Responsabilidad. Rechaza los imperativos

Contaba hace poco que durante alguna época de mi vida leía bastante sobre desarrollo personal, especialmente de autores anglosajones. Como siempre he tenido una visión crítica de las cosas, no me creía demasiado muchas de las cosas que contaban.

Una de las características que se repite en la bibliografía de autoayuda es la abundancia de reglas, consejos y pasos a dar. De un modo más o menos explícito te lanzan el mensaje de que, si no te funciona lo que te proponen, la culpa es tuya por no seguir sus recetas.

Así que, esos «manuales» teóricamente motivadores o inspiradores, están llenos de verbos en imperativo. Haz, cambia, aléjate (de las personas tóxicas, que siempre son los demás), cree (en ti), perdona, olvida,… Y eso que hay otro consejo frecuente en esos libros que es el típico, «olvídate de los debería», manda narices.

Si hay una prioridad, un valor que marca mi vida es la libertad. Por eso soy un Profesional Libre, por eso digo lo que me apetece (intentando no hacer daño), por eso odio que me digan lo que tengo que hacer y por eso prácticamente dejé de leer libros de desarrollo personal.

IKEA o LEGO (o mejor Meccano)

Creo que muchos de los contenidos que vemos en dospuntocerolandia se caracterizan por establecer reglas ¿inmutables?, secretos «infalibles» y decálogos que más bien parecen los diez mandamientos. Transmiten un tufo a «esto es lo que tienes que hacer, pero si te lo saltas, allá tú».

Quieren transmitir flexibilidad, pero realmente lo que te dicen es que debes seguir los planos. Es como en IKEA. En realidad no aportas nada (salvo que te dé por tunear los muebles). Solo te limitas a juntar piezas siguiendo unas instrucciones en las que no sobra ni falta nada… o no debería.

Normalmente me gustaba decir que me siento más conectado a una filosofía tipo LEGO en la que te dan unas piezas y puedes hacer lo que te apetezca. Pero por lo que veo, cada día más, los LEGO están pensados para crear algo concreto siguiendo instrucciones. Así que, ya no me vale el ejemplo. Quizás todavía podamos recurrir al Mecanno aunque parece que van en la misma dirección.

Si la libertad es mi prioridad, la tendencia a buscar, juntar y crear valor con piezas heterogéneas es mi habilidad. Por eso me comparo con un chatarrero o uno de esos de subastas de trasteros. Y cuando te sientes libre, sin que nadie te diga lo que debes hacer, sin más imperativos que los que tú te pongas, es cuando asumes tu responsabilidad.


No hagas caso de ningún consejo… ni siquiera de este

Hay una razón por la que me gusta lo de la Marca Personal y es, precisamente, porque es personal. Se trata de considerar a cada individuo como alguien distinto. Eso es justo lo contrario de lo que pretenden los políticos que se empeñan en dividirnos por grupos, los de marketing al meternos en nichos o los de R2H2 en clasificarnos por perfiles psicológicos.

Lo que ocurre con los imperativos es que eliminan las diferencias personales o culturales. Lo que te cuenta un gurú de autoayuda de California no tiene que ver con las circunstancias de un español, brasileño o chileno.

Por eso creo que lo correcto no es darte los planos y los materiales semiterminados sino proporcionarte herramientas. A partir de ahí, estás solo, eres libre y, por lo tanto, responsable.

Si hay algo que acaba con la responsabilidad son precisamente los imperativos. Pero hay mucha gente que prefiere seguir instrucciones y delegar su libertad en otros porque eso significa (o eso creen) que así son otros los que se equivocan.

Unirse a una tribu no te diferencia

Me llama la atención, especialmente entre los más jóvenes, esa tendencia a seguir lo que hacen otros, a comportarse según unas reglas «tribales». Entiendo que todos hemos pasado por esa etapa en la adolescencia. Pero, al mismo tiempo, intentan ser diferentes. Es contradictorio.

También cuando crecemos solemos acercarnos a unas ideologías, o unos grupos o unas estéticas determinadas. Lo que ocurre es que, al hacerlo, asumimos unas reglas, otros imperativos.

Decía hace poco que lo normal empieza a ser lo diferente. Aunque lo de la normalidad daría para mucho debate, creo que lo normal consiste en no seguir órdenes de nadie. Precisamente porque es cada uno quien define su «normalidad». Pero incluso eso trataron de arrebatárnoslo con lo de «la nueva normalidad».

Así que, si, descarta los imperativos… o no. Por cierto, si te digo que NO OBEDEZCAS, ¿deberías obedecer?





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