Especialización. Dominar un tema no te vuelve idiota para el resto

Si hay algo que parece que obsesiona desde hace algún tiempo, es el de la diferenciación. Supongo que el ser humano siempre ha buscado el modo de destacar y distinguirse de los demás. Lo que ocurre es que hoy todo parece que está enfocado a no ser como los demás.

Cuando hablamos de Marca Personal y de las posibles opciones para diferenciarte, surgen unas cuantas, tener un estilo especial de comunicación, ser más fiable, más visible, presentar un aspecto más o menos peculiar, asociarte a unos atributos peculiares,…

Lo curioso es que muchas personas que buscan la diferenciación acaban uniéndose a tribus o tendencias en las que acaban diluyéndose y convirtiéndose, de nuevo, en indistinguibles.

Para mí, la forma imbatible de diferenciación consiste en ser mejor que los demás en lo tuyo. Cuando eres bueno en algo y sigues mejorando, no necesitas hacer chorradas ni extravagancias.

Hay otra forma de ocupar un espacio más minoritario y es especializarte. Encontrar un espacio dentro de tu profesión o tu vida en el que destaques.

Segmenta tu categoría

Esto lo vemos habitualmente con los productos. Del arroz genérico que se vendía a granel hasta hace pocas décadas hemos pasado al integral, el largo, redondo, para sushi, basmati, aromatizado,… y seguro que hay subcategorías para algunos de ellos. De la cerveza en litrona hemos pasado a las artesanas, de sabores, de importación, sin alcohol, con limón,…

Cada nueva categoría permite aumentar los márgenes y reducir el número de competidores. Es cierto que también se limita el mercado, pero hay que ser espabilado para encontrar el equilibrio entre una cosa y otra.

Como coach, persianero, comercial, diseñador, «copywriter», jefe de compras, formador o lo que seas, puedes buscar un hueco dentro de tu profesión en el que destaques por novedoso, por dominio o, algo muy importante, porque te gusta más que otros.

Como suelo decir, se trata de poner un apellido (o varios) a tu profesión. De ese modo será más fácil encontrarte, generarás más confianza que alguien que dice que sabe de todo y te costará menos pedir la remuneración o compensación que quieres

En el fondo, sigues siendo genérico

El gran temor al hablar de este tema es que siempre hay alguien que suelta, «Y si te hiperespecializas, ¿No será muy difícil que te encuentren/elijan/contraten?» Pues si, si te hiperespecializas, puede ocurrir, pero ¿Quién ha hablado de eso?

Entre ser el único del mundo que haga algo y permanecer a un grupo más o menos reducido de personas que dominan una habilidad o conocimiento, hay mucho margen. Debes encontrar tu hueco. Y como te decía antes, siempre seguir trabajando para ser el/la mejor entre esa élite.

¿Y si me gustan varias cosas?

Otro tema recurrente cuando se habla de especialización es que parece que tienes que despedirte de otras facetas de tu vida. Es como si, al elegir, no volvieses a saber nada del resto del mundo.

Pues bien, eso no sólo no es así, sino que una de las mejores formas de especializarte es coger esa base genérica que ya tienes y ponerle ingredientes de esas otras cosas que te gustan o dominas. Y cuanto más distintas sean, más fácil será destacar.

Es cierto que mezclar algunas de tus cualidades (conocimientos, experiencia, habilidades,…) puede ser complicado, pero ahí está la gracia. Si eres suficientemente creativo como para mezclar la ópera, el marketing digital y el derecho (conozco un caso), te va a ser difícil encontrar competidores.

La especialización no va de descartar sino de agrupar de formas distintas. Es más, si lees biografías de gente que ha destacado verás que, por lo general, no se limitaban a «lo suyo», desde Einstein a Brian May, creo que tener intereses variados les ha ayudado a destacar en su profesión.

Entonces, ¿ser generalista es malo?

Creo que se puede ir de generalista cuando te lo has ganado. Supongo que un generalista es una persona a la que antiguamente se decía que era un Sabio. Es decir, una persona que ha vivido, aprendido y experimentado lo suficiente como para que se pudiese recurrir a ella para consultar cualquier tema.

Eso quizás era posible cuando lo que se podía aprender era mucho más reducido. O cuando dominaba todos los aspectos de un campo más o menos amplio pero limitado, por ejemplo, en la empresa.

El ejemplo típico que surge en mis cursos es el del Director General. Lo de general ya genera confusión, pero creo que para que alguien ocupe ese puesto, su especialización es ser generalista, valga la contradicción. Para el resto, es más recomendable distinguirse por dominar uno o varios campos relacionados con su base de pizza, su Mr.Potato profesional.

Si empiezas en algo, elige una especialidad

Mi consejo a los más jóvenes, los que no tienen experiencia profesional, o a los que, como yo, hemos empezado algo desde cero, es que elijan un nicho, un campo o subcampo poco saturado en el que puedan brillar.

Como es difícil encontrar o crear algo completamente nuevo, tendrás que crear una categoría nueva o introducirte en una con menos competencia como decían Al Ries y Jack Trout en Las 22 Leyes Inmutables del Marketing.

Así que, piensa como un arrocero o un cervecero y elige tu lugar en el lineal de los profesionales.









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