Publicidad Personal, si haces un buen trabajo ¿Por qué lo escondes?

Uno de mis penúltimos trabajos como “cuentajenado” fue la de encargarme durante unos meses del comercio electrónico de Canal21, de Euskaltel. Era uno de aquellos portales que surgieron como setas hacia el año 2000 bajo el manto de las compañías que competían con Telefónica.

Para los más jóvenes diré que, en aquella época, cualquier cosa relacionada con Internet no tenía dificultades no sólo para financiarse sino para recibir chorros de dinero ridículamente grandes y sin modelos de negocio claro.

Así que, para conseguir una simple dirección de correo electrónico de un usuario, no tenían problema en regalar de todo. No me refiero a un pdf descargable sino a CDs, libros o cualquier otra cosa.

Como es lógico, aquella locura acabó muy mal.

Quizás también en aquella época surgió esa idea romántica de que La Red (todavía no se hablaba de lo dospuntocero) sería un mundo colaborativo, un tanto ingenuo y absolutamente nada comercial si eras una persona. Por eso estaba (y sigue estando) mal visto eso de que alguien como tu y como yo tratemos de vender nuestro trabajo cuando lo ¿lógico? es que lo regalemos. ¿Por qué? Porque sí.

Y así nos va.

Lo que les ocurrió a aquellos locos proyectos de principio de siglo, poco a poco nos ha ido ocurriendo a los profesionales que utilizamos Internet. Si regalas tu trabajo a cambio de visitas, “likes” o direcciones de correo sin nada que vender, acabarás cerrando el chiringuito.

Creo que debemos encontrar el punto medio entre aquellos “clásicos” un tanto ingenuos que dicen que, si trabajas bien, no tienes que publicitarlo porque, antes o después, serás reconocido por ello y los que se pasan el día exhibiéndose y mostrándose (ellos, no su trabajo).


El miedo al “tu antes molabas” o a que alguien considere que te has “vendido” o te has vuelto un materialista por promocionar tu trabajo creo que nos ha ido frenando a muchos. Pero creo que, si quieres sobrevivir como profesional que vende su trabajo, no queda otra que tener criterios comerciales y publicitar tus productos y servicios personales.

Puede sonar absurdo, pero quizás por ese complejo de los inicios de Internet, apenas he publicitado mi trabajo pensando como los “clásicos” que asumían que si hacías las cosas bien, el premio acabaría llegando.

Excepto las épocas en las que he publicado alguno de mis libros, creo que pocas veces he tratado de vender nada por aquí. Y eso es ridículo si eres un profesional.

¡A la mierda con los complejos!

Levantarse a las 6 de la mañana a escribir un post o dedicar horas y días a formarte y a investigar para luego regalar los resultados de ese trabajo es, a menor escala, el mismo error que el de aquellas startups de la primera burbuja de Internet.

Por eso, cada día voy incorporando más elementos comerciales en esta página. Seguramente verás algún anuncio de mis productos o servicios en este post o los vídeos que vaya subiendo tendrán algún mensaje de venta.

Creo que la clave está en el equilibrio. La cuestión no está en rebajar la calidad de los contenidos sino todo lo contrario. Si quieres vender, debes dar lo mejor de ti en aquello que está visible para todos. Pero no estoy descubriendo nada, es lo que se llama “Inbound Marketing”.

No temas promocionar tu trabajo

Pero esto que te explico sobre mi, también deberías aplicarlo a tu trabajo. Me da igual que trabajes por tu cuenta, para otros o estés en fase de transición. Si quieres que te compren debes, en primer lugar, tener algo que vender y, en segundo lugar, ponerlo en los mejores escaparates que puedas. Y si alguien se molesta, pues allá el o ella.

Ah, y el currículo es una mierda de herramienta publicitaria. Ahí lo dejo.

No te vendas tú, vende tu trabajo

Creo que uno de los errores más frecuentes a la hora de publicitarnos como profesionales es la de confundir a la persona con el producto. TÚ NO TE VENDES, lo que vendes es el resultado de tu trabajo.

Sin embargo, en las Redes Sociales cada día veo con más frecuencia que lo que aparece no es el valor de lo que alguien ofrece sino a sí mismo en diferentes situaciones. Y al final acabas preguntándote, “y este/a ¿a qué se dedicaba?”

Yo no he venido aquí a hacer amigos

No discuto que dospuntocerolandia te permite conocer a mucha gente. Yo mismo lo he experimentado. Pero hay que plantearse un par de cuestiones.

La primera es, ¿y si por mi carácter, por tener una vida plena o simplemente porque tengo otras cosas que hacer no quiero pasarme el día socializando? Desgraciadamente se ha transmitido la idea de que aquí, o eres social o te vas. Pero Internet es mucho más que una plaza de pueblo. Reducirlo a conocer gente es como usar un Ferrari para ir al mercadillo.

La segunda es, ¿y si lo que quiero es hacer un uso profesional de La Red y compartir mi trabajo pero no por ser una especie de Teresa de Calcuta 2.0 sino como instrumento para mi profesión?

Estas son algunas reflexiones sobre temas a los que he estado dando vueltas. Incluso puede que este post todavía tenga mucho de ese complejo de “perdóname por publicitar mi trabajo”, pero tal y como están las cosas, o somos conscientes de que las facturas no se pagan con “likes” o corazoncitos o buscamos los garbanzos en otra parte.

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1 Comentario

  1. Como tantas otras veces, muy grande Andrés. Yo era usuario de Internet en aquel entonces y es verdad que para el usuario era todo gratis o más barato. Por aquel entonces, los frikies que comprábamos entradas de cine por Internet las pagábamos más baratas porque quitaban a una persona del puesto de entradas. Los bancos remuneraban los depósitos más alto porque no tenían obligación de tener oficinas. Pero eso ya se ha dado la vuelta y ahora las entradas del cine te salen más caras que en taquilla porque eliges el sitio, te evita hacer fila, puedes llegar con el tiempo justo…
    Esto también debería pasar para aquellos que ofrecéis vuestro conocimiento en la web. Aunque es cierto que no siempre todo el mundo se lo tome así. Recordemos que en su día se metieron con Whatsapp por querer cobrar 1€ por un año de servicio cuando ya nos habíamos acostumbrado al gratis y nos habíamos olvidado de que el SMS eran 0,15 y el MMS (si, mandar una foto) estaba por los 0,60 centimos…

    En fin…

    GRACIAS una vez más

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