Producto. Cuando las ideas surgen de los problemas

Hace unos días comentaba que estoy a punto de lanzar mi nuevo proyecto. Como suele ocurrir con estas cosas, ese «a punto», se convierte en puntos suspensivos hasta que pueda ponerle punto y seguido, pero seguro que no será un punto final.

No me preocupa demasiado porque ya hace meses que debía haberlo puesto en marcha y por unos días más no pasa nada, pero por diferentes razones se ha ido retrasando. Pero no he venido aquí hablar de eso, sino de lo que estoy aprendiendo en el proceso y, como suelo hacer, lo comparto.

He comentado aquí en varias ocasiones que, por muy planeado que lo tengas todo, en cuanto te pones manos a la obra, tus planes se convierten en papel mojado y hay que hacer ajustes y, por qué no, improvisar. Me encanta improvisar.

Por adelantarte un poco. Mi intención es exponer en un único sitio todo mi modelo de Estrategia Personal. Cada contenido se compondrá de un vídeo en abierto con contenido suficiente como para entender el concepto y un documento de pago con más ideas sobre el tema tratado. Tengo material suficiente como para crear centenares de publicaciones que creo que serán útiles.

Pues bien, hasta llegar a ese formato le he dado muchas vueltas, me he quedado bloqueado, he estado a punto de tirar la toalla varias veces, he subido el contenido en formato web, pero he acabado decidiendo (ya veremos) que sería mejor subirlo en un fichero descargable, todavía no tengo claro cual será la parte de pago y cual la gratuita… ¿Es esto algo que sólo me pasa a mi? No lo creo.

Prueba y error, el método de los campeones

Quién haya tenido éxito con algo y diga que lo tenía todo planeado, podría asegurar que miente y creo que no me equivocaría.

Hay una serie de documentales muy entretenidos en NETFLIX sobre las películas que marcaron a los de mi generación titulada The movies that made us. Además de muy entretenida y con mucho sentido del humor, te cuenta que muchas decisiones que acabaron convirtiendo a esas películas en grandes taquillazos se debieron al azar, a la improvisación y a decisiones sobre la marcha.

Eso de ir arreglando las cosas a medida que suceden no es raro ni creo que tampoco sea malo cuando estás haciendo algo creativo, tanto si es rodar una película como si es crear un proyecto nuevo de cualquier tipo.

Las biografías de gente que tiene éxito son ejemplos de cómo tomaron decisiones en circunstancias que no se volverán a repetir. Por cierto, en Canal Historia hay otra serie titulada La comida que cambió el mundo en donde narra el origen de muchas de las grandes compañías de alimentación y que están llenas de casualidades, errores y aprendizajes.

Pero en todos esos casos, hay un factor común y es que los descubrimientos, cambios, mejoras y genialidades sólo surgieron cuando todo se puso en marcha.

Si tienes que parar, para

No soy de los que se obsesione por la perfección, más bien al contrario, soy partidario de tirar para adelante y luego ya ajustaremos. Creo que el estereotipo del perfeccionismo, Steve Jobs, no esperó a tener algo así como el iPhone13 para lanzar sus móviles. Aunque es verdad que el propio Jobs fue retrasando el lanzamiento del Macintosh porque constantemente estaba encontrando cosas que mejorar.

Creo que si vas a hacer algo que merece la pena, no pasa nada por parar, dar un paso atrás y revisar lo que consideres oportuno.

Si puedes probar, prueba

Lanzamiento fallido en Villafranqueza (Alicante) en los 80 muy Stranger Things

Alguna vez he contado que me encanta la astronomía y la astronáutica y que me gustaba cacharrear con mis amigos haciendo cohetes que no sé como no nos reventaron en las manos. Hoy es sencillo conseguir un kit para lanzar cohetes, pero en los 80, teníamos que apañarnos con lo que teníamos.

Con la oferta profesional ha ocurrido algo parecido. Hasta hace varias décadas no tenías muchas opciones para probar lo que se te ocurría. Sólo podían permitírselo quienes disponían de recursos para crear y promocionar algo.

Quizás, como decía en el post anterior, La Red ya no es lo que era, pero hoy sigues teniendo un «arenero» llamado Internet en el que puedes jugar, mancharte y probar tus cosas con algunos amigos. Así que, si puedes probar, prueba. Y si no lo haces, el problema no está fuera sino dentro de ti.

Quizás no sea un error, sino un nuevo producto

Hay algo que he comentado con algunos amigos con proyectos propios al hablar de estos temas y coincidíamos en que precisamente algunas cosas que considerabas fallidas, que ni te habías planteado o que surgieron como un subproducto de lo que tenías en la cabeza en principio, acaban dando la sorpresa.

Así que, aquí de nuevo lo que funciona es hacer cosas, con enfoque sí, pero no excesivamente planificadas.

Seguro que tienes claro lo que te gusta, incluso puede que estés muy por encima de la media dominando algún tema, herramienta o habilidad. ¿A qué esperas a probarlo en este campo de juegos? Quizás alguien te encuentre, le guste lo que haces y te ofrezca algo por ello. Ah, y sin peligro de que te reviente en las manos.





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