¿Marca Personal? No sé qué es, pero no me gusta

Si eres de los que tienes hijos, seguramente habrás vivido unas cuantas escenas como esta:

  • – Hijo, prueba el pescado, la verdura o ……………. (pon aquí lo que quieras), está muy rico y es muy bueno.
  • – NO, no me gusta.
  • – Pero si no lo has probado.
  • – Ya, pero no me gusta.

Pues bien, con el Branding Personal y con otros muchos conceptos ocurre exactamente lo mismo. El problema es que quienes dicen que no les gusta, no ya sin haberlo probado sino ni siquiera sin saber de qué trata suelen ser personas maduritas.

El concepto de Marca Personal ya tiene unos cuantos años y hay mucha información, bibliografía y buenos expertos que explican perfectamente lo que es y lo que no es. Pero aún así, sigue habiendo mucha gente que se deja llevar por algunos prejuicios y prefiere mantenerse en la ignorancia. 

Es cierto que ultimamente se están diciendo muchas sandeces, especialmente aquella que asocia la Marca Personal a estar en dospuntocerolandia. Quienes afirman esto no se dan cuenta que una persona tiene deja una Marca Personal aunque no se haya acercado a un cacharro tecnológico en su vida. A lo largo de la historia ha habido mucha gente con una Marca Personal poderosa que, aunque no te lo creas, no ha utilizado Twitter o puede que ni siquiera supiese escribir.

Pero para no hacerlo muy largo, los prejuicios más habituales para no tomarse la molestia de enterarse de qué va esto del Branding Personal son los siguientes.

Las marcas son muy malas

Como decía hace poco en Twitter, algo han tenido que hacer muy mal los expertos en Marketing y en Branding para conseguir que algunas personas asocien las marcas a algo terrible. Otra cosa es que quienes acusen a las marcas de todos los males del mundo se vistan, alimenten o elijan un coche en función de ellas. Pero esa es otra historia.

Por lo tanto, si las marcas son malas, una Marca Personal es lo peor de lo peor porque transfiere sus defectos a las personas. Con esto ocurre como con la política, lo jode todo. Una madre es algo maravilloso, una madre política, no tanto.

El branding no es más que una herramienta, como un abrelatas o un bolígrafo. Pero no creo que a nadie se le ocurra acusar a un boli BIC porque alguien haya firmado una multa con él. Una marca es una huella, no es más que una metáfora. El branding (de Cattle Branding o marcar las reses) es algo que existe antes del marketing. Simplemente trata de encontrar el mejor modo de dejar un recuerdo en la mente de la gente. Pero si esa huella es falsa, la culpa será del mentiroso, no del instrumento.

Cuando se hacen las cosas bien, una marca facilita el trabajo porque reduce la desconfianza. Eso es bueno. Pero si te dejas engañar, la culpa es tuya, no de la marca (que acabará desapareciendo).

El Branding Personal te quita espontaneidad

Hoy es viernes, último día de mes, dia de cobro y fin de vacaciones. Mucha gente irá a llenar los carros de la compra para llenar la nevera. La mayoría irá con una lista de cosas que debe comprar. Y una vez en la tienda decidirá si debe cambiar, añadir o quitar algo. No creo que nadie pueda pensar que por ir con unos objetivos definidos que se ajuste a unas necesidades y a un presupuesto vaya a perder frescura, espontaneidad o libertad de elección.

Con el Branding Personal ocurre lo mismo. Se trata simplemente de trazar un rumbo (objetivos, misión, visión), establecer unos límites (valores) y definir unas metas. Cuando tienes eso claro, las cosas se vuelven mucho más sencillas. Optimizas recursos, facilitas la toma de decisiones, transmites confianza y reduces la ansiedad entre otras cosas. ¿Crees que eso te convierte en un robot o algo parecido? Todo lo contrario. Cuando sabes en qué terreno te mueves, eres mucho más libre. Y además, ¿Quién te prohibe saltarte tus propias normas cuando te apetezca?

Diseñar un plan o un proyecto personal permite lograr grandes cosas. La gestión de proyectos es una metodología muy reglamentada, pero que, precisamente por eso, permite un gran margen de libertad. Creo que la perdida de libertad viene precisamente porque carecer de un plan te obliga a actuar, a reaccionar en función de lo que otros deciden. En ese momento dejas de gestionar tu Marca Personal y empiezas a formar parte de la de otros. 

He comprobado que los que más critican la Marca Personal son quienes se sienten mejor recibiendo órdenes o diluyendo su individualidad en el grupo. Cada cual puede hacer lo que quiera, pero yo no tengo ningún interés en hacer lo que otros decidan por mí.

El Branding Personal «cosifica» a las personas

Esta es quizás la que más rabia me da. Hay mucha gente que considera que como la marca es un concepto asociado a las empresas, automaticamente lo convierte todo en mercancía, productos, objetos o cosas. Y ahí se equivocan completamente.

La principal razón por la que puse en marcha este proyecto es porque estaba harto de ver como las organizaciones, especialmente desde el mundo de R2H2, trataban de convertir a los profesionales en «commodities», en profesionales sin marca baratos y perfectamente sustituibles. Poco a poco, las empresas han conseguido que un humano sea un recurso. Y ahí es donde dije basta.

El Branding Personal pretende devolver la singularidad a cada persona. Todos podemos ofrecer algo valioso y ahora tenemos los medios para conseguirlo. Pero evidentemente hay que hacer un autoanálisis y diseñar un plan para dejar de ser un «producto» para empezar a ser una persona a tener en cuenta.

Es curioso cómo quienes critican el concepto porque lo consideran muy corporativo no se dan cuenta que también es rechazado por las empresas porque da poder a las personas. Cuando un profesional consigue dejar una Marca Personal potente en su entorno es cuando deja de ser uno más y aumenta su valor. En ese momento aumenta su capacidad de decisión y como puedes suponer, aumentan sus grados de libertad.  Y eso es muy peligroso para una empresa o un estado. ¿Eso es cosificar o más bien liberar? Tu mismo.

Hay unas cuantas razones más que utilizan quienes no se han tomado la molestia de conocer este concepto (o han leido estupideces), pero lo dejaré aquí por hoy.





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