Confianza. Cómo conseguir que nadie te crea

En los últimos dos años hemos perdido muchas cosas. Una de ellas es la confianza en organizaciones, empresas e instituciones… si es que todavía quedaba alguien que se fiase de ellas.

Desde hace meses nos pasamos el día viendo a supuestos expertos de todo tipo hablando por Zoom en televisión desde sus casas, desde vacunólogos a vulcanólogos. Pero ya ni escuchamos lo que dicen. Hace mucho que dejamos de creer al tipo de la OMS, a los que hablan de geoestrategia, y sobre todo a los que predicen el futuro y a los que hacen promesas, especialmente a los políticos.

Vemos anuncios llenos de glamour de bancos, empresas energéticas, compañías de seguros o de cualquier otro sector en los que sabes que lo que te cuentan se parece como un huevo a una castaña a la puñetera realidad.

Las empresas se empeñan en trabajar el Employer Branding para intentar vender la moto a los pocos profesionales ingenuos que todavía creen que se pueden enamorar de una empresa que se debe a sus accionistas y no a otras causas más «bonitas».

Nos fiamos de las personas, no de una razón social

Si hay algo que ha cambiado lo dospuntocero es precisamente eso, que la comunicación de bidireccional. Ya no sólo hay un emisor de un mensaje, ahora puedes responder, criticar y dar tu opinión.

Hoy, la posibilidad de comunicar no se limita al departamento de relaciones públicas de una gran empresa sino que cualquiera puede dar su opinión o hablar de su experiencia con esa compañía u organización.

Y no sólo eso, es que seguramente nos fiemos más de una o varias opiniones particulares que lo que nos trate de contar una campaña millonaria que no nos demuestra nada, simplemente nos dice lo buena que es la empresa que hay detrás.

Como profesional puedes y debes ganarte esa confianza, conseguir esa credibilidad para que tus opiniones sean tenidas en cuenta. Para que cuando necesites que te elijan para un empleo o proyecto, lo que digas no se ponga en duda.

Y en las organizaciones deben entender que si las elegimos, casi siempre porque no nos queda otra que trabajar con alguna, es por la persona que te atiende, no por el bombardeo de basura publicitaria que nos meten por los ojos.

Hoy elegimos muchas cosas teniendo más en cuenta las estrellitas y el comentario que le ha compartido alguien en una red social que por lo que se gastan en anuncios en TV o en prensa.

Así que, si quieres convertirte en la persona a la que otros acuden cuando necesitan ayuda, comparte, divulga y entrega tus ideas y consejos con generosidad para que, cuando alguien piense en aquel que pueda resolver su problema, tú seas la opción preferente.

La confianza se construye con la consistencia

Este es mi post 2060 en este blog. Además tengo mis libros, artículos, conferencias, etc. y aunque todos tenemos altibajos y no somos siempre igual de constantes, creo que cualquiera que me siga sabe lo que puede esperar de mi. Eso quizás suene aburrido, pero la confianza se basa en esperar que no haya sorpresas (salvo en las novelas y las películas).

Como profesional, como ser humano, ¿Eres alguien de quien podemos esperar que actúes de una determinada manera? ¿Eres coherente, consistente, predecible?

¿Cuántas veces hemos visto que una misma persona, gobierno u organización ha cambiado varias veces de criterio cada pocas semanas?

Los políticos no pueden ser fiables porque son inconsistentes, porque sabemos que van a actuar en función de encuestas, modas o tendencias. Porque aunque digan que los políticos no tienen principios, no es cierto, si que tienen uno y es el de mantenerse en el poder. Me hace gracia cuando un político pide que le demos nuestra confianza. De lo que no se da cuenta es de que la confianza no se pide, se gana.

De las (grandes) empresas ya no te quiero ni contar.

Así que, si quieres que te tengan en cuenta y, por lo tanto aumente tu valor, debes ser predecible, congruente, incluso aburrido.

Si eres experto, demuéstramelo

En el año 2011 publiqué Expertología y al escribirlo aprendí mucho sobre lo que convierte a alguien en Experto. Puedes convertirte en un experto de varias formas. Aprendiendo de otros, experimentando por ti mismo, por una combinación de ambas cosas,…

Una definición que encontré y me gustó es una que decía que un experto es alguien capaz de resolver el 90% de los problemas que se le presenten en su campo de conocimiento. Y, algo más importante es que me lo demuestres.

En estos meses hemos visto circular a centenares de supuestos expertos de todo tipo. Incluso desde el Gobierno nos han dicho que había grupos de expertos que opinaban sobre la gestión de la pandemia y sobre cualquier otra cosas. Pero ni sabemos cuales son los logros reales de esos «expertos» ni hemos llegado a conocer a ese grupo escogido que decidía sobre nuestras vidas.

Así que no me lo cuentes, enséñamelo y ponle tu cara. Por eso soy tan partidario de una herramienta como el blog, porque a diferencia de otras plataformas, esta es ideal para mostrar y demostrar tu valor. Me da igual que lo lean 2 o 2 millones. Lo cierto es que esta es la mejor herramienta de demostración de tu valía. Si alguien te pide que justifiques tu prestigio, simplemente puedes decirle que se pase por tu web personal o profesional.

Como te digo, estos meses hemos aprendido a desconfiar, las empresas, gobiernos e instituciones han conseguido destruir la poca confianza que teníamos en ellas. Pero eso tiene un aspecto positivo y es que hemos aprendido que para que alguien se fie de nosotros basta con hacer lo contrario de lo que han hecho ellas.





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