Conocimientos. La abundancia que paraliza

Siempre me ha gustado leer. Durante años, especialmente cuando tenía que desplazarme en el tren de cercanías cada día a la empresa en la que trabajase en ese momento, devoraba los libros.

Me da mucha pena reconocerlo, pero desde hace algunos años, mi ritmo de lectura se ha reducido bastante.

Por un lado no tengo esos tiempos «muertos» en los que podía sumergirme en una novela o en un libro de desarrollo personal o profesional. Pero por otra parte, y quizás más triste, es que las pantallas y la supuesta información que nos proporciona Internet ha sustituido al conocimiento tranquilo de los libros.

Curiosamente el problema no es la falta de material para aprender, sino, curiosamente, el exceso de contenidos.

Es verdad que hasta hace un par de décadas teníamos menos acceso que hoy a material y a contenidos que se saliesen de lo establecido. Eso también ocurría con la música o con el cine.

El problema es que, en este momento no sabes por donde empezar, siempre tienes la sensación de que te pierdes algo y, quizás lo más importante, es que no sabes si lo que encuentras es de fiar. Es el síndrome NETFLIX del conocimiento. Cuando tienes tanto donde elegir, acabas sin decidirte por nada.

Segmenta

Si, te va a tocar elegir. Ya sé que te has acostumbrado a ir dando saltos de un lado a otro, de una página web a un vídeo de YouTube, del mindfulness a la nueva canción de Taylor Swift, de como crear un buen titular en LinkedIn a ver el último cotilleo en Twitter.

Pero aunque quieres verlo todo, si quieres aprender, debes compartimentar. No digo que te olvides, ni que sacrifiques otras facetas de conocimiento, pero para no dispersarte debes enfocarte.

Elige un tema o dos o tres y empieza a llenarlos de contenidos específicos. Mi experiencia me dice que conviene volver a los clásicos, a lo tradicional, al libro o al experto en ese campo. Navegar en La Red se ha convertido en una pérdida de tiempo que sólo te aporta información confusa, poco fiable, repetida y dispersa.

Ordena

Poco a poco irás acumulando datos, contenidos, información. Aunque te hayas esforzado en clasificarlo, seguramente te vas a encontrar con lo mismo que cuando tienes un trastero. Vas a tener muchas cosas, pero te va a tocar ordenar y tirar.

Antes, cuando ibas a una librería o veías la cartelera del cine o escuchabas una cadena de radio de música, la oferta era reducida y limitada. Todos hemos criticado que siempre escuchábamos las mismas canciones, leíamos los mismos libros o veíamos las mismas series en televisión. Pero echo de menos esa cierta labor del editor que selecciona lo que considera más adecuado (o más rentable para él).

Hoy podrías pensar que tienes más libertad de elegir, pero creo que quienes saben manejar la información y tienen los medios siguen consiguiendo que se consuma o se piense lo que ellos deciden.

Hoy esa labor de búsqueda la debes hacer tú. Pero debes ser capaz de saber cuando parar. Siempre va a haber algo que se te escape, alguna idea interesante que quede oculta entre los gigas o kilos de información acumulada. Lo bueno es que siempre puedes ir actualizando, modificando, añadiendo o seleccionando.

Escoge

Cuando leo algunos libros o veo casi cualquier serie siempre pienso que podían haber contado lo mismo en muchas menos páginas u horas. Creo que la facilidad de comunicar y de crear ha generado un exceso de verborrea y de imágenes irrelevantes.

Hoy, el valor está en quitar la grasa y quedarse lo fundamental. Siempre me han gustado algunos manuales técnicos de EEUU que se quedaban casi en el esquema.

Desde hace algún tiempo estoy tratando de volver a aquello que hacíamos en el colegio que llamábamos Esquema de llaves. Si, mucho antes de todo eso de los mapas mentales, nosotros ya lo hacíamos.

Mi reto en este momento es ser capaz de extraer la esencia de lo que quiero transmitir y hacerlo de tal modo que sea comprensible, completo y útil.

Muestra

Quizás esta es la parte que da mas miedo. Me refiero a salir y contarlo. De nada sirve haber dedicado tiempo y esfuerzo a destilar toda esa información y conocimiento si te la guardas para ti.

Además es muy probable que, como todo está en tu cabeza, no seas capaz de percibir si lo que has creado es fácil de comprender o no. Por eso debes hacerlo visible.

Si consigues superar con éxito esta etapa, tu Marca Personal, tu posicionamiento de experto o de referente en el campo que hayas elegido, se va a ver muy reforzado. Quienes te sigan irán directamente a ti porque saben que lo que ofreces es fiable, comprensible y valioso. A partir de ahí podrás dar un paso más y monetizarlo.

Solía decirse que quien tiene la información tiene el poder, pero creo que hoy el poder lo tiene quien sabe extraer, ordenar y presentar lo importante de esa información.





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