Energía de activación, lo más difícil es empezar

OperacionesLos químicos utilizamos el concepto Energía de Activación para explicar que, para poner en marcha un proceso, hace falta aplicar una cierta energía. Luego ese proceso puede seguir en marcha solo y puede que la energía liberada sea muchísimo mayor que la aplicada para iniciarlo.

Por ejemplo, para producir una explosión nuclear, hay que utilizar la energía generada por explosivos convencionales. Para crear una avalancha de nieve, hace falta un ruido u otro desencadenante.

Lo interesante de la idea de la Energía de Activación es que, en realidad, la energía potencial está ahí, esperando a que alguien encienda esa chispa que la libere. Algo aparentemente inerte o inocente está aletargado y se puede pasar toda la vida esperando que alguien le de ese empujón.

Soy químico y no psicólogo así que no sé si hay algún término parecido que describa esa necesidad de un empujoncito para que alguien “libere su energía”, pero seguro que existe. En realidad, estaría relacionado con la Zona de Confort en la que solemos mantenernos hasta que alguien o algo (normalmente uno mismo o sus circunstancias) mueve las palancas adecuadas para hacer rodar la bola.

Digo esto porque cada día me encuentro con gente con una energía personal, intelectual y emocional acumulada equivalente al de varios kilos de uranio enriquecido que están esperando que alguien ponga en marcha una reacción. Lo triste es que muchas de esas personas que conozco dejarán que su vida vaya pasando sin superar la barrera de potencial, su barrera de potencial.

Desde hace mucho tiempo estoy diciendo que una Marca Personal no se tiene, se deja. El Branding Personal consiste en gestionar lo que somos, lo que hacemos y lo que comunicamos para generar un impacto en la mente de otras personas. Eso implica energía, realizar un trabajo y superar algunas barreras de potencial personales y profesionales.

Pero para que eso ocurra debemos hacer algo, mezclar cualidades personales, calentar emociones o conseguir una masa crítica de gente que nos apoye. Si no empezamos a movernos, nada va a suceder. Te lo aseguro. Y nos puede ocurrir como esas bombas de la guerra civil que están enterradas y que nunca explotan o algo peor, que lo hacen cuando más daño hacen.

Lo se, lo se. Esto de empezar es lo más jodido de todo. Te lo digo por experiencia. Puedes tener los medios, puedes tener la infraestructura, puedes tener los apoyos y puedes tener tiempo, pero en demasiadas ocasiones esa barrera, normalmente ridícula, nos mantiene a este lado de la reacción o más bien de la inacción.

¿Qué podemos hacer? Pues lo mismo que hacemos los químicos.

Conseguir los reactivos

Afortunadamente crear una bomba atómica no está al alcance de demasiada gente pero crear tu propia reacción nuclear profesional es mucho más sencillo si consigues unos cuantos elementos y ni siquiera tienes que buscarlos en el mercado negro. Para escribir un libro sólo necesitas lápiz y papel, para crear un podcast puedes utilizar la grabadora de tu movil, para conocer gente interesante sólo tienes que echar un vistazo a la prensa o a las redes sociales y acercarte a donde se junta esa gente.

Te recomiendo que hagas una lista de lo que necesitas. Verás que es mucho menos de lo que piensas y que casi siempre sueles tener lo necesario para empezar. Cuando lo tienes todo a mano, es más complicado que encuentres excusas.

Reducir la barrera de potencial

Si no puedes superar la barrera, elimínala o redúcela. Dirás que eso no es tan sencillo, pues bien, eso es algo que hacemos los químicos con mucha frecuencia. Para conseguir que se produzcan algunas reacciones utilizamos catalizadores. Se trata de facilitar o acelerar el proceso.

Nosotros podemos ayudar a que las cosas ocurran eliminando cargas innecesarias, suprimiendo actividades, gastos o preocupaciones que no nos ayudan, buscando ayuda de personas que nos pueden echar una mano. Lo importante es quitar lastre y meterle gas caliente al globo para que ascienda, de lo contrario no levantaremos ni un palmo del suelo.

Aplicar energía

Si quieres encender una cerilla para generar calor, antes deberás aplicar un poco mediante el rozamiento. Por lo tanto, si quieres posicionarte como un profesional de referencia, si quieres que un empleador te considere como el candidato más valioso o si esperas que alguien se fije en ti, deberás poner en marcha una reacción para crear energía “luminosa” que te haga visible.

Crear un blog requiere mucho menos esfuerzo del que supones, aprender algo nuevo que te haga más valioso supone un esfuerzo mínimo en relación al efecto que puede generar, levantar el teléfono para quedar con un viejo contacto implica un trabajo ridículo, pero antes hay que superar esa barrera de potencial mental. Y luego, una vez iniciada la reacción hay que mantenerla y controlarla, pero eso es mucho menos trabajoso.

TomPetersAndresPerezDesgraciadamente esa energía de activación pueden aplicarla desde el exterior y cuando menos preparados estamos. Un despido, un susto con tu salud o un problema familiar puede acabar desencadenando la reacción en el peor momento. Por eso te recomiendo que empieces cuanto antes y en las condiciones que mejor te convengan para que la onda expansiva no te exploten en la cara o te lleve por delante.

NOTA: Este fin de semana me levanté con una sorpresa. Vi que en El País Semanal había un artículo de Gabriel García de Oro titulado Y0, Sociedad Limitada sobre Marca Personal. Tengo que decir que es uno de los artículos que mejor explican el concepto. Pero lo que más ilusión me hizo fue ver que recomendaba uno de mis libros justo al lado de 50 Claves para hacer de usted una marca del maestro Tom Peters. Aunque ya había aparecido varias veces en ese mismo medio, me gustó mucho verme junto a uno de mis referentes.

Quizás es el resultado de aplicar la energía de activación adecuada y de mantener la reacción.

Que quede claro, ni las personas somos productos ni nos vendemos (o no deberíamos)

ProductoUna de las cosas en las que más insisto a la hora de diseñar un proyecto de Branding Personal es la necesidad de tener una oferta, un producto, algo por lo que alguien esté dispuesto a pagarnos. Durante años nos hemos acostumbrado a pensar que nos pagan por estar, por ser nosotros o porque “yo lo valgo”. Al final hemos aprendido, a base de golpes, que si te pagan (por nómina o factura es lo de menos) es porque estás aportando algo que compensa ese pago.

En realidad nadie te paga a ti por ser tu sino porque generas un resultado, emocional, material o económico. Y esa es una buena noticia porque es imprescindible, de una vez por todas, separar lo que somos de lo que hacemos. De lo contrario acabaremos aceptando que las personas somos productos y que debemos aprender a “vendernos”.

Cuando pensamos que nos contratan a nosotros y no a nuestra oferta acabamos creyendo que lo que debemos buscar es un empleo en el que nos paguen por estar. En realidad lo que deberíamos pensar es que debemos detectar necesidades, encontrar el modo de satisfacerlas y postularnos como las personas más adecuadas para hacerlo.

Cuando piensas en modo “empleo” dependes de que alguien te haga un hueco, eres tu quien llama a las puertas y eso te sitúa en inferioridad de condiciones a la hora de negociar (eso si es que te dan la oportunidad de hacerlo). Cuando piensas en modo “necesidad” eres tu quien va a crear ese hueco aunque no exista o no se lo hayan planteado siquiera y eso aumenta tu valor.

Lo único cierto es que cuando una persona se “vende” no es precisamente algo positivo porque está sacrificando su cuerpo, sus valores o su identidad a cambio de una compensación económica o emocional. Lo que vendemos es nuestro trabajo, que es equivalente a nuestro producto o servicio. Creo que es bueno repasar algunas ideas al respecto.

Un producto NO es un título o un cargo

No es un título, ni una “job description”, ni un cargo, ni lo que pone en tu tarjeta de visita, ni un diploma colgado en la pared… es el resultado de lo que haces.

Un producto NO son tus cualidades

No es tu habilidad, ni tus conocimientos, ni eso que algunos llaman talento, ni la experiencia adquirida. Esos sólo son los “ingredientes”, la materia prima con la que eres capaz de crear tu oferta y generar resultados.

Un producto es algo por lo que te van a pagar, remunerar o compensar de algún modo

Es aquello que haces valioso, relevante, útil por lo que alguien estaría dispuesto a pagarte.

Un producto es algo que satisface una necesidad

Algo que resuelve un problema o genera un beneficio quienes te rodean y que produce el resultado que desean. Es aquello que podemos hacer por los demás.

Se venden los productos o servicios no las personas

Cuando alguien dice que no le va bien porque no sabe “venderse” quizás el problema no es que no sepa “venderse” sino que no tiene nada que vender o lo que ofrece ha quedado obsoleto.

Si no tienes algo que merezca la pena, el Marketing Personal es irrelevante o incluso contraproducente

Si no tienes algo realmente bueno que ofrecer no esperes que te lluevan las ofertas por mucho tiempo y esfuerzo que dediques a promocionarlo.

Las personas no somos productos

El producto es nuestro trabajo. O dicho de otro modo, el trabajo es nuestro producto.

Para vender tu producto debes creer en él y conocerlo bien

Cuanto más sepas sobre lo que eres capaz de ofrecer, más fácil te será venderlo. Debes creer (pero creer de verdad) en lo que haces o nadie te tendrá en cuenta. Salir a vender lo que eres capaz de hacer demuestra que tienes confianza en ti mismo y que estás dispuesto a dejar una Marca Personal profunda y valiosa.

Un producto es una combinación de elementos e ingredientes

Todos servimos para algo, todos somos capaces de encontrar una combinación apropiada de cualidades que nos hacen atractivos. Lo que tenemos que hacer es encontrarla, desarrollarla, mostrarla y demostrarla

Todo el mundo tiene algo que aportar

Como padre, amigo, profesional, jefe, vecino o en cualquiera de los roles vitales que interpretas, siempre tienes algo que aportar. Lo importante es darte cuenta de que siempre puedes hacer algo por otros y ser valorados económicamente o con el abrazo de un hijo.

Si no haces bien tu trabajo, tu producto no tiene ningún valor

Lo más importante antes de cualquier otra cosa es entender que tienes que hacer bien tu trabajo. Si no haces bien lo que ofreces, todo lo demás caerá por su propio peso. Sin un buen producto, no es posible construir una Marca Personal fuerte.

No pienses en tu producto como en una “commodity”

Si vendes tu trabajo “a granel” no te quedará más remedio que conformarte con lo que estén pagando a los profesionales más baratos. Si demuestras que lo que haces es diferente, superior o escaso estarán dispuestos a pagarte lo que pidas.

Un producto es imprescindible para dejar una Marca Personal

La Marca Personal se basa en el equilibrio, como en una reacción química. Hay que dar para recibir.

Creo que es hora de dejar de pensar que los profesionales alquilamos nuestro cuerpo por horas al ir a un cubículo cada día. Entramos en una etapa en la que nos van a valorar y a pagar por los resultados que ofrecemos. Así que, en primer lugar debes ser capaz de generarlos, en segundo lugar debes hacer algo sobresaliente y en tercer lugar debes salir y contarlo a quienes pueda interesar.

NOTAS: La próxima semana participo en dos eventos abiertos por si te interesa

El jueves 2 de octubre a las 9:30 estaré en Zaragoza, en el Congreso de Juventud de Aragón hablando de la nueva mentalidad de los neoprofesionales y el YO S.L.

El viernes 3 de octubre de 10:00 a 12:00 estaré en mi ciudad, Tres Cantos, junto a mi querida Maria Luisa Moreno hablando de Marca Personal, Estrategia Personal y esas cosas que nos gustan.

La importancia de llamarse Experto

CualidadesSi tuviese que elegir cual es la principal limitación que tenemos los ibéricos a la hora de desarrollar una Estrategia de Marca Personal potente diría sin dudarlo que es esa combinación de modestia, humildad, miedo a ser acusados de orgullosos o prepotentes y temor a llamar la atención.

Constantemente me encuentro con asistentes a mis cursos para los cuales lo más difícil no es crear un blog o dar una conferencia sino presentarse a sí mismos como expertos o especialistas en su campo. Pero no es sólo que no les parezca bien poner en su tarjetas que son conocedores de un determinado campo o materia, es que algunos se sienten realmente incómodos cuando les digo que deben posicionarse como las personas adecuadas para gestionar determinados asuntos.

Ojo, no estoy diciendo aquí que uno se presente como algo que no es. Ni muchísimo menos. Para eso no necesitas un profesional del Branding Personal sino alguien relacionado con la actuación y el teatro que te enseñe a crear un personaje. A lo que me estoy refiriendo es a multitud de excelentes profesionales en lo suyo que se mantienen ocultos o que no son remunerados como merecen porque son incapaces presentarse a sí mismos como la mejor solución a un problema.

En este sentido siempre he sentido envidia de los anglosajones. Nunca han tenido ningún complejo a la hora de decir en qué son buenos. Quizás es porque entienden que si uno es el mejor en su entorno en una determinada materia lo mejor que puede hacer para ayudar a los demás es presentarse como tal. ¿Cómo vas a encontrar la ayuda que necesitas si quienes te la pueden prestar se esconden?

En el colegio nos enseñaron a no destacar, algunos se llevaron algunas collejas por levantar demasiado la mano para contestar al profesor cuando preguntaba por el pretérito pluscuamperfecto del verbo asir. Y con el tiempo eso nos ha quedado muy marcado.

Quizás durante muchas décadas no hacía falta destacar. Simplemente entrabas en el sistema y este te empujaba hacia arriba o, en el peor de los casos te mantenía en el mismo sitio toda la vida. Hoy eso ya no funciona así. Si quieres sobrevivir y quizás progresar tienes que conseguir que piensen en ti como en la persona mas adecuada para …………………(completa la línea de puntos).

Ya no se trata de que el jefe/cliente/empleador diga “Quiero un profesional de …… (pon aquí tu especialidad)”, sino de que diga algo así como “Quiero tener aquí a ………(pon aquí tu nombre) porque es el mejor en lo suyo.” Pero para eso debes tener claro qué es lo tuyo y en segundo lugar debes demostrarlo y contarlo.

Cuando digo que debes presentarte como el mejor en lo tuyo no significa que seas el mejor del mundo, sino el mejor de TU mundo. Si repasas los apuntes de matemáticas del colegio encontrarás algo que se llamaba máximos y mínimos relativos que hacían referencia a unos puntos que eran los mayores o menores de su entorno aunque no de toda la función. Pues lo que yo te digo es que seas un máximo relativo en tu profesión, el mejor que puedan encontrar en un determinado grupo de personas.

Vale, admito que experto tiene unas connotaciones relativas a la experiencia de las que quizás tu carezcas (de momento), pero si te preparas lo suficiente siempre podrás presentarte como especialista.

Una de las cosas que más me gustan de dirigirme a un grupo de personas es que cuando profundizas un poco en cada una de ellas, te das cuenta de que tienen muchas historias, vivencias, habilidades, conocimientos y experiencias que les hacen destacar sobre el resto. Y lo mejor es que todas tienen algo en lo que sobresalen. Quizás no tenga nada que ver con su profesión actual, quizás ni son conscientes de lo buenas que son en algo porque para ellos y ellas es de lo más normal, quizás lo saben pero no lo cuentan para que no les miren mal. Y eso es terrible.

Creo que vivimos unos tiempos en los que necesitamos expertos, especialistas, profesionales que saben de “lo suyo”. Me parece que hay demasiada gente que sabe de todo pero que no profundiza en nada. Y así nos va.

Si eres bueno en algo, demuéstralo, cuéntalo, sigue aprendiendo pero sobre todo, no te ocultes. Quizás te digan que lo tuyo es soberbia, que eres orgulloso, pero si no sé que existes pensaré que además de idiota por perder oportunidades para ti, también las estamos perdiendo los demás. Y entonces no diré que eres orgulloso simplemente pensaré que eres egoísta.

40 Ideas sobre Marca Personal que conviene recordar

MarcaDesde hace unas semanas estoy trabajando, por fin, en la creación de nuevos formatos para divulgar mis claves y modelos de Estrategia Personal. Al poner un poco de orden en todo el material acumulado durante estos años he encontrado algunas ideas útiles y conceptos que conviene desempolvar de vez en cuando.

En el post de hoy te pongo algunas notas y reflexiones que he ido acumulando sobre Branding Personal y Marca Personal.

El Branding Personal depende sólo de ti

El Branding Personal es la gestión de la forma en que nos etiquetan

Una Marca Personal existe porque el ser humano tiende a “etiquetar” a otros seres humanos. El Branding Personal es la gestión y la Marca Personal es el resultado de esa gestión.

El Branding Personal es sencillo

El Branding no es algo complejo o sólo al alcance de unos pocos. Se basa en tener algunas ideas claras y aplicar el sentido común. El Branding Personal requiere más voluntad que talento.

El Branding Personal es una disciplina

Branding Personal consiste en planificar y ejecutar tareas para generar un impacto.

El Branding Personal es un proceso que va de dentro a fuera

Se trata de ir de dentro hacia fuera, de la identidad, valores y creencias al entorno.

El Branding Personal NO acaba nunca

El Branding Personal es un proceso continuo. Gestionar una Marca Personal no es algo que puedas hacer a ratos. Una Marca Personal se fortalece o debilita en cada interacción interpersonal (real o virtual).

El Branding Personal NO es engañar

El Branding Personal no consiste en utilizar trucos para y engaños para intentar parecer algo que no eres. Una cosa es mostrar tu trabajo de una forma sincera y valiosa y otra utilizar trampas y atajos para intentar manipular. El Branding Personal no puede ocultar tu incompetencia.

El Branding Personal NO va de hacerte famoso

El Branding Personal es un proceso que va mucho más allá del marketing o la notoriedad.

El Branding Personal NO es cuestión de dinero o de recursos

No es algo sólo al alcance de unos pocos.

El Branding Personal NO es egoísta o egocéntrico

Lo egoísta no es hacer visible lo que eres capaz de aportar, sino tener algo que ofrecer y ocultarlo sin que nadie se beneficie de ello.

El Branding Personal requiere disciplina

Branding Personal NO puede conseguir tus objetivos si no haces lo que debes hacer.

El Branding Personal requiere tiempo

Construir tu marca es fácil pero no es algo que se haga de una sola vez. Es un reto continuo que requiere reflexión, tiempo, trabajo, esfuerzo y persistencia.

El Branding Personal requiere valor y coraje

El Branding Personal es complicado porque requiere un autoanálisis que puede ser doloroso. Para dejar tu huella debes aprender a comunicar, a perder el miedo a hablar de lo que haces.

Una Marca Personal basa su fortaleza en la defensa de sus valores y su misión

La fortaleza de una Marca Personal se construye sobre la determinación de promover y defender tus valores y tu misión

Una Marca Personal crece y se desarrolla

Una Marca Personal no es 0 o 1, blanco o negro sino que puede alcanzar varios grados de fortaleza y de distintos niveles de confianza.

Una Marca Personal depende los demás

Si no eres capaz de aportar algo valioso o de generar un recuerdo relevante pasarás inadvertido. Por eso, quienes dicen que la Marca Personal es algo egoísta o narcisista se equivocan completamente. Una persona jamás dejará una huella si únicamente piensa en si misma. La fuerza de la marca viene de los demás. Si no DEJAS una huella, tu marca no tiene valor.

Una Marca Personal enriquece la marca de un país u organización

Se equivocan quienes dicen que una Marca Personal es algo que sólo beneficia a quien la posee. Cuando una empresa, organización o país tienen muchos profesionales o individuos capaces de influir positívamente en su entorno todos salen beneficiados.

Una Marca Personal es algo que dejas

Marca Personal no es algo que tienes sino algo que dejas. Si quieres que te conozcan, deberás hacer algo que influya en tu entorno. Como alguien dijo, tu Marca Personal no es el espacio que ocupas cuando estás sino el vacío que dejas cuando te vas.

Una Marca Personal es difícil de cambiar si no se ha gestionado bien

Hay un inconveniente: el equipaje de marca. Si una marca ha estado proyectando ideas no deseadas en la mente de su audiencia, hay un camino largo y cuesta arriba para eliminarla. Una vez que la mente es impactada, es muy complicado cambiarla.

Una Marca Personal es el resultado de todo lo que haces

Una Marca Personal es la suma total de nuestros logros, actitudes, acciones y trato con los demás a lo largo de los años.

Una Marca Personal es frágil

La Marca Personal es difícil de crear y fácil de destruir. Puede tratarse de la comunicación o de la forma en que interactúas con tu audiencia pero quizás estás perjudicándola inconscientemente.

Una Marca Personal es información comprimida

Tu Marca Personal es una forma de transmitir mucha información sobre ti en un instante.

Una Marca Personal es un reflejo de tus valores y creencias

Una Marca Personal es fuerte cuando se tiene claro lo qué cree y se actúa según esas creencias.

Una Marca Personal es un reflejo de tu identidad

Tu Marca Personal eres tu o, mejor dicho, es una forma de representar y comunicar quien eres. Es un reflejo de tu esencia.

Una Marca Personal es una forma de generar confianza

Una Marca Personal es una forma de transmitir confianza sobre quien eres, lo que haces y los beneficios que proporcionas y que se refuerza cada vez que la gente conecta contigo.

Una Marca Personal es una forma de generar emociones y sensaciones

Una Marca Personal está relacionada con lo que la gente siente sobre una persona.

Una Marca Personal existe porque el sistema es imperfecto

Las marcas son tan valiosas, porque ayudan a tomar una decisión cuando falta información. Cuanto más riesgo existe, más importante es la marca. Cuando información no fluye y debemos basarnos en la confianza y en información indirecta, es cuando se necesita la marca. Si todo fuese transparente no harían falta marcas.

Una Marca Personal existe siempre

Desde el momento en que alguien sabe que existes, empieza a etiquetarte aunque no lo sepas. Una Marca Personal la dejas o te la dejan. Una Marca Personal debes dejarla tu para que no sean otros quienes te la dejen a ti

Una Marca Personal NO es autobombo

Debes entender que lo importante es que te conozcan por tus hechos y tus acciones. Si en lugar de mostrar lo que haces y de aportar algo valioso te limitas a decir lo bueno que eres entonces estamos hablando de publicidad o autobombo. Las marcas más potentes son aquellas de las que hablan los demás. Por eso es importante que la gente que te conoce entienda tu trabajo y convenzan a otros de tus cualidades.

Una Marca Personal NO es estática

El Branding Personal es un proceso continuo y consciente para mostrarte al mundo como realmente eres y no una versión prefabricada que no puede mantenerse en el tiempo.

Una Marca Personal NO es interpretar un personaje

Descubrir, desarrollar y comunicar tu Marca Personal no trata de ser alguien distinto a quien realmente eres. En ese caso estaríamos hablando de inventar un personaje en lugar de destilar y mostrar lo mejor de una persona. El Branding Personal trata sobre personas no sobre personajes.

Una Marca Personal NO es ser popular o famoso

No confundas tener algo que aportar con simplemente sobresalir, destacar, llamar la atención porque sí. Si consigues hacer mucho ruido pero no eres capaz de generar algo de valor no sólo no aumentarás tus opciones sino que posiblemente pierdas oportunidades y deteriores tu reputación. El Branding Personal trata de influir, no de conseguir la fama

Una Marca Personal NO es tu aspecto o imagen física

Supongo que es normal que cuando no tenemos otra información utilicemos la primera impresión para clasificar a las personas. Esto sería muy útil cuando nuestra supervivencia dependía de que decidiésemos rápidamente si la persona que se acercaba venía con buenas intenciones o pretendía matarnos. Desgraciadamente parece que seguimos juzgando a las personas por su aspecto. Esto se aplica desde las entrevistas de trabajo a los debates de los candidatos a unas elecciones.

Una Marca Personal NO es un logo

Suele confundirse la marca con los logos, las imágenes o el diseño pero estas son sólo formas de facilitar el recuerdo. No se trata sólo de un logo o una comunicación eficaz sino del conjunto de todas las experiencias que ofrece una persona.

Una Marca Personal NO es un título, un cargo o un eslogan

Uno de los grandes errores de muchos profesionales es asociar su identidad a un puesto de trabajo, a una situación laboral o al cargo que aparece en su tarjeta de visita. Nunca debes definirte como un parado, un director general o un ingeniero porque eres mucho más que todo eso. Si asocias tu identidad a una definición administrativa o académica estás simplificándote demasiado y eso reduce tu capacidad para destacar. Por otra parte, si pierdes tu empleo puedes llegar a pensar que no vales nada o algo peor, si consigues un puesto “importante” puedes llegar a asumir que estás por encima de los demás.

Una Marca Personal te asocia con algo valioso

Debe basarse en algo que sea útil, relevante y valioso para los demás.

Una Marca Personal puede ser sólida sin ser muy conocida

Ha habido, hay y habrá muchas personas que han dejado una huella profunda e indeleble en un entorno reducido y que han pasado desapercibidas para el resto del mundo. Que alguien utilice eficazmente las herramientas de comunicación y de marketing personal no significa que su Marca Personal sea más valiosa que la de quienes no consiguen una gran notoriedad.

Una Marca Personal se descubre, no se inventa

Una Marca Personal se descubre, se desarrolla y se gestiona pero no se puede inventar, debe basarse en lo que alguien realmente es.

Una Marca Personal te mantiene centrado

El Branding Personal es un proceso para alinear cada aspecto de tu vida con tus cualidades, fortalezas, valores y objetivos de manera que puedas crear una impresión instantánea y duradera en las personas a las que vas conociendo.

Una Marca Personal requiere actuar

Para dejar huella hay que actuar. Para generar un impacto debes HACER algo, tienes que realizar alguna acción que consiga generar un efecto en algo o en alguien. Si no hay interacción, no hay impresión.  Y cuanto más eficaz sea ese impacto, más memorable o duradero será el recuerdo de la marca.

Hoy no me puedo levantar

PersonalidadTengo que confesarte una cosa. En mi libro Te van a oír dedico una parte importante a mi medio digital favorito, el blog, y entre otras cosas recomiendo que planifiques con tiempo los post y que no los escribas el mismo día en que los vas a publicar. Es una recomendación lógica y te evita muchos problemas y errores.

Sin embargo, aunque los días previos a la publicación del post, suelo ir “cocinando” en mi cabeza lo que voy a contar, normalmente los escribo el mismo día en que los publico. Me salto mi regla. Por eso casi todos mis post son madrugadores y están colgados alrededor de las 7:00 u 8:00 de la mañana de los martes y los viernes.

El problema surge cuando en semanas como esta en la que he estado centrado en otros temas, no he tenido demasiado tiempo para pensar lo que voy a decir. Y cuando en alguna situación de la vida no tienes claro lo que vas a hacer,  tratas de encontrar alguna excusa para retrasarlo… salvo que “tengas” que hacerlo. Puede fallar la motivación pero afortunadamente nunca falla la disciplina.

Cuento todo esto porque en los últimos años parece que todo se reduce a la actitud (positiva), a la motivación y a derribar creencias limitantes. Parece que la educación que hemos recibido los que tenemos más de cuatro décadas a nuestras espaldas nos ha convertido en gilipollas por enseñarnos a cumplir ciertas reglas y a ser disciplinados. Hoy todo consiste en “querer” hacer algo y está muy mal visto eso de “tener que o deber” hacerlo. No hay libro de autoayuda que no te diga que no hagas las cosas porque “tienes” que hacerlas o tendrás un trauma terrible.

Pues bien, creo que las cosas importantes y las personas que dejan huella no lo han conseguido principalmente porque estén siempre supermotivados o tengan una actitud que les sale por las orejas. Si lo han hecho es porque tenían que hacerlo, “a pesar” de sus creencias limitantes, de su actitud y de su falta de motivación. A la hora de dejar tu Marca Personal pienso que la disciplina, la rutina, los hábitos y las buenas costumbres son infinitamente más importantes que esperar que el ángel bueno se ponga en tu hombro y te anime a hacer algo.

Evidentemente es mucho más fácil pegar cuatro gritos en un evento de un conferenciante motivacional, leer media docena de frases de Coelho o ver un vídeo del sobrevaloradísimo Ken Robinson atacando la educación tradicional que ponerse las pilas y madrugar para escribir un puñetero post, leer un libro sesudo sobre tu especialidad o asistir a una conferencia de alguien que realmente te va a enseñar algo útil… aunque aburra a las ovejas.

¿Por qué han surgido conferenciantes motivacionales de debajo de las piedras y cada día cuesta más encontrar alguien que te cuente algo realmente útil? Pues por lo mismo que se multiplican los vídeos “emotivos” en Facebook o existe el Sálvame Deluxe, porque no queremos pensar, porque preferimos que nos manipulen las emociones en lugar de convencernos con argumentos y porque eso del esfuerzo suena a algo de otros tiempos.

Alguien dijo que le gustaría saber cuantos de esos que van a conferencias en las que te dicen que eso de ser millonario es una cuestión de creencias sobre el dinero se han hecho ricos unos meses después. Seguramente le habrá ido mejor a ese otro que en lugar de creer en unicornios dedicó sus recursos a hacer algo tan “casposo” como conocer a las personas adecuadas, estudiar algo útil, aplicar y mejorar lo aprendido.

Lo admito, soy un carca. Pero quiero dar las gracias aquí y ahora a todos mis profesores porque me enseñaron a hacer las cosas porque había que hacerlas. Los que me enseñaron que primero las haces y luego te sientes bien en lugar de al revés. Los que me obligaron a repetir cuatro veces el mapa del clima mediterráneo hasta que me quedó perfecto. Los que no me dijeron que tenía que estar motivado para ponerme en marcha pero me demostraron que si hacía lo correcto, me sentiría mejor y entonces haría más cosas.

Para los Ken Robinson del mundo, eso de aprender de memoria algo que se te va a olvidar, de cumplir un horario o de hacer lo que hay que hacer, es una aberración. Por lo visto, lo importante es la creatividad, ser tú mismo, dejarse llevar, tener el apoyo incondicional de quienes te rodean para hacer lo que te apetezca porque “tu puedes conseguir lo que quieras (Versión TED del Porque tu lo vales)” y eso lo justifica con un par de docenas de casos ¿excepcionales?. Pero ¿Qué ocurre con esa inmensa mayoría que se queda en el camino? Quizás esos no hacen saltar lagrimitas a una audiencia entregada.

Ojo, yo no discuto que la motivación no sea importante, lo que digo es que no es una causa sino una consecuencia. Yo no digo que todos tengamos alguna capacidad especial {detesto ese rollo etéreo del talento (Ta`lento: No’ta rápido. Les luthiers)}, de hecho es lo que digo aquí constantemente.

Lo que creo es que precisamente lo que tenemos que hacer es un inventario de aquello que se nos da mejor y mejorarlo además de aprender nuevas cosas y desarrollar hábitos y habilidades que nos hagan más valiosos. Y eso se consigue con disciplina, rutina y trabajo y si no tienes motivación o tu actitud no es la adecuada lo siento mucho pero lo haces igualmente.

Hoy no me podía levantar, y eso que a mi no me da pereza eso de saltar de la cama temprano, pero lo he hecho. He cumplido con mi deber, he hecho lo que TENÍA que hacer en lugar de lo que QUERÍA hacer y ¿Sabes qué? Pues que ahora me siento mucho más motivado y mi actitud es mucho más positiva. Son las 6:57.

NOTA: Mi amiga Maria Luisa Moreno ha dedicado muchas, muchas horas, motivada o no, a crear algo genial y que creo que puede ser muy útil a quienes quieren conseguir sus objetivos. Échale un vistazo. Merece la pena.

¿Tienes lo que hay que tener?

Estructura6Una de las cosas que hice cuando empecé a escribir EXPERTOLOGÍA fue transmitir mis sensaciones y mi experiencia a través de Twitter. Lo hice porque siempre me había preguntado qué es lo que se le pasa por la cabeza a alguien que escribe un libro y cuales son sus circunstancias.
Si lees la lista de Tuits en el documento que te adjunto verás que lo que cuento es de lo más normal y no se parece en nada a esa imagen (a veces idílica y a veces terrible) que transmiten en las películas sobre lo que rodea a alguien que escribe.

Mis tres últimos libros los he escrito con un viejo portatil ASUS que todavía aguanta como un jabato y no parece que tenga ganas de jubilarse. Y los he escrito en donde he podido y cuando me han dejado.

Digo esto porque en muchas ocasiones solemos encontrar todo tipo de excusas relacionadas con los medios o los recursos para no hacer lo que hay que hacer. Siempre parece que nos falta algo.

Esto se aplica a muchas facetas de la vida profesional. Como profesor en unas cuantas escuelas de negocios siempre me encuentro a un porcentaje importante de alumnos que piensan que siempre les falta algo por aprender, que deben encadenar un Master tras otro porque creen que no están preparados (aunque yo creo que lo que tienen es miedo a salir al mundo real). Yo también pienso que siempre podemos aprender algo más, pero eso no debería ser excusa para quedarse bloqueado.

Desde hace algunos meses estoy preparando nuevos formatos, especialmente el vídeo para aportar contenidos y crear nuevos productos. Sin embargo, siempre encuentro alguna excusa para no terminar de darle forma de una puñetera vez. Lo curioso es que siempre acabo echando la culpa de no terminar de empezar a los recursos, a los medios, a la estructura. Soy como mis alumnos de los Master, siempre pienso que me falta algo… aunque quizás lo que me falta es algo más simple.

ExpertologiaEscribiendo

Escribiendo Expertología con mi querido ASUS en la casita de campo de unos parientes… y a punto de mandarlo todo al garete.

En este momento, para darse a conocer o para llegar a quienes quieres que te tengan en cuenta no necesitas grandes medios. O mejor dicho, los grandes medios ya están a tu alcance… y todo lo demás son pretextos tontos.

Por ejemplo, para grabar un vídeo o un curso bastante digno, tienes a tu alcance medios que antes sólo estaban a alcance de unos pocos. Un movil SAMSUNG S4 como el mío puede hacer unos vídeos Full HD muy dignos. Cualquier webcam de Logitech que cueste lo mismo que una cena con tu familia en un McDonalds te permite hacer maravillas. Y eso si hablamos de mostrar contenidos muy sofisticados en vídeo, pero si nos limitamos a crear contenidos con un Powerpoint acompañados de una narración en audio o Slidecast, entonces el límite lo pones tu.

Reconozco que me suele dar mucha vergüenza cuando veo que gente con medios muy escasos o incluso sin ellos es capaz de hacer cosas increíbles mientras que muchos de nosotros (empezando por mí mismo) y con algunos recursos más que ellos, pensamos que siempre nos falta algo. Y quizás sea cierto que no tenemos lo que hay que tener, aunque eso que nos falta suele ser algo que no tiene nada que ver con medios o recursos materiales.

Cuando veo que tanta gente se queja porque no consigue lo que quiere y al mismo tiempo te dice que no hace nada para cambiar las cosas siempre me pregunto porqué no se pone en marcha. Y normalmente suelen decirme que les falta algún recurso o alguna chorradita técnica. Pero en este momento quien no escribe un blog, no sale a conocer gente a un encuentro profesional o no levanta el teléfono para llamar a un medio de comunicación no es porque no pueda, es porque no le da la gana.

El que realmente quiere hacer algo, va y lo hace. Y si no tiene un iMac para escribir un libro pues utilizará un bolígrafo de propaganda y papel escrito por una cara. Si no puedes gastarte un pastón en libros, tienes información de sobra en Internet o puedes llamar al amigo de un amigo para que te resuelva alguna duda. Cuando empiezas a preguntar te das cuenta de que hay muchos otros como tu que ya van unos pasos por delante y te pueden echar una mano.

Creo firmemente que todos tenemos la capacidad de crear cosas, de resolver problemas, de aportar valor y que nos paguen por ello. No necesitamos pasar por unas oposiciones o un interrogatorio policial para trabajar en una empresa por un salario de mierda. Lo importante es que descubras lo que puedes hacer, empieces a combinar las piezas que te hacen valioso y empieces a contárselo a todo el mundo utilizando las herramientas que tienes a tu alcance… que son muchas más de las que piensas.

Lo que te falta no es un Master más, o un ordenador mejor o conocer a alguien muy importante. Lo que necesitas ya lo tienes o lo puedes conseguir fácilmente. Lo que te falta, lo que nos falta no está fuera, está dentro de nosotros. ¿Tienes lo que hay que tener?

NOTA: El próximo jueves 18 a las 19:00 en el Corte Inglés de Callao estaré acompañando a mi amiga Raquel Roca en la presentación de su libro Y este crack, ¿te suena? junto a Juan Merodio. Si te quieres pasar, allí nos vemos. Es una buena ocasión para aplicar lo que digo en el post.

Identidad

PersonalidadHace unos días escribí un post veraniego hablando sobre la importancia de tener claro el Por qué, el Para qué y el Qué antes de meterse en el Cómo en un proceso de Branding Personal. Después, mi colega y amigo Guillem Recolons publicó un artículo fantástico aplicando las lecciones de Viktor Frankl al proceso de descubrimiento de una Marca Personal. Pero algo que me emocionó realmente fue el comentario que hizo Eva Abadal al post de Guillem.

Apreciado Sr. Recolons, aunque soy profana en esto de la marca personal, su reseña me ha hecho entender la idea central de que todas las personas necesitamos una brújula en forma de preguntas que nos ayuden a fijar un destino, un camino y, como dice Frankl, un por qué (el sentido). Le felicito por la reseña, una de las más originales que he podido leer de uno de los clásicos de la psicología existencialista.
Mi idea acerca de la marca personal estaba más cerca de lo banal, de algo más relacionado con la imagen o con la reputación. Veo que me equivocaba y me alegro de saber que está más cerca de una “gestión de vida”.

Digo que me emocionó porque la autora del comentario ha captado la idea que tratamos de transmitir algunos idealistas desde el primer día que empezamos a trabajar este concepto, que la Marca Personal está relacionada con la forma en que se gestiona un proyecto de vida para poder dejar una huella positiva en nuestro entorno.

Pero por otro lado me preocupó confirmar algo que ya sé desde hace mucho tiempo y que casi considero como una batalla perdida. Me refiero a esa idea de que Marca Personal es algo banal, relacionado con la imagen o que no existe si no se “vive” en dospuntocerolandia.

A veces cuando veo que algunos no se dan cuenta de que a lo largo de la historia, mucho antes de Internet, ha habido muchos seres humanos que han dejado una huella, una Marca Personal memorable (para lo bueno y para lo malo) suelo parafrasear a Charlton Heston en El planeta de los simios, “Quita tus sucias manos de encima de la Marca Personal, Social Media asqueroso”. Espero no acabar diciendo lo mismo que Heston en la escena final, “¡Maniáticos! ¡Lo habéis destruido! Yo os maldigo a todos.”

Frase-de-Andres-Perez-Ortega

Mientras tanto seguiré insistiendo en lo fundamental de la Marca Personal que es lo PERSONAL. Creo que los seres humanos que han dejado un recuerdo memorable tienen una característica común, me refiero a una identidad propia. Lo que hace que Steve Jobs se haya convertido en una especie de semidios moderno es que siempre trató de defender su identidad, su individualidad y como resultado de eso, creó cosas estupendas que reflejaban lo que pensaba.

Identidad

2. f. Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.

3. f. Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás. RAE

La identidad es el punto de partida de un proceso de Branding Personal. Si no tienes claro quién eres, ¿Cómo esperas que los demás lo tengan? Además, la forma en que te ves a ti mismo/a va a influir decisivamente en el modo en que te perciban quienes te rodean o en el impacto que generes.

Si crees que lo que te define es que ¿eres? un parado entonces es difícil que tu actitud, tu comunicación o incluso tu postura transmitan lo valioso que eres. Pero si crees que lo que te identifica es que ERES un/a profesional valioso entonces el impacto que generes será radicalmente distinto.

Por eso es fundamental, como dicen mis amigos de Soymimarca, realizar una auditoría de nuestro temperamento, nuestra identidad, nuestro YO antes de convertirlo en YO S.L. (Sin Límites).

La identidad es algo mucho más fuerte de lo que podría creerse. Si ves las noticias o lees el periódico estos días verás que casi todo lo que está ocurriendo está relacionado con la identidad, en este caso de la identidad colectiva. Desde los terroristas islámicos hasta la crisis de Ucrania pasando por los debates independentistas, la pasión ciega hacia una organización o la liga de futbol, casi todo está relacionado con aquello con lo que nos identificamos y que asumimos como parte de nosotros.

No voy a entrar en cuestiones políticas o ideológicas, pero yo siempre he sido partidario de que cada cual tenga su propia identidad y por eso estoy en este tinglado. Nunca me han gustado esas imágenes en las que alguien se tatúa el logo de una empresa, se pone un uniforme para formar parte de un grupo o asume como propios los eslóganes de otros. Entiendo que es muy cómodo asumir identidades creadas o adquirir packs identitarios como si fueses al hipermercado, pero yo no estoy aquí para eso.

Creo que el concepto de identidad es la base de la marca, no sólo de la Marca Personal sino de la marca corporativa o la marca país. Cuando eso se maneja bien, puede ser muy potente, para lo bueno y para lo malo, pero eso ya queda fuera de mi “negociado”.

Y luego, cuando tengas claro todo eso, si quieres, vas y lo cuentas a quienes te apetezca. Pero ningún altavoz, real o “irreal” te servirá para mucho si antes no descubres quién eres.

¿Quieres conocer la clave del éxito? Pues búscala tu

Estrategia

Clave: Signo o combinación de signos para hacer funcionar ciertos aparatos. RAE

Durante los años en que trabajé creando productos de marca blanca visité y analicé muchas empresas que fabricaban productos similares y eso me permitía establecer comparaciones. Por ejemplo, en el sector lácteo, la mayor parte de las empresas utilizaban los mismos equipos y envases porque tenían un proveedor común que era Tetra Pak. Así que, en uno de los principales factores de coste no había diferencia entre ellos. Sin embargo, algunas compañías iban bastante bien mientras que otras perdían muchísimo dinero.

En el mundo de los profesionales ocurre algo muy parecido. Muchos profesionales tienen una formación similar (el mismo proveedor), viven en un entorno parecido y disponen de los recursos básicos necesarios (infraestructura) y, sin embargo, unos se quedan estancados y otros consiguen, no sólo salir adelante sino tener bastante éxito. Esto es aplicable a emprendedores, autónomos, desempleados o empleados.

En realidad, la diferencia entre ambos ejemplos, el de las empresas y el de los profesionales, no tiene una respuesta única, no hay un secreto o una única solución sino que más bien se trata de encontrar la mezcla adecuada de factores que nos permitan abrir la puerta del éxito.

Como ocurre con las cajas fuertes de las películas, los acertijos de Tomb Raider o el cubo de Rubik, para tener éxito debes combinar las piezas o palancas como corresponde. Y eso implica en primer lugar saber lo que buscas, en segundo lugar tener claras las variables importantes y por último ordenarlas de la mejor forma posible. Afortunadamente la vida no es como una caja fuerte, un videojuego o el cubo de Rubik y casi siempre suele haber varias soluciones (unas mejores y otras peores).

Por esa razón hay que salir huyendo cada vez que aparece alguien que dice que tiene la clave, el secreto, la fórmula o la receta para ganar miles de euros, para perder peso o para conseguir miles de seguidores en Twitter en una semana.

Como científico, una de las cosas que tengo claras es que aunque toda causa tiene un efecto, en asuntos relacionados con personas, las causas son tan variadas y tan impredecibles que es imposible adivinar, y mucho menos asegurar, una consecuencia. Por lo tanto, sólo podremos encontrar la mejor combinación de acciones para aumentar las probabilidades de que algo ocurra.

Cuando alguien te dice que puede conseguirte un empleo en X semanas, o hacerte ganar XXXXXX Euros en unos días o cualquier otra cosa que depende de muchas variables te está tomando por idiota porque desconoce quién eres, qué circunstancias te rodean o de qué recursos dispones.

Si te fijas, la mayoría de los autores de autoayuda, de libros sobre vivir sin dar un palo al agua o de cualquier otro tipo de milagro no tienen más referencia que la suya propia (y a veces ni eso). Una gran parte de esos autores, conferenciantes o gurús extrapolan unas circunstancias personales únicas y pretenden convertirlas en la enésima Fórmula de Éxito.

Sin embargo, lo preocupante es que cada día proliferan más quienes venden soluciones milagrosas, “infalibles”, atractivas y populistas y cada día hay más gente desesperada que les compran el mensaje. Y esto es aplicable a casi todo, desde la empresa a la política pasando por la salud o la seducción. Supongo que igual que ocurre con otros timos, cuando te das cuenta del engaño prefieres callarte.

La buena noticia es que siempre se pueden hacer bien las cosas y se puede tener éxito si combinas adecuadamente los elementos de los que dispones, aunque casi nunca es en unas semanas. Pero para conseguirlo lo que necesitas es una estrategia, una combinación de acciones planificadas sistemáticamente en el tiempo que se llevan a cabo para lograr un determinado fin o misión (Wikipedia). Y cada cual debe diseñar la suya propia.

Por esa razón existen profesionales que se encargan de asesorar a las empresas y a otros profesionales a mover las palancas adecuadas para conseguir el objetivo que desean, teniendo en cuenta las circunstancias que les rodean, los recursos de los que disponen y las carencias que deben cubrir. Y si a todo esto se suma la motivación y la acción del cliente entonces es muy probable que se consiga lo que se desea. Pero ojo, se trata de aumentar las opciones, las posibilidades de que las cosas ocurran. Cuando se trata de personas es absurdo garantizar nada.

Por todo esto me entusiasma la Gestión de Proyectos, por eso llevo años diseñando modelos y métodos sobre los que diseñar planes estratégicos de Marca Personal que aumenten tu valor y con ello las posibilidades de que consigas el reconocimiento que deseas.

Ayer hablaba con Arancha Ruiz, Jordi Collell y Guillem Recolons sobre lo fácil que hubiese sido vender recetas milagrosas o los secretos del éxito del Branding Personal prometiendo cosas que nadie puede garantizar. Pero por pura honestidad intelectual ni se nos ha pasado por la cabeza en todos estos años. Nuestra misión es asesorar a profesionales a gestionar su profesión como una empresa y su trabajo como un producto con Marca Personal y para eso no hay atajos.

La mala noticia es que no hay una clave universal. La buena noticia es que no hay una clave universal y que el que tengas éxito o no va a depender únicamente del modo en que manejes las palancas que tienes a tu alcance.

Es el valor, idiota

ProductoSuelo decir que muchas de mis publicaciones en este blog se basan en vivencias propias. Este es un blog profesional en el que vierto muchas de mis experiencias personales porque creo que esa visión propia de las cosas es lo que hace que tenga algo de valor. En este caso, el idiota que pongo en el título se refiere a mi. Me explico.

Si hay algo que he hecho este verano ha sido reflexionar sobre mi trabajo y replantearme algunas cuestiones importantes. Una de ellas es la que se refiere a mi misión o lo que es lo mismo, ¿A qué me dedico realmente? El caso es que he tenido que volver al origen de todo esto para darme cuenta de lo fácil que es perder el enfoque.

Después de diez años, miles de posts y cuatro libros, cualquiera podría decir que me dedico a la Marca Personal. Pero eso es lo mismo que no decir nada, especialmente en este momento en el que cualquiera dice que es experto en Branding Personal. He tenido que volver al año 2004 para entender como me metí en este lío.

Este proyecto surge por una razón principal. Cuando me despiden de mi último empleo por cuenta ajena decidí dedicarme a trabajar para que a los profesionales no se nos considere como material fungible, como piezas sustituibles o como elementos sin valor.

Tras unos cuantos años trabajando en el desarrollo de marcas, la respuesta era sencilla y evidente. Una de las herramientas que tienen las empresas y organizaciones para que sus productos sean más valorados y tenidos en cuenta que otros es el desarrollo de una marca potente. Por lo tanto, los profesionales podríamos utilizar esa herramienta o instrumento del “enemigo” para posicionar nuestro trabajo como un producto con Marca Personal. Nunca olvides que el producto es nuestro trabajo. Las personas NO SOMOS PRODUCTOS.

El problema es que, muchos, al ver un dedo que señala a la luna, nos quedamos mirando el dedo. Al hablar tanto de Marca Personal nos olvidamos que el propósito de todo esto es aumentar nuestro valor, nuestra influencia, nuestro poder como personas, como profesionales, como ciudadanos, como votantes, como…

La razón de todo mi trabajo en estos años es utilizar los instrumentos disponibles para que quienes tienen poder sobre nosotros se lo piensen antes de considerarnos como un dato en una estadística, un número de empleado o un consumidor dócil. Cuando alguien desarrolla y deja eso que denomino Marca Personal lo que está haciendo es transmitiendo que es relevante, útil, valioso, que lo que dice debe ser tenido en cuenta y que aunque no hay nadie imprescindible, el coste de sustituir, engañar o manipular a esta persona puede ser muy elevado.

Ya sé que suena un poco a aquello de “usted no sabe con quién está hablando”, pero dejar claro nuestro valor quizás es nuestro último instrumento defensivo. Si como individuos fuésemos capaces de defender nuestro terreno quizás no necesitaríamos que algunos iluminados viniesen a “salvarnos”. Pero esa es otra historia.

Por lo tanto, mi negocio es el de Aumentar el VALOR de los profesionales, VALORIZAR a los profesionales en particular y el de las personas en general. El Branding Personal es un instrumento genial para conseguirlo, pero la Marca Personal sólo es una metáfora, no una meta.

“Es que no me valoran”, “Tengo que aprender a venderme (ojo, lo que debes hacer es demostrar el valor de tu trabajo, nunca “venderte”)”, “Siempre ascienden a quienes se lo merecen menos que a mi”, “¿Por qué eligen siempre a otros en lugar de a mi que soy mucho más valioso”.

Todos hemos oído y quizás expresado frases de ese tipo. En el fondo, lo que transmiten es que otros no se dan cuenta de lo que vales. Pero aquí hay dos variables a tener en cuenta. La primera y fundamental es que realmente debes valer lo que dices porque quizás tienes lo que te mereces. La segunda es que aunque seas tan valioso como dices, los demás no lo sabrán si no lo comunicas adecuadamente.

Por lo tanto, el trabajo de un “valorizador” consiste en descubrir y desarrollar ese valor y después, sólo después, hacerlo visible y utilizarlo. Como resultado de todo eso, conseguirás dejar una huella, una Marca Personal, pero este sólo es el resultado, la consecuencia de ofrecer algo valioso y conseguir que otros lo perciban.

Por cierto, quienes piensen que alguien es más valioso porque es más visible, conocido o popular, se equivocan radicalmente (salvo que tu profesión sea la de ser visible, pero eso es algo que sólo pueden permitirse Kim Kardashian o Paris Hilton y pocos más). El valor se mide por los resultados. Si no eres capaz de generar beneficios, resultados o valor para otros, todas las horas que eches en dospuntocerolandia serán irrelevantes.

Para aumentar tu valor, debes invertir, debes asumir que todo tiene un coste, que nada es gratis. Hace falta aprender, estudiar, practicar, invertir tiempo, relacionarse,… Eso implica gestionar tus recursos limitados. Por lo tanto, deberás hacer lo mismo que cualquiera que quiera obtener un rendimiento de su inversión: elegir la opción más adecuada.

Digo esto porque cuando soy crítico con el mundo de Internet siempre hay alguien que me dice que las Redes Sociales le han permitido conseguir algo. No lo niego. Lo que creo que es fundamental es tener claro el coste de oportunidad o dicho de otro modo ¿Podrías haber utilizado ese tiempo para realizar otras acciones que aumenten más tu valor?

Lo dejo aquí, pero lo que tengo claro es que mi trabajo es aumentar tu valor y que te lo reconozcan como mereces. Cuando eso ocurre aumentan tus opciones, tienes más posibilidades para elegir y por lo tanto aumentan tus grados de libertad. Y si eso no fuese suficiente, cuando te das cuenta de que crece tu valor (Grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite. RAE), crece tu valor (Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros. RAE).

¿Qué vas a hacer hoy para aumentar tu valor?

Buscadores de tesoros, el Para qué y el Por qué

EstrategiaAhora sí. Esto se acaba. En unos días, casi horas, terminará agosto y empezaré un nuevo “curso”. Pero quiero terminar con una última metáfora veraniega surgida de mis paseos al amanecer.

En estas caminatas me encuentro con una serie de personajes habituales. El fotógrafo del sol naciente, los juerguistas que duermen la mona en la arena, el que medita en la postura de flor de loto y muchos otros. Pero hay uno especialmente curioso. Me refiero al buscador de “tesoros”.

Siempre suele haber uno o dos de estos buscadores en el espacio por el que me muevo. Suelen ser jubilados o gente mayor que van pertrechados con un detector de metales y un rastrillo o una criba para separar la arena de la joya perdida o tesoro olvidado que andan buscando. Siempre me ha parecido una forma estupenda de hacer ejercicio de forma relajada y una excusa perfecta para aprovechar más el día.

En los últimos años no he visto a ninguno que se haya puesto a dar saltos de alegría al encontrar algo. Pero creo que esa no es la razón por la que están ahí. Y eso es lo que quiero transmitir en este post.

Supongo que todos ellos en algún momento pensaron que podrían encontrar algo valioso en la arena (siempre hay algún euro suelto o alguna cadena de poco valor). Podríamos decir que ese es su objetivo. Es el Para qué.

Para alcanzar, o más bien encontrar ese objeto u objetivo, se han dotado de herramientas básicas pero eficaces. Es el Cómo.

Pero lo realmente interesante es descubrir o adivinar la razón, el motivo, la motivación que les hace acudir cada mañana a revisar su parcela de playa. Ese es el Por qué.

Durante los años que he estado desarrollando el concepto de Marca Personal he tratado de colocar las piezas de la forma más adecuada posible. ¿Donde va la confianza? ¿En qué momento hay que diseñar la oferta profesional? ¿Qué herramientas de visibilidad son más importantes? y muchas otras.

Pero siempre he tenido una duda sobre una cuestión vital ¿Qué va antes el Para qué (Objetivo) o el Por qué (Motivación)?

Durante mucho tiempo he pensado que lo más importante a la hora de empezar a descubrir y desarrollar nuestra Estrategia Profesional es el Objetivo, el Para qué vamos a hacer todo esto, el resultado que queremos obtener. Pero después de impartir un montón de talleres y de relacionarme con muchísima gente me he dado cuenta que los Objetivos, por muy potentes y atractivos que sean, no hacen que nadie se ponga en marcha. Con los objetivos ocurre como con el culo, que todos tenemos uno, aunque muchos no sean capaz de verlo… como el culo.

¿Eso significa que los objetivos no sean importantes? De ningún modo. Un objetivo claro nos facilita la vida, nos ayuda a posicionarnos mejor, genera confianza en quienes nos rodean y tiene muchas más ventajas. Pero no son los objetivos los que nos ponen las pilas. No es la pequeña cadena de plata perdida la que hace que los buscadores de tesoros se levanten cada mañana.

Lo realmente fundamental es tener claro el Por qué. Descubrir la razón que hace que tengamos esos objetivos, por qué narices vamos a dedicar unas horas a la semana a escribir un blog, a aprender lo que necesitamos, a conocer gente nueva o a defender nuestras ideas. Sin un Por qué, el impulso a la hora de desarrolla y ejecutar una Estrategia de Marca Personal se acabará pronto. Y por el contrario, como dijo Nietzsche, “Quien tiene algo por que vivir, puede soportar cualquier como”.

Aunque estas cuestiones parezcan demasiado filosóficas, en realidad tienen un efecto práctico brutal en la forma de plantear algunos temas. En mi caso, implica cambiar radicalmente mi forma de plantear mi negocio.

Durante años he planteado el Branding Personal y la Estrategia Personal como una forma de alcanzar objetivos, como una herramienta para optimizar la forma de hacer las cosas y aumentar nuestro valor y nuestras opciones personales y profesionales. Y sigue siendo válido. Pero siempre me he encontrado con que la mayoría de la gente no sabe lo que quiere y entre aquellos que lo tienen claro, la mayoría no hace nada para conseguirlo.

¿Quién no quiere tener dinero suficiente como para no preocuparse? ¿A quién no le gustaría atraer a quienes le interesan? ¿A quién no le encantaría tener un ático precioso con vistas? ¿Quién no quisiera tener una presencia o un aspecto digno de un anuncio de catálogo de El Corte Inglés? Hay objetivos de sobra y cada cual tiene el suyo o los suyos. Pero otra cosa es que la mayoría haga algo para alcanzarlos.

Mi intención a partir de este momento es centrarme en aquellos que no sólo tienen claros sus objetivos (Para qué) sino que también están convencidos de la razón por la que va a luchar para alcanzarlos (Por qué). No voy a perder ni un sólo segundo en aquellos que esperan que les empujes o les convenzas de que deben hacer algo. Eso es algo que deben traer ya de casa. Yo no soy un orador motivacional de esos que te ponen “cachondo” durante un rato. Mi trabajo consiste en proporcionar herramientas, instrumentos y métodos a quienes han descubierto que hay algo que tira de ellos, que tienen razones para actuar.

Quienes tienen objetivos pero no tienen motivos, acaban rindiéndose pronto. Pero quienes tienen una razón para vivir, progresar o ayudar a otros no se van a rendir sin luchar y eso es lo que hace falta si quieres posicionarte como un profesional de referencia.

Quizás este planteamiento reduzca muchísimo mi “target”, pero mi intención a partir de este momento es enfocarme en quienes tienen razones (Por qué) para levantarse cada mañana y luchar por aquello que quieren (Para qué). Justo como los buscadores de tesoros.

Tu tarea es descubrir tu Para qué y, sobre todo, tu Por qué y y yo me encargaré de decirte el Cómo.

Ejercicio: Te propongo el siguiente ejercicio. Una vez que tengas claro tu Objetivo pregúntate ¿Por qué quiero eso? y cuando tengas una respuesta pregúntaté ¿Por qué? y así hasta que llegues al meollo de la cuestión.

Elbuscadordetesoros