Creatividad. Por qué veo testigos de lo paranormal

Tengo que confesarte algo, estoy enganchado a un programa del canal DMAX titulado Testigos de lo paranormal (En inglés «Paranormal Caught on Camera»). Cuando veo alguno de esos capítulos, mi mujer, doctora en Química Cuántica, me mira como si estuviese viendo porno.

Me da un poco de vergüenza decirlo porque soy de ciencias, me considero bastante escéptico y trato de tener una visión crítica de este tipo de fenómenos. Pero lo cierto es que son programas de lo más entretenido.

En la mayoría de los casos que plantean, creo que con un análisis sencillo se descartaría cualquier explicación sobrenatural. La verdad es que los que comentan los casos ya están entregados a la causa. Pero no por eso son menos interesantes que una película de terror o de ciencia ficción.

Este verano leí varios libros de Javier Perez Campos, un colaborador de Iker Jimenez en los que explicaba muchos casos que han sucedido en España. Lo cierto es que creas o no, esos libros se leen con las mismas ganas que cualquier novela de esas que no puedes dejar hasta terminarla.

Te cuento todo esto porque, más allá del escepticismo o el entretenimiento, creo que es un buen ejercicio ver cosas que no están relacionadas con «lo tuyo», incluso o especialmente si es algo que, en principio no te interesa demasiado.

La creatividad viene de combinar elementos aparentemente «inmiscibles»

Estoy convencido de que si hay algo que nos hace estancarnos es hacer, observar o aprender siempre lo mismo. No sólo es conveniente sino imprescindible, abrirte al mundo para expandirte tú.

Leer una revista del corazón, ver una exposición sobre Tutankamon, leer sobre ciencia, historia, religión, literatura, probar un deporte, una comida o un cine nuevo te ayudan a conectar cosas de formas sorprendentes.

Ver un capítulo de Testigos de lo paranormal, aunque hablen de OVNIS, fantasmas o el Mónstruo del Lago Ness te da algunas claves sobre la forma en que se narran algunos sucesos, la forma que tienen de ver estos fenómenos las diferentes culturas o cómo debes mostrar algo para sugerir más que exponer. Y todo eso lo puedes aplicar a otros campos o a tu profesión.

Cuando mis alumnos me dicen que les preocupa especializarse en algo porque es como si descartasen el resto de las cosas que les gustan, les digo que se equivocan. La clave no está en descartar sino en incluir. La creatividad funciona cuando encuentras el modo de juntar cosas que, al menos en un primer vistazo, no tienen nada que ver.

Busca la esencia, no te quedes con lo que se ve

Creo que la clave del aprendizaje de cosas que en principio tienen poca relación contigo o con lo que haces es arañar y no quedarte en la superficie. Entender las motivaciones, los mecanismos que hacen que algo funcione, su origen. Y entonces, extraer lecciones que puedas llevar a tu terreno.

Conseguir dominar tu profesión porque siempre repites lo mismo y ya has conseguido hacerlo con los ojos cerrados es estupendo. Formarás parte de una élite de personas/profesionales que se habrán ganado una credibilidad precisamente por su predecibilidad. Incluso podrías crear un manual, un libro o un método en el que explicases como lo haces.

Pero también se necesitan personas/profesionales que se salgan de lo establecido, que abran nuevas vías para hacer «lo de siempre». Y eso se consigue saliéndote del camino y experimentando cosas que otros considerarían una locura.

No inventes, mezcla

Otro de los problemas que me plantean mis alumnos y, a veces, yo mismo es esa falsa necesidad de inventar algo completamente único y original. Pero eso es muy complicado. No podemos inventar la rueda, el fuego o la CocaCola, pero podemos encontrar formas de mezclar lo existente.

Como profesional tienes la posibilidad de juntar tu especialidad con alguna afición, habilidad, conocimiento o experiencia que, en principio se te haya ocurrido.

Se trata de jugar con las piezas que tenemos o que nos han tocado y añadir las que nos faltan aprendiendo lo que podamos donde podamos.

Esa obsesión sobre «ser diferentes» que parece que nos rodea se soluciona fácilmente cuando le metes a lo que haces algún elemento ajeno, en principio, a lo considerado ortodoxo o correcto.

Así que, atrévete a ver, leer, estudiar o conocer cosas o personas que no tienen nada que ver contigo, incluso que te producen algún reparo. Hojea esas revistas de coches, de moda, de videojuegos o de ornitología que encuentres por ahí. Mira documentales sobre cosas que han sucedido.

Quizás la clave para hacer algo útil, para salir del bloqueo o para iniciar un proyecto propio te la va a dar un «poltergeist» de la américa profunda.





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