Confianza. Tu credibilidad se pone a prueba cada vez que defiendes algo

Uno de mis primeros jefes decía que, en esta vida no debería preocuparte tanto cometer un error como que en el balance final de tus decisiones pesen más las que han tenido un resultado positivo.

Creo que es una buena forma de valorar lo que hacemos y también de que los demás juzguen si somos de fiar o no.

Este es mi post número 2000 en este blog que empecé hace diecisiete años. Con tantas cosas escritas he dicho muchas tonterías, algunas cosas sensatas y espero que un puñado de ideas interesantes. Pero como decía mi jefe, espero que el balance sea positivo.

Lo cierto es que, la confianza se construye día a día, con cada una de nuestras decisiones. Está claro que quien no hace nada no se va a equivocar más que en su propia decisión de no tomar decisiones. Pero quienes sí actúan y, todavía más importante, quienes quieren influir y cambiar las cosas, deben ser juzgados por aquello que hacen.

Cada decisión refuerza o debilita tu credibilidad

La Confianza está en el Módulo de Prestigio.

Déjame que te ponga un ejemplo relacionado con algo que ha surgido en este blog varias veces en las últimas semanas. Me refiero al dichoso Clubhouse o, más importante aún, a quienes se han empeñado en metérnoslo casi a presión.

Desde el primer día, lo del Clubhouse me pareció que no tenía demasiado futuro por una serie de cuestiones técnicas que ahora no vienen al caso. Como suele ser habitual cuando te enfrentas a lo que “todo el mundo dice que va a ser la leche”, te tratan de retrógrado, “boomer” y mal informado.

Unas pocas semanas después, empiezan a repetirse los mensajes de quienes consideran que esa aplicación está en decadencia. Básicamente por la competencia de Twitter Spaces que, en realidad me parece la misma cagada, pero hay otras circunstancias que pueden hacer que tenga más éxito

Pero lo que me preocupa de todo esto no son las herramientas y las aplicaciones, sino quienes las prescriben. Todos nos equivocamos cuando tomamos una decisión o recomendamos algo que consideramos útil. El problema viene cuando esas recomendaciones suelen fallar con frecuencia o, algo peor, hay algún interés detrás.

Tu Marca Personal se la juega al defender cualquier cosa

Todos tenemos amigos que nos recomiendan libros, películas, lugares,… Con el tiempo vemos que, algunos siempre aciertan y otros, también pero en dirección contraria. Sabes que debes hacer justo lo contrario de cada cosa que te aconsejan porque no dan ni una.

Cuando tú recomiendas algo, un producto, una serie de televisión, una persona o una aplicación (como Clubhouse), estás poniendo parte de tu credibilidad en manos de aquello que aconsejas o propones. Si resulta que lo que apoyas o apadrinas resulta ser un fracaso, tu reputación se va a ver afectada por ello.

No me refiero a quienes han decidido usar o probar algo nuevo sino a quienes se convierten en evangelizadores casi fanáticos de algo que todavía está por demostrar.

Si se supone que sabes de lo que hablas, pero resulta que te pones a recomendar cada cosa nueva que surge, como si te fuese la vida en ello, sin hacer otro tipo de valoraciones, tu prestigio se va a debilitar… o debería.

Si voy a contratar a un/a profesional que se supone que va a ayudarme en mi negocio o en mi vida, pero su principal criterio a la hora de hacer una recomendación es que “es lo último de lo último” sin pararse a pensar las posibles consecuencias, podré equivocarme una vez o incluso dos, pero a la tercera, el único culpable seré yo.

Quid prodest?

Cuando ves que son siempre los mismos quienes se equivocan en la misma dirección, es interesante preguntarte por qué ocurre. En principio podría ser que simplemente tienen un problema a la hora de juzgar lo que ocurre. Pero también podrías preguntarte ¿a quién beneficia?

Actualmente es complicado tener éxito en dospuntocerolandia salvo que tengas muchos recursos (tiempo, dinero, “padrinos,…”) o ya estés bien posicionado por tu trayectoria o por tu prestigio. Así que, una aplicación nueva y con un futuro aparentemente breve como Clubhouse sólo puede beneficiar a quienes, como se suele decir “su fama les precede” o su estatus de “influyentes” les genera algún beneficio. Y eso quizás explica el interés de estos por animar al resto a subirse a cada carro que aparece.

Así que, cada vez que alguien me recomiende algo, lo que deberíamos plantearnos es, ¿tiene sentido lo que me está diciendo? ¿tiene una trayectoria de aciertos? ¿puede haber alguna razón personal o profesional por la que me aconseje que haga lo que me dice?

Te toca elegir

Los políticos suelen decir con frecuencia cosas como “tengo plena confianza en…” y cosas parecidas que escapan a su control. Pero ya es hora de que dejemos de creer en lo que alguien dice que cree y que seguramente no es así.

Si, ya sé que es más cómodo no pensar y dejarse llevar, pero cuando ponemos nuestra vida en manos de otros, aunque sea con algo tan simple como elegir una aplicación de Internet, delegamos nuestra responsabilidad y, por lo tanto, nuestra libertad.

Pero es que la vida no nos da para tanto. No podemos ver todas las series, leer todos los libros, conocer a todas las personas o escuchar todos los audios de Clubhouse, TwitterSpaces o LinkedInHazmeCasito. Así que, vete pensando en tomar decisiones propias. Y, si vas a seguir el consejo de alguien, asegúrate de que, en su balanza personal o profesional, las recomendaciones correctas pesen más que las equivocadas.








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