Estrategia, llegó el momento de replantearlo todo

Hace dieciséis años empecé una nueva etapa profesional como independiente y así espero estar hasta que me muera, porque no tengo intención de jubilarme.

En los dos o tres últimos años he tenido la sensación de que me estaba estancando, pero como suele ocurrir, es más difícil salir de una etapa de meseta que de otra más agitada.

Así que, ha tenido que llegar la pandemia para darme un empujón similar al del 2004. Lo curioso es que las cosas no me van mal, pero como soy un culo inquieto, esta necesidad de resetear mi forma de hacer las cosas ya llevaba un tiempo pinchándome y creo que este verano va a ser el momento de reformarlo todo.

Vale, vale, ya sé que las intenciones están muy bien y que, posiblemente, en septiembre las cosas no hayan cambiado tanto, pero más allá de la necesidad de transformación, tengo ganas de darle la vuelta a todo. Algo que, por otra parte ya llevo algunos meses definiendo.

Modelo de negocio

Aunque parezca que hablo de mi, en realidad creo que hablo para todo el que quiera leerme. Entramos en una etapa en la que cualquier profesional YO S.L., sea cual sea su situación laboral, debe tener un modelo de negocio.

Unos porque mal que bien han ido encadenando un empleo tras otro. Otros, como yo, a los que no nos ha faltado el trabajo. El caso es que muy pocos, empezando por mi, nos hemos sentado a diseñar un modelo de negocio profesional. ¿Qué ofrezco? ¿A quién? ¿En qué formato? ¿Cuánto vale mi trabajo? ¿Qué tengo que innovar? ¿Con quién me tengo que juntar?

Pues bien, aunque sea en una servilleta y con un lapiz de IKEA, ha llegado el momento de sentarse y esbozar lo que será tu modelo de negocio profesional, sea cual sea tu estado laboral.

Para quién trabajas

Una vez que parece que han pasado los años felices en los que podíamos pensar que nuestro mercado es “todo el mundo”, es hora de bajar a la realidad y centrarnos en aquellos a los que realmente están dispuestos a escogernos y a valorarnos como merecemos.





Esto implica escoger, decidir, descartar y comprometernos con aquellos y sólo aquellos que ayuden a crecer nuestro proyecto profesional. Quizás esto es de lo más complicado y duro. Decir que NO a alguien o a alguna oportunidad es de lo más jodido, pero hay que ser eficientes, especialmente ahora. Por ti y por todos tus compañeros.

Adiós a lo “social”… o casi

No sé tú, pero durante estos meses de arresto domiciliario global, he tenido la sensación de que, paradójicamente, las Redes Sociales han ido perdiendo fuelle. Quizás sea por el exceso de horas delante de una pantalla, porque lo de relacionarse ha dejado de ser una opción y casi se ha convertido en una obligación, o porque, de pronto, le ha dado por comunicarse contigo gente con la que no tienes ningún vínculo.

Lo que estas semanas me han confirmado es que los Medios Sociales no son más que ladrones de tiempo, incluso de estado de ánimo, que no sólo te roban horas sino que te descentran de una forma brutal.

Conozco a mucha gente de todo tipo y no veo una relación clara y directa entre el éxito profesional y el uso de herramientas dospuntocero como las Redes Sociales. Hay mucha gente a la que le va fenomenal y no sabe ni lo que es Instagram y otros con montones de seguidores en redes que no tienen donde caerse muertos.

No creo que abandone lo que ya tengo, pero dudo mucho que me sume a alguna otra plataforma. Y en cualquier caso, el enfoque será mucho más pragmático y utilitario. Qué le vamos a hacer. Sea como sea, este blog siempre estará conmigo.

Volver a los clásicos

Está claro que aquél mito que decía que Internet sería una fuente de conocimiento se ha caído casi por completo. Que sí, que sí, que puedes hacer un curso del MIT y que puedes encontrar una receta de Tiramisú, pero para lo demás, hay que recuperar lo que realmente funciona. Un buen libro, alguien que realmente sepa lo que dice, un buen mentor o mentora.

El problema no está en la cantidad de información sino en la forma de seleccionarla y ordenarla. Y ahí es donde los “clásicos” recuperan su valor. Prefiero pagar unos cuantos euros por un buen manual que conseguir gratis algo de lo que no puedo fiarme y tras haber dedicado horas y horas de navegación.

Te decía en el post anterior que mi fe en lo que veo a mi alrededor está bajo mínimos. Cuando ves la capacidad de gestión de quienes nos gobiernan, la irresponsabilidad de quienes nos rodean y la parálisis de ideas en general, se te cae el alma a los pies.

Así que, como en años anteriores, pero este todavía más, es hora de bajar la persiana hasta septiembre, poner un gran cerrado por reformas y volver renovado y con ganas dentro de un par de meses. No son dos meses de vacaciones, son dos meses de trabajo extra, pero diferente.

Mucho ánimo y a darle a tu modelo de negocio profesional.

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