesias). Como es lógico, al final sólo lo conseguían unos pocos y con mucho esfuerzo. Y ahí está la clave.

Pero, además, para ser un buen deportista o un artista, además de cualidades, debes echarle muchas horas. Y eso parece que lo ha eliminado lo virtual.

El caramelito de Instagram tiene un peligro parecido al de los negocios de apuestas. Da la sensación de que puedes forrarte con poco esfuerzo y que basta con seguir jugando para que la fortuna te sonría. Pero eso no es así. Llámame viejuno pero lo que está claro es que “la mejor lotería es el trabajo” y la mejor forma de conseguir seguidores e influir, de verdad, es diseñando un plan con el que puedas mejorar las cosas a quienes te siguen.

Creo que cuando baje el souffle de Instagram (bajará, y mucho, aunque ahora te parezca que estoy loco), mucha gente se va a quedar muy desilusionada y deprimida. Porque nadie puede sostener una imagen profesional basada en fotos bonitas cuyo único esfuerzo de reconocimiento es mover el pulgar para poner un corazoncito.

Como te digo, creo que ya va siendo hora de empezar a poner los Medios Sociales en el sitio que les corresponde y darles la importancia que merecen que creo que es muy inferior a la que estamos otorgándole.

Cuando un periodista me pregunta ¿en cuantas Redes Sociales debemos estar? La respuesta es, como es lógico, pues depende de a quién y hasta donde quieras que llegue tu mensaje. Incluso es posible que la respuesta sea, NINGUNA.

No se puede diseñar una Estrategia Personal eficaz si empezamos por el final, por la visibilidad y todavía menos si esta se centra únicamente en lo virtual.

Lo primero que hay que decidir es, y ya no sé cuantas veces lo he dicho, y tu ¿qué quieres conseguir? y lo siguiente es ¿y a quién quieres llegar?

Cuando tienes la respuesta a esas preguntas, la elección de los canales de comunicación es tremendamente sencilla. ¿Qué sentido tiene gastar alegremente recursos escasos como tu tiempo en canales que no van a acercarte a tu objetivo?

Ojo, aquí la respuesta no es de 0 o 1, de blanco o negro. Seguramente ya habrá alguien pensando eso tan típico del relativismo dospuntocero de evaluar la parte por el todo, de convertir la anécdota en categoría. Es aquello de “pues yo he conocido a gente interesante gracias a Facebook” o “Pues claro que YouTube es una buena herramienta de marketing porque una vez un primo mío compró una gorra que llevaba un youtuber que conocía”. Y está claro que como trates de ser crítico con alguna vaca sagrada internetera te va a caer la del pulpo como le ha ocurrido a mi amigo Pedro Rojas.

Lo que está claro es que, si quieres sacar adelante tus proyectos profesionales, más que añadir, debes descartar, seleccionar, simplificar, eliminar aquello que no aporte nada a tu estrategia o que, aunque te acerque a tus objetivos, te esté privando de recursos que serían más eficaces para alcanzarlos.

¿Corto, Medio o Largo Alcance? ¿Cara a cara, hablar en público, Medios Sociales o Medios de Comunicación? ¿Poca gente con gran impacto y duradero o mucha gente con un impacto superficial y fugaz? ¿Seguidores, amigos, fans, “followers” o clientes, AMIGOS y mentores?

Esas son las preguntas que debes hacerte (y que yo debería haberme hecho antes). Y a partir de ahí, elige los canales que te mantengan centrado en tu viaje hacia tu destino (joder, que puto MrWonderfulismo me ha salido).

Como suelo decir, para mí, cuando todo el mundo parece que tiene recetas mágicas sobre cualquier cosa, digo que solo hay una regla que hay que seguir en Internet:

NO SIGAS NINGUNA REGLA (excepto las tuyas)

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