Zona de Confort. Aunque no te apetezca, lo haces

Si, lo sé, lo de la Zona de Confort es uno de esos conceptos tan sobrexplotados por los autores de autoayuda que se ha convertido en un cliché, o incluso en una caricatura. Quizás por eso no me he atrevido a escribir demasiado sobre este asunto. Pero supongo que tengo que hacer el esfuerzo de salir de mi Zona de Confort y dar mi opinión.

Desde mi punto de vista, la explicación de la Zona de Confort es muy sencilla y está implícita en el nombre. Se trata de hacer algo que te obligue a hacer algo que no te apetece, que te asusta o que no tienes el hábito de realizar.

Por otra parte, si se llama Zona de Confort es por algo y tampoco entiendo la obsesión por salir de un entorno o circunstancias en las que estás cómodo y que quizás te ha costado conseguir alcanzar.

Salvo que seas masoquista o muy inquieto, lo de la Zona de Confort tiene sentido cuando ese entorno estable en el que te encuentras o, más bien, te encontrabas, empieza a cambiar. Y si hay algo que caracteriza estos tiempos es que cada día nos encontramos con una sorpresa. Así que, supongo que esa es la razón por la que el concepto se ha puesto de moda.

¿No te apetece? Pues te fastidias

Cuando hablo de Estrategia o de Marca Personal hay muchos elementos y palancas que implican un esfuerzo que normalmente no harías. Comentarios como, «bastante tengo ya con lo mío como para ponerme a hacer…» o «después de un montón de horas trabajando, sólo me faltaba…» o «si yo te entiendo, pero es que ________ me aburre, no sé hacerlo, lo odio».

Y así van pasando las semanas, los meses o los años. Hasta que te toca levantarte de tu sofá, tu despacho o tu empleo.

Odio las Redes Sociales, me asusta hablar en público, me aburre el Networking, no me apetece ponerme a estudiar a estas alturas,… Constantemente me encuentro con excusas, razones o explicaciones que insisten en mantenerte en ese entorno calentito que conoces, pero que, aunque no lo quieras ver, está reduciéndose o a punto de desaparecer.

Suelo decir con frecuencia que no me apetece escribir, crear algo como esto (y de un libro ni te cuento) «se me hace bola», salir de casa a un evento profesional me supone un gran esfuerzo o hacer algo que se salga de la rutina me genera dudas o hace peligrar mi autoestima.

Pero mientras el mundo no deja de girar, tu sigues pensando que como algo no te apetece pues todo el mundo te dirá, «Ah, pues tranquilo, no pasa nada, si no te apetece pues no pasa nada». Pero pasa.

La incomodidad es el precio a pagar

Cuando hablo de Estrategia Personal, siempre empiezo por el final, el Propósito, los Objetivos, la Misión. La lógica es sencilla, si quieres saber lo que tienes que hacer, lo primero es decidir donde quieres llegar y por qué.

Al hacer ingeniería inversa, al identificar los pasos que debes dar para llegar a ese destino, te vas a encontrar con cosas que te gustan, pero también te va a tocar hacer otras que te incomodan.

Está muy bien eso de la Pasión, la Actitud Positiva y la Motivación. Es más, si quieres dedicarte profesionalmente a algo nuevo, sería absurdo esforzarte en algo que detestas. Pero incluso las cosas más apasionantes tienen sus sombras o sus aspectos más aburridos o acongojantes.

Pero no puedes eliminar esas facetas desagradables de tu Proyecto personal o profesional. Cualquier proyecto, un empleo, un matrimonio, una amistad, una empresa, un libro, unas vacaciones tienen su Yin y su Yang, su parte dulce y su parte agria. Pero todas son necesarias.

¿Qué departamento podrías eliminar en un negocio porque no te gusta? ¿Qué elemento de tu estrategia te gustaría descartar porque te aburre? Es complicado construir nada si te faltan piezas.

Piensa en el principio y en el final

Cuando te toca hacer algo que te va a hacer sentir incómodo, la forma de salir del bloqueo es pensar en el POR QUÉ y en el PARA QUÉ. Cuando necesites energía para levantar el culo, piensa en las razones o motivaciones que te hicieron empezar y recuerda hacia donde te diriges. Esa tensión entre el punto A y el punto B es lo que consigue que arranques.

Cuando vuelvas a escuchar lo de la Zona de Confort, dale una oportunidad porque quizás ahí está la razón por la que no das ese paso que lo cambie todo.

Para terminar, creo que lo importante no es salir de la Zona de Confort sino hacer lo posible para que esta sea más grande y puedas permanecer en ella cuando las cosas cambien o cuando quieras que cambien.





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