El otro día, viendo una película de intriga, me dí cuenta que con demasiada frecuencia hay algún personaje que dice algo parecido a «tenemos que conseguir que parezca que…» o «debemos evitar que parezca que…», «es mejor que consigamos que le vean como…» Hasta hace pocas semanas hemos estado aguantando una campaña electoral y constantemente surgían comentarios parecidos más o menos explícitos. «Hay que trabajar para que nuestro partido no parezca tan…»
Archivos de autor: Andrés Pérez Ortega
He comentado aquí con frecuencia que uno de los problemas, o más bien excusas, que suelen surgir cuando hablo de dar a conocer lo que sabes es que no tienes nada que decir, nada que contar. Esa especie de admisión de incapacidad para aportar nada sería preocupante si no fuese una respuesta equivocada. En realidad todos tenemos algo que decir y, de hecho, lo hacemos constantemente. El problema no es que
Este es un post muy especial por muchas razones. En primer lugar porque en contadas ocasiones, por no decir ninguna, he utilizado el blog para promocionar un evento en el que participo (salvo las notas a pie de post). Y en segundo lugar porque las circunstancias de lo que te voy a comentar son únicas, en mi opinión. Te pongo en antecedentes. Ya hace más de una década que algunos locos estamos hablando
Si hay una cosa que me ha quedado clara después de más de diez años trabajando en Branding Personal es que el mayor enemigo de tu progreso eres tu mismo. Ya pueden ponernos las cosas fáciles. Ya podemos tener herramientas sofisticadas y potentes que eran impensables hasta hace unos años. Ya podemos disponer de conocimientos y de información suficiente para crear cualquier cosa. Al final, sólo hay un responsable de
Todos los años por esta época suele darme una especie de fiebre clasificadora y racionalizadora de información y me asusto de lo que he acumulado. Desde que estamos enganchados a Internet nos pasamos el día con un cierto síndrome de Diógenes. Parece que hay que recogerlo todo, guardarlo todo y tratar de no perdernos nada. Se supone que algún día podremos parar y utilizar esas perlas de información que encontramos a
La semana pasada, al hablar de la propuesta de valor que debemos diseñar como profesionales si queremos progresar, algunos de mis alumnos describían su trabajo de una forma preocupante. Al explicar las tareas que realizan en su trabajo pronto nos dimos cuenta que apenas aportan valor añadido, que podrían ser fácilmente sustituibles por otras personas o algo peor, por una máquina. Ojo, estamos hablando de profesionales con formación de alto
Uno de los conceptos con los que se suele asociar con más frecuencia el Branding Personal es con la de la diferenciación. Parece que hay que ser diferente, distinto, incluso algunos hablan de ser único. Lo cierto es que, aunque es verdad que cada uno de nosotros tiene un código genético singular e irrepetible, cuando hablamos en términos profesionales eso de ser único es mucho más complicado. Hay demasiada gente ofreciendo cosas similares y hay
No se puede tener todo. Así de simple. Punto. Ya sé que en este entorno buenista en el que vivimos no queda bien decir que no puedes tenerlo todo, pero más vale que te vayas haciendo a la idea. Hay demasiada gente diciéndote que debes perseguir tus sueños pero hay pocos que te hablen del precio que debes pagar para alcanzarlos. Porque todo tiene un coste y cuanto más grande es
Una de las cosas que tengo claras desde que empecé a desarrollar mi modelo de Branding Personal es que una Marca Personal o empresarial no es el resultado de un sólo «departamento» sino que es el impacto generado por todo lo que hacemos. Por eso, ahora más que nunca, los profesionales debemos tener mentalidad de empresarios, independientemente de nuestra relación laboral con quienes necesitan lo que podemos ofrecerles. Y esa es la
Suelo decir que el Branding Personal es como realizar un viaje desde un punto A hasta otro B pero que no termina nunca porque la gestión de la Marca Personal o de la huella que dejamos es un proceso permanente. Pero para saber si vamos bien encaminados o por el contrario nos desviamos, nos estancamos o retrocedemos, es conveniente establecer algunos indicadores. Lo interesante de medir un proyecto es que inmediatamente eso afecta