Tiempo. Tu Estrategia Personal no tiene horario

Esta semana, en un curso de Estrategia Personal para mujeres directivas, surgió un comentario habitual cuando se trata de gestionar los recursos disponibles, especialmente cuando hablamos de profesionales por cuenta ajena.

Si el recurso más problemático para un profesional independiente suele ser el dinero, cuando hablamos de aquellos que trabajan en una empresa, este suele ser el tiempo.

Entiendo, porque lo he vivido y sufrido durante quince años como “cuentajenado”, que la jornada laboral no te deja demasiado margen para hacer algo distinto a cumplir con lo que te piden y, además, dedicar tiempo a tu familia y a descansar.

¿Quién se va a poner a escribir un blog a las once de la noche? ¿Quién tiene ganas o un hueco para asistir a un evento interesante un día laborable? ¿No suena a cachondeo eso de aprender a crear vídeos o podcasts cuando apenas te queda tiempo para mantenerte al día con tu trabajo?

Entiendo todo eso perfectamente y creo que es una de las mayores barreras para desarrollar tu Estrategia Personal mientras trabajas para cobrar una nómina. Pero también creo que, cómo suele ocurrir, muchos de estos problemas tienen más que ver con prejuicios equivocados o creencias limitantes que con barreras insalvables. Se trata de gestionar lo ceropuntocero, la conversación contigo mismo, que lo dospuntocero.

La Estrategia Personal es tu proyecto de vida

El Tiempo está incluido en el Módulo de Provisiones.

Suelo decir que una Estrategia Personal no es ni más, ni menos, que gestionar tu proyecto personal o profesional de forma consciente y planificada. Así que, en realidad, una parte importante del trabajo consiste simplemente en hacer de un modo más eficiente lo que ya estás haciendo habitualmente. Y eso puede incluir, por ejemplo, eliminar cosas que no te aportan nada.

Desentenderse de tener un Proyecto Personal o Profesional es dejar tu vida en manos del azar o, algo peor, en función de decisiones ajenas. Así que, ¿No es absurdo decir que no quieres gestionar lo que quieres que te pase?

Creo que esto es especialmente grave y también habitual entre profesionales por cuenta ajena porque tienen una falsa sensación de seguridad. Entiendo esa forma de pensar porque he estado en ese lado. Pero esa visión de las cosas es suicida porque, cuando lleguen los problemas, y llegarán, tendrás que partir de cero porque has vivido en una especie de terrario en el que recibías tu dosis de alimento con regularidad.

La Estrategia Personal lo impregna todo

Evidentemente en mi modelo de Estrategia Personal hay elementos que implican más trabajo y otros de los que basta con ser conscientes y manejarlos con inteligencia. Escribir un libro es algo que, no sólo requiere tiempo sino que este debe ser un poco “especial”.

Cada día interactuamos con montones de personas, tenemos la posibilidad de aprender unas cosas u otras o realizar ciertas actividades o sustituirlas por aquellas que nos sean más “rentables” profesionalmente.

Suele decirse que el problema no es tanto la falta de tiempo como el establecimiento de las prioridades adecuadas. Las dos horas de ver un partido de la Eurocopa pueden servir para muchas cosas que te pueden dar un empujón en tu profesión o simplemente pasear con tu familia.

Quizás no tengas tiempo para ir a varios eventos de Networking cada mes, pero puedes establecer una conexión más fuerte con la persona que te atiende en el Mercadona o con tu quiosquero.

Puede que no te queden huecos para escribir posts de ochocientas palabras como este, pero puedes compartir tus ideas en forma de haiku en tu sitio en Internet o escribir un par de párrafos sobre algo de tu profesión que te llama la atención mientras desayunas o vas en el Metro o en el Cercanías. O subir una foto con un comentario. Lo mejor es que, cada día que lo hagas, irás aprendiendo y mejorando.

¿Y si no haces nada?

No me cansaré de insistir en que, la principal motivación de mi trabajo es conseguir la LIBERTAD, para mí y para quienes trabajo. Así que, Dios me libre de decirte lo que tienes que hacer. Tu sabrás.

Pero si no haces nada, no va a pasar nada o, algo peor, pasarán cosas, pero muy probablemente no serán las que tu quieres.

Sin embargo, cuando empiezas a mover las palancas que tienes a tu alcance, no todas ni a la vez, pero algunas al menos, empiezas a tener cierto control. Eso, a su vez, te permite optimizar tus recursos y se convierte en un círculo virtuoso.

Y aquí es donde precisamente los profesionales más reticentes a trabajar su Estrategia Personal como son los que tienen una nómina, tienen una gran ventaja. Pueden ir haciendo cosas a su ritmo, sin prisa pero sin pausa y sin la Espada de Damocles de la falta de ingresos (al menos de ingresos regulares).

Si pensamos en el tópico del YO S.L., decir que no te vas a preocupar de dar a conocer tu trabajo, de aprender o de mejorar cualquier aspecto personal o profesional es como si una empresa decidiese eliminar uno o varios departamentos importantes. Quizás pueda sobrevivir durante algún tiempo, pero tarde o temprano caerá.

Así que, busca, encuentra y aprovecha esos momentos, esos resquicios temporales que te permiten hacer cosas especiales, además de las habituales e incorpóralos a tu Estrategia Personal… aunque trabajes para otros (de momento).









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