Estándares, ¿tienes un sistema para hacer tu trabajo?

Creo que si hay algo que llama la atención, incluso escandaliza y cabrea es la falta de un plan o un procedimiento mínimo de gestión de crisis.

Podrás argumentar que lo que está ocurriendo es algo completamente extraordinario e impredecible. Si, pero precisamente para eso están los procedimientos. No se trata de tenerlo todo previsto sino de tener un método para gestionar lo imprevisible.

Cualquier sector en el que puedan producirse problemas o accidentes graves (aviación, petroquímico, sanitario,…) tiene protocolos que te indican como actuar cuando se produzca una situación de crisis.

Pero en cualquier empresa o profesional que pretenda funcionar bien, debe establecer una forma de trabajar que no convierta cada situación en una aventura.

Un método, unos estándares de actuación sirven para varias cosas. Una de ellas es la posibilidad de actuar más rápido y ser más eficiente.

Los estándares generan confianza

Otra ventaja de tener una forma estandarizada de trabajar es que te permite generar resultados predecibles y consistentes y eso genera confianza. Cuando tienes una forma de hacer las cosas que evite las sorpresas, tu Marca Personal se refuerza porque se sabe de antemano qué resultados vas a producir.

Si te fijas, muchas de las empresas o profesionales de éxito tienen un método asociado a ellos “Desde los X hábitos…”, “Método XXXX para …”, “El sistema XXXX de …”. ¿Tienes un método o sistema documentado propio o ajeno para realizar tu trabajo?

Todos tenemos nuestros propios estándares

Quizás no seas consciente de ello, pero tu también tienes tus propios procedimientos. Desde el momento en el que realizas una actividad de forma repetida o rutinaria, vas creando tus propios sistemas de trabajo.


Desde que te levantas hasta que te acuestas, pasando por todas las situaciones intermedias, sigues una serie de rutinas y subrutinas. Lo interesante es identificar cuales son los pasos que sigues o etapas que cubres y las vayas documentando.

Al empezar a poner sobre un papel o un fichero ese sistema que existe tras tu forma de hacer las cosas, puedes empezar a mejorar porque ves qué funciona, qué debes mejorar, qué se puede añadir y qué es lo que sobra.

Convertir tus estándares en Proyectos Paralelos

Si, con el tiempo ves que ese método es aplicable a la mayoría de las situaciones a las que te enfrentas (siempre puede haber excepciones que podrían mejorar el procedimiento), puedes convertirlo en una fuente de ingresos.

¿Y si conviertes ese sistema en un manual, o en una franquicia, o en conferencias, o en un curso presencial o virtual, o en asesorías? Lo que yo he hecho con mi curso de Estrategia Personal puede ser un ejemplo de esto que te cuento.

Definir tus estándares te ayuda a posicionarte

Cuando creas un sistema para hacer algo, es más fácil que te consideren como un/a especialista que domina un tema. Además, reduce la incertidumbre porque se percibe que, lo que haces, está respaldado por una experiencia que has plasmado en algo concreto y tangible.

Esto es aplicable incluso aunque lo que hagas (o especialmente en esos casos) tenga un componente intangible importante. Si te dedicas al desarrollo personal o profesional o a algo que no se pueda cuantificar en kilos, unidades o centímetros, debes conseguir que, al menos la forma de trabajar se pueda medir o controlar de algún modo.

Aprende a programar

Mi amiga Arancha Ruíz insiste con frecuencia en que una de las habilidades que debemos aprender es la de programar. Si, eso tan friki de convertir en código alguna tarea. Y creo que tiene razón.

Desde que tuve mi primer ZX Spectrum allá por el principio de los 80 y aprendí algo de BASIC, me di cuenta que programar es una forma excelente de “amueblar tu cabeza”. Al verte obligado a entender como funcionan las cosas para explicárselo a una máquina, todo se aclara muchísimo. Si encima estás limitado por la memoria del cacharro o por otros factores, aprendes a crear modelos elegantes y sencillos que siempre se pueden mejorar.

No te asustes, siempre hay margen para ser persona

Ojo, quizás estás pensando que esto no es más que una forma de acelerar el proceso para que nos sustituyan las máquinas, pero yo creo que es justo lo contrario.

Se trata, por un lado de simplificar, facilitar y acelerar los procesos rutinarios para tener tiempo para los aspectos más humanos y creativos.

Por otro lado, como te decía antes, los protocolos están pensados para la mayoría de las situaciones, pero como vemos al analizar accidentes aéreos o de ingeniería, a veces estos fallan y es necesario el toque profesional y una posterior mejora. De lo que se trata es de tener la inteligencia suficiente como para gestionar y mejorar los procesos.

Piénsalo un poco, ¿como podrías sistematizar tu trabajo o, al menos, una parte? ¿Como podrías crear un protocolo que te permita delegar o ser más productivo para dedicarte a otras cosas? ¿En que formato podrías “empaquetar” ese sistema para generar ingresos? Ahí te lo dejo.

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