Hace algunos años, creo que todavía tenía un empleo, estuve hojeando el libro Los próximos 30 años de Álvaro González Alorda. Si no recuerdo mal, en uno de los capítulos contaba una experiencia en un concierto privado de Sting en el Castillo de Windsor con el Príncipe Carlos y Claudia Schiffer que también describe en este post. Años más tarde conocí a Álvaro en una comida de la editorial en
Archivos de autor: Andrés Pérez Ortega
Llevamos tanto tiempo viviendo en mundos virtuales y paralelos que parece que hemos perdido el contacto con la realidad. Al ver lo que se publica en redes como Instagram, las vidas que nos describen las series y los mundos ideales que nos transmite la publicidad o las historias motivadoras y superación que nos cuentan en todas partes, parece que vivimos en otro mundo… hasta que nos damos de bruces con
No sé de donde viene el interés por las cosas, pero lo cierto es que, desde pequeño, me interesaron temas como la astronomía, la astronáutica, los ordenadores, la ciencia en general. Cuando era pequeño no había acceso a canales como Discovery, National Geographic y similares. Aunque había buenos libros, no disponíamos de toda la oferta como ocurre ahora. Si no podías comprarlos, tenías la biblioteca en la que te pasabas
Este fin de semana terminé de ver Mar de la Tranquilidad, una serie coreana de ciencia ficción. Bien hecha. Como todas ahora. Nada que no hayamos visto otras veces en muchas otras películas. Al terminar de ver los ocho capítulos en dos fines de semana tuve una sensación que se repite cada vez que veo una serie que, por cierto, es algo que hago con poca frecuencia. Sentí que había
Este fin de semana fui a ver la nueva película de catástrofes de Roland Emmerich. Lo de nueva es una forma de hablar porque es la misma historia que lleva contando desde hace años. Pero en este caso no lo digo como algo negativo sino como una forma de decir que todavía queda algo a lo que podemos agarrarnos. La película es Moonfall y sin hacer espoiler diré que va
Esta semana, echando un vistazo por LinkedIn vi una publicación en la que una persona hablaba de sus servicios de consultoría estratégica o algo parecido. Apenas había texto en el que explicase los beneficios que proporcionaba, la forma de realizar su trabajo o lo que la distinguía de otros profesionales o empresas. Tampoco daba ningún consejo. Lo que sí aparecía de forma muy destacada era una foto de estudio de
Hubo un tiempo no demasiado lejano en el que había una respuesta fácil a la pregunta, «y tú, ¿Qué haces?». Simplemente decías el cargo que ocupabas o el título que tenías y ya estaba. Todo el mundo lo entendía. Incluso cuando había ofertas de empleo, estas eran sencillas y comprensibles. Podías adornar un poco lo del nivel de inglés, pero sobre el puesto o eras lo que pedían o no
Una de las razones para mantenerse oculto y no exponerse en las redes o en el mundo real es el miedo a meter la pata. El problema de esa forma de pensar es que, si te escondes, seguro que nadie va a echarte nada en cara si te equivocas, pero posiblemente el mayor error es precisamente el de no asumir el riesgo de divulgar tus ideas y opiniones. Por otra
En los primeros tiempos escribía mis posts el mismo día en que los publicaba, pero desde hace algún tiempo suelo escribirlos uno o dos días antes. De ese modo puedo escribir con más calma, corregir errores que no he visto o pulir un poco el post. Ayer por la tarde borré sin contemplaciones el post que había escrito el domingo por la mañana para hoy. Es la primera vez que
Hace unos días comentaba que estoy a punto de lanzar mi nuevo proyecto. Como suele ocurrir con estas cosas, ese «a punto», se convierte en puntos suspensivos hasta que pueda ponerle punto y seguido, pero seguro que no será un punto final. No me preocupa demasiado porque ya hace meses que debía haberlo puesto en marcha y por unos días más no pasa nada, pero por diferentes razones se ha









