Producto. No me digas lo que tengo que hacer, dame opciones

Hace muchos años leí, creo que en el libro Obtenga el Si de William Ury, algo que el autor denominaba la situación N.E.N.A. en una negociación o en una situación problemática.

N.E.N.A. es el acrónimo de No Existe Ninguna Alternativa y lo que trataba de decir es que esa es una de las peores cosas que pueden suceder porque significa que nos hemos quedado sin margen de maniobra.

Creo que, como suele decirse, salvo la muerte, siempre hay alternativas, opciones, posibilidades. Lo importante y valioso, para nosotros y para otros, es encontrarlos.

Cuando alguien dice, especialmente un político, que no se puede hacer otra cosa (por ejemplo, subir impuestos) lo que me transmite es que está poco preparado, es perezoso o simplemente dogmático.

Suele decirse que, en una empresa, lo que tu jefe espera de ti no son problemas sino soluciones a esas situaciones complicadas que te vayas encontrando. Que si surge una dificultad, lo que debes hacer es ir al despacho de quien está por encima de ti y, tras plantearle la situación, proponerle opciones. En eso consiste tu trabajo. Y eso es aplicable tanto si trabajas para cobrar una nómina como si lo haces por factura.

Incluso en la vida personal creo que acabamos hartos de los que sólo plantean problemas y preferimos rodearnos de los que no paran de encontrar soluciones.

Lo primero, admitir que existe un problema

Muchas veces esa situación N.E.N.A. se produce porque alguien ha preferido cerrar los ojos hasta que es demasiado tarde. Por eso suelo decir que los que «pensamos en negativo» tenemos una ventaja y es que, en lugar de ver el mundo de color rosa, identificamos aquello que puede acabar complicándonos la vida.

El problema surge cuando te limitas a verlo todo negro y no haces nada para cambiarlo.

Creo que tenemos una «suerte» enorme y es que estamos rodeados de problemas. Sólo hay que observar un poco y darle al coco. Existe una obsesión por encontrar algo único, superinnovador, diferente, cuando basta con encontrar algo que resuelva o mejore lo que ocurre a dos metros de ti.

La vida no se gestiona con decálogos

Existe una tendencia, especialmente en dospuntocerolandia, a dar recetas, fórmulas, secretos y reglas ¿inmutables? sobre todo lo habido y por haber. Lo que ocurre es que pocas veces funcionan porque cada circunstancia y cada persona es diferente.

Gestionar un proyecto vital no es como montar un mueble de IKEA. No todo el mundo tiene las mismas piezas. Así que, es preferible conseguir el mayor número de piezas y, a partir de ahí, construir tu propio proyecto. Esto va de tener los ingredientes necesarios, no de cumplir lo que a otros les fue bien.

Se trata de hacer lo que puedas con lo que tienes. Y para eso necesitas generar opciones. No te puedes bloquear si te falta un elemento, debes seguir adelante buscando vías alternativas. Eso es lo que te hace innovar.

Dame herramientas y yo ya me apaño

Si me sigues, sabes que basta que me digan lo que tengo que hacer, incluso con todo el cariño del mundo, para que yo me ponga a la defensiva. Soy más partidario de que me digas lo que quieres y yo ya me buscaré la vida.

Creo que los consejos generan parálisis, pereza, errores. Lo que a uno le ha funcionado en unas circunstancias determinadas puede que no te sirva a ti. Y casi nunca sabe nadie lo que tienes tú en tu cabeza o tus motivaciones. Así que, no me des consejos, plantéame alternativas y yo ya veré.

Un experto es alguien que ha vivido o conocido muchas situaciones diferentes y tiene una caja de herramientas que puede utilizar de muchas formas distintas. Un dogmático es alguien que sólo tiene una respuesta. Hoy necesitamos a los primeros.

Ponte las cosas difíciles

El clásico «pensar dentro de la caja» es un gran ejercicio de creatividad y de búsqueda de soluciones. Cuando tienes todo lo necesario te vuelves cómodo y no piensas demasiado. Cuando parece que estás jodido y en un callejón sin salida es cuando surgen las mejores respuestas.

No hace falta ponerse muy dramático. A veces no se trata de resolver un problema de vida o muerte, basta con querer mejorar algo, pero debes ponerte en una situación «complicada» para tener la motivación necesaria. Y eso implica actuar. Porque hasta que no arrancas, no aparecen los problemas y por lo tanto tampoco buscas soluciones o mejoras.

Así que, haz algo, lo que sea. Empieza a desarrollar esas ideas o proyectos que te rondan desde hace meses o años. Da igual que te parezcan sencillos o imposibles, útiles o irrelevantes, estúpidos o geniales. Hasta que no te pones, no aparecen las barreras. Y es entonces cuando la cosa se pone divertida. Es entonces cuando lo que necesitas no son consejos sino opciones. Y las mejores son las que se te ocurren a ti.









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