Relaciones. El apoyo de familia y amigos

Hace algún tiempo leí en algún sitio algo parecido a esto, «si tu familia no te apoya en tus proyectos, deja a tu familia». Supongo que el autor de esa frase estaría de broma, o no, quien sabe.

Lo que está claro es que uno de los aspectos más complicados para cualquiera que pretenda poner en marcha sus propios proyectos profesionales es la gestión de las personas que tiene más cerca.

Tus «stakeholders» más jodidos

Cualquier Profesional Libre se mueve en un ecosistema en el que hay todo tipo de influencias. Prescriptores, seguidores, mentores…

Puede ser complicado encontrar clientes, vas a tener que lidiar con competidores, vas a tener que gestionar a tus socios (si es que los tienes) o vas a enfrentarte a problemas con proveedores.

Pero ya te digo que quizás los que más influencia pueden tener son los de tu entorno más cercano. Familia y amigos.

Ellos van a sufrir por ti, por tus locuras, porque no ven lo que tu percibes de un modo muy claro. Como quieren lo mejor para tu futuro, te dirán que no hagas esas tonterías que se te están pasando por la cabeza.

Pero hay algo que hace que las cosas sean aún más duras para ti al tratar de sacar adelante ideas que sólo están en tu cabeza. Me refiero a que posiblemente tú sufras más por ellos al verles sufrir por ti aunque tú, por fin, estás disfrutando haciendo algo estimulante. Así que tratas de presentar la evolución de tus proyectos mejor de lo que van, mientras tu te tragas todos los problemas para que ellos no sufran por ti.

Recuerda tu Propósito

Hay quien dice que lo mejor es mantener a tu familia y entorno al día de la evolución de tus ideas. Supongo que sobre el papel y de un modo general puede parecer un buen consejo. Sin embargo, cada cual tiene sus circunstancias.

¿De verdad puede un chaval joven y con un flamante título universitario decir a sus padres que quiere lanzar un negocio que no tiene nada que ver con su formación y que aparentemente tiene todas las opciones de fracasar? Me temo que no es lo habitual.

¿Puede un profesional al que acaban de despedir con 55 años y décadas de experiencia anunciar que no piensa perder el tiempo enviando currículos porque prefiere invertir sus esfuerzo en ser un asesor independiente o crear una plataforma de comercio electrónico para vender sus creaciones?

Hay que tener muy claro lo que quieres y por qué lo quieres para aguantar la presión ambiental que trata de enviarte al redil.

Ellos no ven lo que tú ves

Quizás recuerdes aquellos libros titulados «El ojo mágico» en el que con un poco de práctica, podías ver una figura oculta en unas imágenes abstractas. No todo el mundo conseguía verlo.

Con los Profesionales Libres ocurre algo parecido, aunque posiblemente peor. Seguramente sólo tú seas capaz de ver la figura oculta que hay en tu cabeza. Y es normal.

Incluso aunque consigas convencerles de que tus «locuras» pueden llegar a tener éxito, hay montones de factores que se les escaparán. Tus objetivos, motivaciones, valores, intereses, cualidades, miedos, actitudes,… Creo que es imposible trasladar lo que tienes dentro de tu cabeza para hacerles entender lo que quieres hacer y tus razones… que posiblemente ni siquiera tú entiendas del todo.

Así que, una posible solución es pedirles que sustituyan lo racional por lo emocional. Pedirles que confíen en ti porque te quieren y se supone que desean que persigas lo que te apetece.

Si, ya sé que no siempre es posible convencerles por muchas razones, quizás la más importante es que, al tratar de hacer cosas «nuevas», vas a equivocarte, meter la pata y dar pasos para adelante y para atrás. Ellos pensarán que andas perdido y que más vale que abandones antes de hacerte daño. Tú lo ves como aprendizajes.

Así que, seguramente tratarán de convencerte de que lo dejes. De nuevo, es el momento de recordar por qué empezaste.

Estás solo

«Hijo, prepara unas oposiciones», «¿Por qué dejaste aquel empleo tan bueno?», «¿Y si echas algún currículo?», las diferentes formas posibles de sugerirte que abandones tus ideas son innumerables. Y debes entender que estás solo en esto.

Cuando las cosas empiecen a ir bien, aquellos que, con todo el cariño, te sugirieron que no lo hicieses, seguramente se apuntarán el tanto. No se lo reproches, es normal.

Pero recuerda que si desde hace tanto tiempo llevo dándote la lata con cuestiones como el autoconocimiento, la misión, la visión, los valores y todas esas cosas «psicológicas» es precisamente para que cuando empieces a sentir la presión en el cogote, estés preparado para resistir.

Termino con una imagen que vi ayer en un libro titulado The Portfolio Life que creo que representa bien el cambio de filosofía a la hora de enfocar los proyectos profesionales.


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