Cuando trabajas por tu cuenta, desde casa o de forma remota, la libertad es uno de los mayores beneficios… y también uno de los mayores desafíos. Nadie te dice a qué hora empezar, qué ropa ponerte ni cómo debe ser tu jornada. Eso suena ideal, hasta que te das cuenta de que sin estructura, tu rendimiento y bienestar pueden empezar a resentirse. Uno de los hábitos más subestimados, y a
Introducción: Trabajar desde casa no significa descuidarte El teletrabajo ha traído consigo muchas ventajas: flexibilidad horaria, mayor autonomía y la posibilidad de diseñar nuestro entorno laboral. Pero también plantea un reto silencioso que muchos profesionales subestiman: el deterioro progresivo de los hábitos personales, especialmente en lo que respecta al cuidado de la imagen. Es fácil caer en la tentación de pasar el día en pijama, sin ducharse a primera hora
Sí, lo se, lo ideal sería que te juzgaran por tu talento, tus valores, tu inteligencia. Pero vivimos en el mundo real, y aquí la primera impresión la da tu apariencia. No importa si eres brillante o buenísima persona. Si tu imagen externa no está alineada con lo que quieres proyectar, vas perdiendo puntos antes de abrir la boca. La apariencia es tu presencia física La apariencia no es un
Reconozco que una de las razones por las que me interesé por la Marca Personal era que me atraía la idea de que nos valorasen y eligiesen por lo que somos y no por lo que parecemos. Es decir, que lo importante era demostrar lo que podemos hacer y no poner en primer lugar el aspecto o la presencia. Ver que parece que es más importante lo que vas a
Allá por el año 1995 empecé a trabajar en la cadena de supermercados DIA en un puesto que llamaban Ingeniero de Desarrollo de Producto o algo parecido. A quienes trabajábamos en esa función nos encargaron mejorar los aspectos técnicos de los productos de marca blanca de la empresa. Por si no lo recuerdas o no lo viste, las tiendas DIA en aquella época eran lo más parecido a un supermercado
Si eres muy joven, no lo recordarás, pero en los años 90 los productos de marca blanca de los supermercados DIA tenían fama de feos, mal presentados y cutres. Estos eran expuestos en cajas de color marrón y había que abrirlas con un cutter lo que, además, generaba muchas roturas de producto. Aquello no era muy diferente de lo que debían ser las tiendas de la URSS. En aquella época,




