Empleados. No PERTENECES A, TRABAJAS CON una empresa

Estrategia Personal para para aumentar tu valor en la empresa y progresar en una organización

Hace ya unos cuantos años, me invitaron a dar una charla sobre Marca Personal a un pequeño grupo de mujeres directivas de varias multinacionales.

Era una de esas ocasiones en las que, todavía, lo hacía sin cobrar porque te creías aquello de que te va a dar visibilidad y, bla, bla, bla.

El caso es que, a medida que avanzaba en mi exposición, veía que algo no iba bien. Era bastante evidente que, lo que les estaba contando, chocaba bastante con sus ideas.

Así que, les pregunté y una de ellas me dijo que ¿Cómo va a tener ella visibilidad por sí misma? ¿Qué es eso de tener un blog, dar una charla o, incluso, tener una tarjeta profesional sin el logo de su empresa?

Me acabó diciendo que ella no podía pensar de esa manera porque ella PERTENECÍA a su empresa y que lo que yo les estaba planteando era algo así como una traición o una deslealtad.

Creo que no llegué a convencerlas de que ellas tenían valor por sí mismas y que mostrar y demostrar que eran buenas profesionales más allá de las cuatro paredes de su organización no sólo no era malo para quien les pagaba la nómina sino que sería una buena herramienta de marketing. Incluso si un día decidiesen buscar otras oportunidades, serían buenas embajadoras de marca de las empresas que les trataron bien.

Pienso que se confunde que un/a profesional debe desarrollar un proyecto propio durante toda su vida (aunque trabaje siempre para la misma empresa) con ser un mercenario (que, por cierto, es algo que hoy puede tener sentido).

Curiosamente, algunos años después me volví a encontrar con algunas de ellas y me dijeron que la empresa a la que “PERTENECÍAN” habían decido prescindir de sus servicios.


Te cuento esta historia porque si hay algo que me gustaría que quedase claro de todo mi trabajo es que creo que debemos replantear las relaciones profesional/empresa.

No se trata de ser desleal, infiel por mantener una relación profesional más equilibrada.

Por cierto, esos términos se parecen demasiado a los que pueden surgir en una relación de pareja, salvo que trabajar en una empresa no es lo mismo que un matrimonio. Y creo que ninguna relación puede durar mucho si una de las partes impide a la otra que se desarrolle o se comunique.

Mi modelo de Estrategia Personal es perfectamente aplicable para las relaciones profesional/empresa. Es más, creo que deberían ser así todas.

Tú no perteneces a nadie, y a una empresa todavía menos

¿Qué chorrada es esa de que “perteneces a” o que “eres de” una organización? Quizás, sólo quizás, eso tuvo algún sentido cuando en una empresa todos se conocían y el jefe/dueño/empresario era algo así como un padre.

Hoy seguramente nunca sabrás quienes son los accionistas que hay detrás de una empresa y quienes la dirigen no tienen más vínculo con ella que el económico.

No pienses nunca que trabajas para alguien distinto a ti.

Si trabajas en una empresa, pon lo mejor de ti

Quizás esto pueda parecer contradictorio con lo anterior, pero verás como no lo es.

Si en lugar de pensar en modo paternalista en las relaciones empresa/empleado, piensa en modo proveedor/cliente. Eso implica que debes hacer todo lo posible para mantener tu valor y tu relevancia para quién te está pagando.

De no hacerlo así, eso sí que sería un fraude, una deslealtad y, sobre todo, un error monumental por tu parte.

Pero debes hacerlo porque te va tu prestigio en ello, no porque tengas a alguien que te obligue. De nuevo hablamos de responsabilidad personal.

Una entrevista de trabajo es una negociación comercial

Si hay algo que detestaba de las entrevistas de trabajo, cuando las hacía, es ese desequilibrio entre quien parece que te está haciendo un favor y tu como candidato.

Si, ya sé que se va seguir viendo así, pero con el enfoque que yo planteo, una entrevista de trabajo es una reunión de negocios entre un proveedor de servicios (Tú) y un Jefe de Compras (Headhunter, Responsable de selección).

Cuando yo he sido Jefe de Compras de productos siempre he tratado con respeto a mis proveedores actuales o potenciales. Sin embargo, parece que cuando se trata de seleccionar personas, esas reglas dejan de ser válidas.

Perder un empleo, “sólo” es perder un cliente

Yo me he quedado en el paro dos veces en mi vida. En mi primer empleo y en el último. Y como suelo decir en mis cursos, yo no me volví gilipollas (o no más de lo normal) ni me hicieron un borrado de memoria en los días en que me ocurrió aquello. Yo era tan profesional el día antes de la noticia como el día después. Simplemente había perdido mi cliente/empleador.

Lo que quiero decir es que es terrible vincular tu identidad profesional a un cargo o una empresa. Es más cómodo, si, pero es una forma de reducirte a una parte de algo ajena a ti. Quizás por eso existe esa tendencia a decir que PERTENECEMOS a algo o a alguien.

Tu eres un/a profesional, una persona capacitada para hacer algo valioso. Es cierto que, a lo largo de nuestra vida trabajaremos para distintas personas y organizaciones de formas variadas, pero esa relación no debería definirte.

Como te digo, con todo esto no voy contra nadie, más bien todo lo contrario. Si establecemos unas relaciones basadas en el valor que aporta un profesional a la empresa y viceversa, creo que todo será mucho más fácil y más sano.

NOTA:

Esta temporada he decidido dar un paso más y no quedarme en simples opiniones en este blog o en algún medio de comunicación. Hay que pasar de las musas al teatro y convertir todo esto en algo real y tangible. En el caso del tema del post de hoy he creado un programa para realizar ese cambio de mentalidad profesional/empresa.

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