Eduardo Collado y los emprendedores simbióticos

Creo que ya he hablado alguna vez de la envidia que me dan los libros de gestión anglosajones. Incluso los autores de primer nivel no tienen ningún complejo en poner ejemplos muy cercanos, de personas desconocidas pero que son modelos de lo que comentan.

En España y creo que también en Latinoamérica, la literatura y la prensa de negocios se limitan a hablar de las 50 primeras empresas y de las 25 personas más influyentes. No se dan cuenta de que en el subsuelo se está produciendo un movimiento tremendo de placas tectónicas.

Creo que alguien debería pararse y decir: “No empecemos a comernos las pollas todavía” (Sr. Lobo, PULP FICTION).
No se dan cuenta de que “Aqui va a pasar algo…” (ET), porque “Ya están aquí…” (POLTERGEIST)

No se porqué pero me vienen a la mente dos ejemplos de biología. El primero es la sensación que tenía cuando al levantar una piedra en un secarral en agosto, aparecian multitud de bichitos, una explosión de vida debajo de algo aparentemente muerto. Lombrices, arañitas, hormigas, bichos de bola… Una fauna diversa y complementaria.

El segundo es la clasificación que estudiábamos en el cole:

saprofito, ta.: Se dice de las plantas y los microorganismos que se alimentan de materias orgánicas en descomposición.

parásito, ta.: Dicho de un organismo animal o vegetal: Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo.

simbiosis.: Asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común.

Tengo la sensación de que esas organizaciones que aparecen en la parte visible del iceberg mediático se pueden incluir en las dos primeras definiciones. Mientras que la última está más relacionada con los bichitos que aparecen debajo de la piedra (¿Pasar por la piedra?).

Y he tenido la suerte de encontrar muchos de esos bichitos y ser uno de ellos. Cuando empezamos a encontrarnos en los primeros Beers&Blogs; siempre había gente que se asombraba al encontrar un perfil diferente al esperado.

Cuando levantaba la piedra, los bichos que encontraba no eran frikis tecnológicos sino emprendedores vitales.
Los radicales libres. Una multitud diversa, colorista y variopinta que tiene un vínculo común, las ganas de hacer cosas y de compartirlas (simbiosis).

Angel María, el mejor ejemplo de que no se nos puede etiquetar porque eso nos reduciría, nos limitaría.
Los chicarrones del norte. Nice y los emprendedores+evangelizadores (¿emprendelizadores?) Jaizki (cuyo nombre ya es una imagen de marca) y Julen
Antonio el agitador de conciencias.
Enrique, el pozo sin fondo de información y herramientas interneteras.
Emilio, un emprendedor real y virtual.
Raul, un ejemplo de lo que implica romper con la seguridad aparente para hacer lo que consideras apropiado.

Estos son solo algunos ejemplos (faltan muchos más, los Polo, Octavio, Wilhelm,…) de ese submundo que está empujando para cambiar las cosas. Son personas que dentro de unos años caerán a uno de los lados de una fina frontera:

1º El quesuertehastenidocabron.
Este tipo es el que se ha pasado la vida luchando por una idea, sufriendo y peleando y al final ha conseguido lo que se proponía aunque los demás lo verán como un golpe de suerte.
2º El yatedijequeaceptasesesetrabajofijo.
Este tipo es el que se ha pasado la vida luchando por una idea, sufriendo y peleando y al final NO ha conseguido lo que se proponía aunque los demás ya se lo advirtieron.

Pero si hay un ejemplo paradigmático de este tipo de “bichos simbióticos” es Edu. Una auténtica Marca Personal aunque todavía no se lo crea.

  • Un tío que entiende que ser emprendedor es un estado de ánimo, una forma de ver la vida y no un estado profesional.
  • Un tío polifacético y simbiótico, capaz de hacer un favor (servicio-producto) a todo el que se lo pida. Y al que no se lo pida también.
  • Un tío competente que sabe de casi todo. Y lo que no lo sabe lo aprende.
  • Un tío con una escala de valores muy clara y al que le es muy facil decidir porque sabe muy bien lo que quiere.
  • Un tío que sabe gestionar y cuidar (mimar) sus contactos.
  • Un tío que entiende que la mejor forma de recibir es dando.
  • Un tío que sabe diferenciarse y hacerse visible.
  • Un tío con una imagen característica y adaptada a su mercado. (Aunque a lo mejor no le contrataban para vender Biblias)
  • Un tío que ha entendido que una Marca Personal fuerte es aquella que es reconocida por los demás

Eduardo es el ejemplo de lo que se puede conseguir sin medios. La mejor forma de hacer callar a aquellos que piensan que para sacar adelante un proyecto hay que hacer un MBA, doce cursos especializados y tener 100.000 Euros.

Si Edu y muchos como él estuviesen en EEUU aparecerían en Fast Company o en Wired. Pero en nuestro país hay que dar gracias si dicen algo de ti en la hoja parroquial.

Eso si, luego los políticos tiran el dinero publicitando subvenciones ficticias o inalcanzables.

Estos son (somos) algunos de los bichitos que habitamos en el subsuelo empresarial (¿Cloacas?).
Algunos posiblemente conseguiran (conseguiremos) aparecer en portada de alguna de las revistas de negocios y entonces alguien dirá:

quesuertehastenidocabron

Y si, este post es endogámico y de autobombo, pero a pesar de lo que diga el Sr. Lobo, no está mal que nos comamos un poco las pollas.









Compartir esta publicacion