Estándares. Tu forma de hacerlo te diferencia

Reconozco que me gustan las novedades. Me encanta ir a un McDonalds o a un KFC y ver que han incluido nuevos productos en su surtido, aunque sea de forma temporal.

Creo que la sorpresa, la renovación de la oferta o los cambios nos llaman la atención y nos atraen. Sin embargo, creo que ese recurso cada día es menos atractivo. Cuando todo se basa en sorprender con cosas cada día más llamativas, deja de ser sorprendente.

Además, lo que suele ocurrir es que parece que, quienes basan su estrategia en la sorpresa, se olvidan de la ejecución. Ponen mucho empeño en preparar unos bonitos fuegos artificiales que luego quedan en nada.

Con muchos profesionales, especialmente en dospuntocerolandia, ocurre lo mismo. Se curran un post o una newsletter contándote que han cambiado su web, que han creado un sistema «infalible» o te van a contar un secreto que «no quieren que conozcas» y cuando profundizas un poco ves que es lo mismo de siempre o algo peor.

En realidad, incluso las novedades del McDonalds o del KFC suelen pecar de lo mismo porque simplemente juegan con los «ingredientes» que ya tienen, cambiándolos de sitio o de orden.

Sustituye la sorpresa por unos estándares mejores

Creo que vivimos una época en la que todo debe ser cada día más «especiado» para que nos sepa a algo. Por eso hay más ruido, más colorín y más sal y pimienta. Por eso los «youtubers», «streamers», «tiktokers» e «influencers» se empeñan en dar una vuelta de tuerca cada día más escandalosa para mantener alto su listón. Y claro, llega un momento en el que se pasan de rosca.

Además se produce un fenómeno interesante y es que llega un momento en el que, si te paras, te acabas preguntando, «y yo, ¿por qué empecé a seguir a esta persona?».

En lugar de mejorar el producto, aumentar el valor o hacer mejor las cosas, simplemente se cambia el envoltorio, se hace una modificación imperceptible del logo o de algún otro aspecto relacionado con la imagen o se anuncia a bombo y platillo un rediseño que la mayoría de la gente ni notará ni le importará demasiado.

Y tengo la impresión de que cada supuesta mejora estética, no sólo no mejora sino que deteriora lo que realmente valoramos.

Creo que la auténtica diferenciación viene de mejorar la forma de HACER las cosas y no limitarse a cambiar la forma de las cosas. Se trata de mejorar tus ESTÁNDARES, tus atributos racionales, tus cualidades objetivas.

No te limites a generar expectativas, supéralas

Quizás uno de los peores efectos colaterales de anunciar un cambio o una mejora por tierra, mar y aire es que defraudes a quienes te han hecho caso. En esa situación es posible que tengas un éxito momentáneo, pero se te volverá en contra en cuanto se vea que la realidad queda muy por debajo de lo prometido.

Eso lo hemos visto con empresas, negocios y productos, pero también ocurre con las personas tanto en lo privado como en lo profesional.

Creo que siempre es mejor mantener un nivel de autobombo limitado y echar el resto cuando tengas la oportunidad de demostrar lo que vales.

Quizás las promesas nos puedan atraer, pero la realidad es lo que nos fideliza. Creo que, especialmente cuando nos jugamos algo importante como la salud, el dinero o la tranquilidad, acabamos recurriendo a quienes nos han demostrado que podemos confiar en ellos una y otra vez, y siempre mejorando.

Haz las cosas bien, cada día mejor, háblame de lo que estás haciendo para que lo que me ofreces sea un poquito mejor cada día. Pero no dediques esos esfuerzos para crear una burbuja que explotará en el primer contacto. Y ya te digo que eso se aplica en un empleo, con un cliente o con tu pareja y tu familia.

Te puedo perdonar un error, pero no una mentira

Si te dedicas a algo durante mucho tiempo, podrás cometer errores, especialmente si intentas cambiar algo para mejorar. Un error se perdona, se comprende, incluso puede que genere más confianza en ti porque habrás aprendido una lección.

Sin embargo, lo que te destroza es la mentira, es prometer algo e incumplirlo, es comprometerte con alguien y fallarle. Eso tiene mal arreglo.

En estos tiempos en los que todo se sabe, en todas partes y en poco tiempo, más te vale no mentir y no prometer lo que no podrás cumplir porque tu Marca Personal perderá en un instante lo que quizás te ha costado años desarrollar.

Entiendo que hay momentos en los que estás desesperado y vas a aceptar o algo peor, a prometer cosas que no están a tu alcance. Pero eso es letal.

Preocúpate de encontrar áreas de mejora, de reforzar tus conocimientos sobre algo relacionado con lo que haces, de practicar cada día para que lo que ofreces sea un poco mejor. En eso consiste mejorar tus estándares. Aunque sea algo imperceptible para los demás, tu sabrás que vas hacia arriba.

Cuando baja la marea se descubre quién nada desnudo

Warren Buffett

Creo que vivimos tiempos en los que aquellos que se centran en elevar sus niveles de desempeño quizás no llamen la atención de una forma espectacular, pero poco a poco irán quedándose con todo cuando baje la marea.





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