Coste, salario, precio, valor e inversión personal

VentaUno de los aspectos más complicados para cualquier profesional es el de poner un precio a su trabajo. Eso afecta por igual a emprendedores y a asalariados, a profesionales por cuenta propia y a profesionales “nominados” o “cuentajenados”.

Quienes trabajan para otros suelen tener algo más fácil este asunto porque los salarios y sueldos ya están más o menos definidos por el mercado.

Sin embargo, para un profesional independiente, poner un precio a lo que hace es complicado porque influyen factores de todo tipo, desde la confianza que genera hasta la confianza en sí mismo, desde la cuantificación objetiva de los resultados hasta los competidores reales o virtuales. Incluso la educación o las creencias juegan un papel fundamental en este tema.

Por lo que percibo en la gente que conozco y basándome en mi propia experiencia, todo esto de poner un precio a lo que hacemos suele quedar en un segundo plano y se habla cuando ya no queda más remedio… y la mayoría lo negociamos fatal.

Por otra parte, en las noticias y en los debates políticos se habla constantemente de salarios mínimos, de rentas básicas, de remuneraciones desorbitadas de determinados directivos o de sueldos basura. En esas discusiones, como en tantas otras en las que parece que sólo existen derechos pero nunca deberes, pocas veces se habla de lo que se va a aportar a cambio de esos salarios, rentas, remuneraciones o sueldos.

Creo que la situación en la que estamos entrando, es necesario que tengamos en cuenta este elemento fundamental de una Estrategia Personal. Si los profesionales debemos pensar como empresas YO S.A., ya va siendo hora de que definamos una política de precios. Para poder poner un precio justo a nuestro trabajo podemos tener en cuenta varios factores.

Coste e inversión

Una de los mantras más repetidos últimamente es el de “es increíble que con tres carreras y dos masters haya gente sirviendo hamburguesas en McDonalds”. Lo que muchos no parecen entender todavía es que a un profesional ya no se le paga por el número de diplomas sino por los resultados que puede aportar o por la capacidad de convencer al empleador/cliente de que puede generar valor. O mejor aún, más valor que otros.

Decía el otro día en Twitter que se habla mucho de que la generación maspreparadadelahistoria tiene una gran energía potencial, pero creo que le falta energía cinética. Si has hecho una enorme inversión en años y en dinero para formarte y luego no haces lo posible para aplicarlo es como tener un ordenador de última generación para jugar con el buscaminas. Además, cada día que pase estarás más obsoleto.

Así que, lo de la inversión en tu formación puede ser una variable interesante para poner un precio a tu trabajo. Te va a servir para ponerte las pilas y hacer lo posible para sacarle jugo lo antes posible y en el formato que más rabia te dé (empleado, emprendedor, empresario,…).

Competencia

Una forma habitual de poner precio a un producto, especialmente si no tiene nada diferente o especial que ofrecer, es comparándose con la competencia. El problema es que siempre vas a encontrar a alguien que diga que hace lo mismo que tu por menos dinero. Y en este momento seguro que hay gente que dice que lo hace gratis (recuerda, #logratismata) o incluso ofrece algo para que le tengan en cuenta.

Por cierto, algo “gratis” que te roba un tiempo u otros recursos de tu vida es mucho más caro que algo “caro” que te aporta un valor que compensa con creces lo pagado.

“Invertir” una hora a navegar por Redes Sociales puede ser mucho más caro que “Gastar” 20 Euros y 7 horas en leer un buen libro.

Frente a esta situación de homogeneidad y de “commoditización” de los profesionales, la mejor estrategia es la de posicionarte como un profesional con Marca Personal. Pero esto no es nada nuevo. Constantemente estamos pagando más por productos “de marca” simplemente por eso, por la imagen que tenemos de ellos en nuestra cabeza.

Si consigues generar confianza como profesional, estarás sobresaliendo frente a tu competencia. ¿Eso te asegura que te van a escoger primero y a pagar más después? para nada, pero va a aumentar tus opciones. Especialmente si lo que ofreces es algo que pueda implicar riesgo o un beneficio importante para quien te contrata.

Beneficio

¿Qué valor genera lo que haces? ¿Qué y cuánto ganan quienes te contratan? ¿Tu aportación compensa tu salario, sueldo o tarifas? Estas son algunas de las preguntas más complicadas de responder para mis alumnos… y para mi mismo.

Si no somos capaces de cuantificar o, al menos, de tener una mínima idea de lo que va a conseguir nuestro cliente/empleador nos va a ser  muy difícil poner un precio a nuestro trabajo y además generaremos poca confianza.

Un salario de 400 Euros puede ser excesivo si el empleador/cliente va a perder dinero contigo. Un sueldo, tarifa o precio de 7000 Euros puede ser un chollo para el empleador/cliente/usuario si le generas unos resultados del 120%, 200% o 1000%. Pero tienes que hacer el esfuerzo de cuantificarlo.

Estas son sólo algunas de las variables que creo que hay que tener en cuenta a la hora de definir el precio de tu trabajo, pero hay muchas más. Lo único que quiero es que tengas en cuenta que estamos entrando en una nueva etapa, que los debates del sXX sobre sueldos y salarios están quedando obsoletos. Y que cualquier profesional que quiera primero sobrevivir y luego progresar, debe empezar a darle vueltas a estos asuntos.

¿Significa esto que no debes coger un trabajo en el que no te pagan lo que mereces si no te sale otra cosa? Pues no. A ver, hay que tener dos dedos de frente. Lo primero es pagar facturas, pero nunca, jamás, debes perder de vista que ese es sólo un “trabajo alimenticio”, un peaje a superar pero nunca lo consideres tu destino profesional.

Si eres un profesional valioso primero debes creértelo, luego convencer a tu “mercado” y entonces pedir lo que consideres más adecuado en lugar de que sean otros quienes te pongan una etiqueta con un precio estandar.









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