Clientes. Quién te paga por lo que ofreces

Lo he dicho muchas veces aquí, perder un empleo no es nada más (y nada menos) que perder un cliente.

Lo que ocurre es que, en la mayoría de las ocasiones, a ese cliente le has “vendido” toda tu oferta profesional durante meses, años o incluso décadas. Y si esto no fuese suficiente, en demasiados casos, ese cliente te ha impedido que hagas visible tus cualidades profesionales mientras trabajas PARA su empresa.

El problema es que, el día en que pierdes a ese cliente, no sólo te quedas sin ingresos sino que eres un profesional invisible y con todo por demostrar, aunque lleves media vida realizando bien tu trabajo.

No te confundas de cliente

Para un emprendedor o un Profesional Libre, como es mi caso, es más sencillo identificar al cliente que para alguien que quiere trabajar por cuenta ajena. Pero en todos los casos se trata de tener claro quién necesita aquello que puedes aportar, localizarlo y hacerle una propuesta.

Uno de los errores más habituales de los profesionales YO S.L. que buscan empleo, es considerar al responsable de selección o al “headhunter” como EL CLIENTE. En realidad, la persona que te llama para realizar un proceso de selección no es más que un intermediario. Sería algo así como un jefe de compras que va a negociar los servicios que ofreces.

Si lo enfocas de esta manera, una entrevista de trabajo se convierte en una negociación comercial en la que hay que encajar la oferta con la demanda. Y ocurre algo curioso, me refiero a que cuando alguien quiere vender algo, suele hacer las preguntas adecuadas, sin embargo, en un proceso de selección las preguntas las hace el comprador.

Entonces, si lo que quieres es un empleo, ¿no sería más lógico saltarse a los intermediarios e ir directamente a quienes toman las decisiones? ¿no es más eficaz generar necesidades o mostrar tu oferta profesional a quienes pueden necesitarte en lugar de esperar a que surja una oportunidad en forma de anuncio de empleo?

Por eso es necesario el Marketing Personal, porque es el modo que tienes de mostrar y demostrar tu valor sin tener que esperar a que te llamen para contarlo. Networking, Blog, Vídeos, Charlas, Documentos, Libros,… Las oportunidades de hacer visible tus cualidades son muchas y están a tu alcance.








Cambia la relación con tu cliente

Si eres capaz de hacer algo para uno, ¿Qué te impide hacerlo para varios o, incluso para muchos? Si te pagan por realizar un trabajo desde tu cubículo, ¿Por qué no podrías desempeñar esa misma función sin poner todos tus huevos en una única cesta? Vale, ya sé que esto no se puede aplicar a todos los trabajos, pero sí, para muchos que hoy están en peligro.

Ese es el cambio más importante si quieres sobrevivir en la situación actual. Se trata de pasar del modo 1-1 a 1-Todos los que puedas.

Evidentemente es mucho más fácil y más cómodo despreocuparte de tu “Departamento de Marketing Personal” cuando trabajas para otros porque tienes un empleo asegurado (¡¡¡asegurado!!! me parto de risa), pero esto ya no funciona así.

Te guste o no, estés en el estado en el que estés, tienes que desarrollar una oferta y hacerla visible. Al hacerlo tendrás más capacidad para elegir, podrás quedarte en tu empleo si estás a gusto, podrás tener más capacidad de generar ingresos si trabajas por libre o te surgirán más oportunidades si estás en transición.

Simplemente cambia la relación mental con el trabajo. No trabajas PARA nadie, trabajas CON alguien. No eres un empleado, eres un proveedor.

Que cada parte cumpla con sus obligaciones

Los Clientes están en el Módulo de Público.

Creo que si dejamos de pensar que las empresas nos deben algo o nosotros a ellas más allá de una relación profesional, todo irá mucho mejor. No digo que no seas amigo de tu jefe o que, si la empresa tiene unos valores que están alineados con los tuyos, no haya una reciprocidad, un hoy por ti, mañana por mi.

Lo que no tiene sentido es darle valores humanos a una sociedad mercantil. Podrás establecer un compromiso con algunas personas que forman parte de la organización, pero no con una entidad jurídica.

Así que, el día en que tu oferta deje de ser competitiva, tendrías que aceptar que está en su derecho de cambiar de “proveedor”. Por eso debes mantenerte siempre relevante y sin esperar que los de R2H2 te metan en el enésimo curso de formación de gestión del tiempo.

Y, por otra parte, si consideras que tu cliente no te remunera como mereces o te impide desarrollarte, no deberías sentirte culpable ni tragarte todo ese rollo del compromiso y del contrato psicológico que hace décadas que perdió su sentido, si te vas a otro sitio.

Cliente interno

No quiero terminar este post sin hablar de nuestro cliente “interno”. Me refiero a nuestra familia, nuestros “allegados” como se ha puesto de moda estos días.

También tenemos que ser relevantes para ellos, proporcionarles valor en formas que no son materiales o monetaria si queremos que nos paguen con abrazos, cariño y tiempo.

Si dedicamos demasiado tiempo al cliente profesional, es posible que acabemos perdiendo al personal. Y aquí se aplica la misma Estrategia Personal, ¿Qué me impide ser mejor con ellos? ¿Qué les puedo aportar? ¿Cómo puedo ser más creíble y “querible”? ¿De qué modo puedo ser más visible?

Te guste o no, la vida es una suma de intercambios de muchos tipos. Si no sabes quien es quien y de qué modo puedes encontrar la forma de satisfacer necesidades mutuas, lo vas a tener muy jodido.

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