Innovación. Prueba hasta que encuentres lo que funciona… y luego sigue buscando

Si me sigues sabes que me gusta definir como Profesionales Libres a aquellos que entendemos que nuestra profesión es nuestra empresa, nuestro trabajo es nuestro producto y el impacto que generamos es nuestra Marca Personal.

Creo que hay una diferencia fundamental entre los Profesionales Libres y el resto, especialmente aquellos que no ven más opción profesional que buscar o mantener un empleo. Me refiero a esa mezcla de deseo y necesidad que nos obliga a estar innovando o buscando opciones y oportunidades constantemente.

Aunque haya momentos en los que parece que no hago nada, mi cabeza no para de pensar en formas de crear algo nuevo o de mejorar lo existente. Cada paseo, cada lectura, cada película que veo me hace pensar en cosas nuevas. Creo que esa es una característica común de quienes trabajamos por nuestra cuenta.

Las cosas funcionan hasta que dejan de hacerlo

Algo interesante, aunque bastante obvio y de sentido común, es que las cosas que nos han funcionado en un momento dado, dejan de hacerlo. Normalmente de forma gradual, pero también, a veces, de un modo más abrupto.

Unas veces es porque aparece más competencia, porque cambia la tecnología, porque llega una crisis, porque deja de tener interés para ti o para otros. El caso es que no podemos echarnos a dormir. Cuando dejas de crecer, empiezas a decaer.

Por eso hay que aprovechar los momentos buenos para experimentar cosas nuevas. Eso es aplicable tanto a los Profesionales Libres como a todos los demás.

He conocido a mucha gente, incluido yo mismo, que nos hemos sentido muy seguros en nuestra situación profesional (y también en la personal) hasta que, en el momento menos pensado, zas, todo se cae. Por eso es necesario ir abriendo y tanteando caminos alternativos por lo que pudiera pasar o, algo mejor, porque puedes encontrar formas aún más satisfactorias de ganarte la vida.

Vale, aceptaré lo de la Pasión

Ya sabes que no soy muy partidario de tópicos buenistas como el de «haz lo que te apasiona» o «persigue tus sueños» porque son mensajes simplistas y que poco tienen que ver con la realidad.

Sin embargo, cuando se trata de innovar en tu profesión, si que considero apropiado probar con cosas que te interesan y que te apasionan, signifique eso lo que signifique. Sería un poco absurdo tratar de experimentar con asuntos que te aburren o que detestas.

Analiza las cosas que te «ponen» y encuentra el modo de incorporarlas a tu rutina o a tu trabajo y, si eso no es posible, abre una nueva «carpeta» profesional en la que puedas desarrollar esa afición.

La innovación puede venir de un susto

No soy uno de esos que considera que el fracaso es estupendo y que cuanto más se mete la pata, más se aprende. No digo que no, pero fracasar es una mierda y si puedes aprender de los errores ajenos pues eso que te ahorras.

Dicho esto, es cierto que, cuando por alguna razón, algo que te funcionaba bien, deja de hacerlo o te encuentras en una situación nueva, no te queda otra que analizar lo ocurrido e introducir cambios.

Seguramente a un fracaso profesional se le puede aplicar lo de las etapas del duelo, la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Yo que he vivido algunos altibajos profesionales puedo decir que se cumple y que, cuando llegas al final, es cuando tu proyecto sube unos cuantos escalones.

Evidentemente para fracasar antes tienes que actuar. Por eso quienes tienen miedo de fallar no actúan y por lo tanto no innovan ni aprenden.

El fracaso no es el final

En la «mili» aprendimos la canción de homenaje a los caídos, «la muerte no es el final», pues el fracaso tampoco. Al menos para alguien con mentalidad de Profesional Libre.

Cuando hablo con los amigos y familiares con empleos más estables o, más aún, con quienes tienen una plaza de funcionario, percibo que me miran con preocupación porque consideran que si lo que hago no funciona, todo se acaba. Punto final.

Sin embargo yo lo veo de otra forma. Es como cuando al jugar con un videojuego llegas a un callejón sin salida. Pues lo que debes hacer es dar unos pasos atrás y buscar otras opciones.

Es en los momentos en los que parece que no te quedan alternativas cuando surgen las ideas más interesantes. No te voy a vender la moto de que quedarte bloqueado es un momento estupendo porque no es así.

A veces te dan ganas de abandonar y, casi siempre suele ser un momento de desesperación y ansiedad. Pero cuando ves la luz, ay, cuando encuentras la palanca que estaba a la vista pero que no veías, no veas el subidón.

Así que, estés en la fase personal o profesional en la que estés, espabila, ponte un objetivo, da igual lo absurdo, imposible o enorme que pienses que sea. Haz ingeniería inversa, identifica los pasos que debes dar para ir de A hasta B y empieza a encontrar formas de superar esas etapas.

¡Vamos! ¿Qué haces ahí todavía?





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