Vender

Suelo decir en mis cursos, que una de las ventajas de una buena Marca Personal es que es más fácil que te compren y así no tienes que dedicar tanto tiempo a vender. También digo, medio en broma medio en serio, que si he puesto en marcha todo esto ha sido por pereza, desconocimiento o vergüenza a la hora de «salir a la calle» en modo comercial. Digo que para poder trabajar poco vendiendo, hay que trabajar mucho el posicionamiento. Pero eso no es suficiente.

Con los años, te das cuenta de que el Branding, el Marketing y la Venta son cosas complementarias pero completamente distintas. Puedes dedicar mucho tiempo a definir una estrategia, puedes hacerte unos logos o o diseños alucinantes, puedes tener un blog muy visitado, puedes convertirte en un experto adorado, referenciado o envidiado o puedes dar todas las conferencias del mundo. Pero eso sirve de poco o nada si no se traduce en resultados económicos, en venta.

Detecto en dospuntocerolandia una tendencia a dedicar horas y horas a estar ahí, a llenar todos los tiempos (Timelines) y espacios virtuales. Y yo el primero. Sin embargo, creo que muy pocos tienen esa habilidad especial de monetizar ese esfuerzo.

Me quito el sobrero ante quienes son capaces de ver una oportunidad de negocio en la cosa más insignificante y además la ejecutan de forma inmediata.

Tener una Marca Personal es equivalente a la energía potencial. Es algo que puede generar trabajo, pero de momento es solo eso, una posibilidad. Solo mediante la venta, puedes conseguir que ese valor acumulado durante meses o años, se transforme en rendimiento.

El objetivo final del Branding Personal no es que te conozca mucha gente. Por eso siempre critico a quienes consideran que una Marca Personal fuerte es aquella que tiene más seguidores. La Marca Personal adquiere relevancia cuando es conocida y valorada por quienes forman su nicho de mercado, aunque estos sean dos docenas de personas.

El Branding Personal o comercial sirve para que la venta sea más fácil, probable o sencilla y que cuando se produzca, el comprador esté dispuesto a pagar más. Tener muchos amigos en Facebook o seguidores en Twitter puede llenarte de orgullo y satisfacción (como dice el Rey), pero puede tener una repercusión económica nula.

Podríamos dar otra vuelta de tuerca. En realidad, la venta tampoco es el fin de todo esto. Lo que queremos es obtener recursos, económicos o de otro tipo, para alcanzar nuestros objetivos. Será más probable que alguien nos proporcione esos recursos si considera que lo que va a recibir a cambio es valioso. Y por eso existen las marcas. En realidad, el Branding Personal es un eslabón más en la secuencia de procesos que nos llevan a conseguir lo que queremos. Es un medio, no un fin.

Por lo tanto, al contrario de lo que predica la autoayuda, la mayoría de los objetivos que te propones no dependen de tí sino de la percepción que tienen los demás de lo que ofreces. Por eso, siempre me ha parecido patética, perezosa y enfermiza esa tendencia a dejar tus sueños en manos de un ente abstracto. Si quieres algo, debes ofrecer otra cosa a cambio. Y para que el intercambio se produzca, no solo tienes que posicionarlo como algo valioso, sino también y mucho más importante, tienes que cerrar la venta.

No niego que dedicar horas a posicionar tu marca en internet facilite el que alguien te pueda encontrar. Lo que cada día me planteo más seriamente es si ese mismo esfuerzo tendría mejores resultados si ese tiempo se invirtiese en otras estrategias comerciales. Si dedicas todo tu tiempo a la búsqueda de información, a la promoción o a la conversación, pero no te plantas, apagas el ordenador y sales a la calle a colocar tu oferta, podrás convertirte en un referente global, pero los recursos se los llevará otro.

NOTA: Esta semana he escrito mi Twitt número 1000. Aunque tengo mis reservas sobre la utilidad de Twitter, si alguien tiene algún interés en tener recopilado lo que he escrito estos meses, puede descargarlo aquí.

Para generar el documento, he utilizado la herramienta Tweetbook.





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