Comportamiento. Es la acción, no la intención

Hace unos días tuve que ir al Centro de Salud por un pequeño problema. Afortunadamente no suelo hacer apenas visitas por temas de salud, pero conozco a mi médico porque además es vecino del sitio en el que vivo y me lo suelo cruzar con frecuencia.

No es una persona muy habladora. Es seria, pero no la considero antipática. Dice y pregunta lo que corresponde y, lo más importante, en las dos ocasiones en las que he acudido a él, me ha resuelto el problema de forma muy eficaz.

Digo esto porque lo que otros podrían considerar que es un trato formal, incluso frío, para mi es perfecto. Por mi forma de ser, la experiencia de «cliente»/paciente con mi médico es de diez.

¿Qué experimentan quienes se relacionan contigo?

En el mundo empresarial se habla de la Experiencia de Cliente, en Internet de la Experiencia de Usuario. Pero cuando hablamos de profesionales o de personas también deberíamos hablar de la Experiencia Personal.

Alguien dijo que lo que realmente deja huella no son nuestras intenciones, sino nuestras acciones. Por eso es importante manejar nuestro comportamiento al relacionarnos con otros.

La forma de tratar a los compañeros, a la persona que nos sirve el café, a nuestra pareja, hijos o amigos, todo eso va definiendo la Marca Personal con la que nos asocian.

De poco sirve ser un puto genio en lo tuyo si eres un capullo insoportable, si no hay quien trabaje contigo o, algo peor, si no se te puede ni hablar sin que sueltes algo desagradable o una broma hiriente.

Del mismo modo, si la experiencia al trabajar contigo está asociada con amabilidad, o con empatía o con comprensión, será más fácil generar un vínculo con quienes te relacionas aunque no seas el mejor en lo tuyo.

La experiencia se puede trabajar

Existe una idea equivocada al confundir autenticidad con mal comportamiento. El «es que yo soy así», es una excusa estúpida para seguir haciendo mal las cosas. Incluso el «yo no soy falso, digo las cosas como las pienso» es un indicador de que esa persona no tiene intención de cambiar.

Puede que consideren que eres una persona «con carácter» porque te pones a pegar gritos cuando algo no sale como quieres. Pero, en realidad, lo que te pasa es que no tienes control sobre tus emociones y conviertes tu impotencia en ira. Desgraciadamente eso es incluso bien visto en algunos entornos, pero la experiencia de usuario es pésima.

Se pueden hacer las cosas mejor, siempre. Hoy puedes ser de una manera, pero eso se puede cambiar si te tomas el interés necesario. De tal manera que en el futuro seguirás siendo tú, pero mejor que ahora.

Cambiar para mejorar no implica engañar. Parece que al mejorar estás tratando de falsear tu auténtica personalidad cuando lo que vas a hacer es cambiarla.

Hoy estamos muy expuestos. Ya no nos relacionamos sólo con personas a las que miramos a la cara sino que cada acción y reacción queda grabada en dospuntocerolandia. Las respuestas a un correo electrónico o un wasap, los comentarios vehementes en X o la reacción a una crítica en LinkedIn va a decir mucho de tu comportamiento y va a dar una idea de cual puede ser la experiencia de relacionarse contigo.

No todo el mundo es bueno

Ojo, aunque la amabilidad, la empatía, la sintonía, la simpatía y otras formas de actuar están bien vistas, no todos esperamos obtener la misma experiencia de «usuario».

Mi médico no es precisamente la alegría de la huerta, pero no lo cambiaría por nada porque encaja con lo que a mi me gusta. Directo y al grano.

El comportamiento está muy relacionado con los Estándares, con la forma de hacer tu trabajo o de comportarte como padre, esposo o amigo. Todos tenemos gustos distintos y por eso es bueno que cada cual tenga una forma característica de actuar.

Cuando las cualidades, los conocimientos o las habilidades cada día son menos diferenciadoras, la forma de comportarte al aplicar esas cualidades, puede ser lo que te distinga.

Por eso es importante que analices la experiencia de «usuario» que generas. Con tus colegas, jefes, amigos, familiares,… A partir de ahí, valora si ese comportamiento te genera resultados positivos o si, por el contrario, te está jodiendo la vida.

Se puede ser serio sin ser un imbécil, se puede ser extrovertido sin ser frívolo, se puede ser crítico sin ser destructivo,…

Igual que revisas tu página web para hacerla más fácil de usar, igual que te arreglas para quedar con alguien que te gusta o igual que te apuntas a un curso para aprender algo nuevo, también puedes hacer ajustes en tu comportamiento.

Empieza preguntando a quienes te conocen sobre lo que experimentan al relacionarse contigo y, partir de ahí, ajusta.





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