Rómpelo

EstrategiaEn el artículo anterior hablaba de los plazos para conseguir resultados con una estrategia de Branding Personal. Decía que para dejar una huella memorable puedes necesitar toda una vida pero que empezar a conseguir resultados puede ser cuestión de minutos. Lo importante es empezar. Y en ese arranque suele estar el problema.

Si te pareces a mi, seguramente te entusiasmarás con nuevos proyectos, con planes atractivos o con propuestas estimulantes y cuanto más ambiciosas mejor. El problema es que después del “subidón” debes ponerte en marcha o las cosas no saldrán solas. Y eso si que es jodido.

Podemos hablar de conseguir el puesto de trabajo que sueñas, escribir un libro, ganarte la vida como profesional independiente o posicionarte como un referente en tu campo. Todos esos son objetivos que muchos compraríamos. Sin embargo, a la hora de la verdad, muy pocos se ponen manos a la obra.

Yo he reconocido aquí que soy muy perezoso y que, aunque me entusiasmo con cualquier idea minimamente “chula”, luego tardo mucho en ponerme en marcha si es que lo hago. Si he escrito cuatro libros ha sido porque soy muy cabezón y lo que me sobra de pereza lo compenso con disciplina, pero sobre todo porque sabía que había alguien detrás que me daría un toque si no cumplía los plazos.

Así que, si quieres conseguir tu objetivo tendrás que encontrar el modo de hacer más fácil el camino o, de lo contrario no te moverás de tu sitio o algo peor, a medida que pase el tiempo irás perdiendo posiciones.

Como suelo decir aquí, la diferencia entre quienes dejan una Marca Personal potente y los que pasan por la vida sin dejar rastro es 0.0, es una cuestión mental. Hay quienes deciden actuar y otra inmensa mayoría que se dejan llevar y prescinden de sus objetivos y sus sueños porque parecen demasiado lejanos e inalcanzables.

La solución es obvia, de sentido común y está descubierta desde hace mucho tiempo. Simplemente divide el objetivo en etapas, en trozos, en pasos más pequeños. Identifica tu punto de partida, establece una meta ilusionante, traza una línea y divídela en acciones manejables.

Escuchar a un conferenciante motivador que te dice que conseguir trabajar en lo que te gusta o conseguir tus sueños es posible puede ponerte “cachondo/a” durante un rato porque es una meta atractiva y estimulante pero es como ir a ver una película de La jungla de cristal en la que sales con la adrenalina saliéndote por las orejas y deseando entrar en acción, pero se te pasa en un ratillo.

Sin embargo, si ese u otro objetivo que te atraiga, lo deconstruyes y lo divides en pedazos ocurrirán varias cosas. La primera es que tendrás menos pereza para actuar, la segunda que empezarán a ocurrir cosas y la tercera y consecuencia de la anterior, que te animarás y tendrás ganas de subir el siguiente escalón. Quizás no habrás conseguido tu objetivo gordo, pero empezarás a recoger pequeños premios que te indicarán que vas por buen camino, que hay otros caminos o, si no ocurre nada, sabrás que debes hacer ajustes. Pero sólo cuando actúas obtienes información útil, de lo contrario te basarás en suposiciones.

Romper un objetivo en metas menores te ayuda a ser creativo porque encuentras múltiples opciones y caminos para conseguir un resultado. Quizás no tengas tiempo para hacer algo pero puedes compensarlo pidiendo ayuda a las personas adecuadas o quizás carezcas de determinadas experiencias pero podrás compensarlo adquiriendo conocimientos por otras vías.

Centrarse en un superobjetivo puede ser más paralizante que estimulante. Seguro que te encantaría tener un trabajo en el que te dedicases a disfrutar con lo que más te gusta y encima te pagasen mucha pasta por hacerlo. Pero antes de terminar de soñarlo ya lo estás descartando por imposible. Sin embargo, si descompones ese objetivo en sus elementos, podrás ir acercándote. Quizás hagas algo relacionado con lo que te gusta y no te estés forrando o al reves, pero es un primer paso.

Tener un objetivo “gordo” puede ser más deprimente que estimulante porque tendemos a considerarlo inalcanzable. Por eso no me gustan los ejemplos de grandes éxitos, de profesionales que se han convertido en superestrellas (Steve Jobs, Richard Branson,…) o de empresas (Amazon, Google,…). Esos no son ejemplos que te animen a la acción sino a la admiración paralizante.

Yo soy partidario de fijarte en los pequeños o grandes logros de las personas que tenemos cerca. En cada persona con la que hablo encuentro historias de éxito aunque ellas no lo vean así. El problema es que suelen considerarlas como golpes de suerte y no como el resultado de lo que son o de lo que han hecho.

Lo que te propongo es que traces un plan, que definas pequeños pasos y, sobre todo, que empieces a moverte. Si tienes más o menos claro tu objetivo (¿Quién tiene un objetivo claro al 100%?) sal esta tarde a un encuentro en el que se reúnan profesionales como tu o coge un papel y haz una lista de tareas o de personas que puedan ayudarte o de mentores o de cosas que te faltan o de cosas que tienes o…. Y a partir de ahí actúa, persiste y mantén los ojos y los oídos abiertos.

Como dijo Lao-Tsé

“Todo lo difícil comienza siempre fácil; todo lo grande comienza siempre pequeño”

¿Cuanto tarda el Branding Personal en producir resultados?

MarcaEsta semana he impartido un taller de Marca Personal para desempleados en el Ayuntamiento de Las Rozas. Se trata de un grupo de estupendos profesionales con mucha formación, experiencia y nivel. Pero como sabemos todos los que hemos pasado por esa situación, cuando estás momentáneamente “sin clientes” no estás para demasiadas tonterías. Así que una de las preguntas habituales en estos casos es,

Y esto del Branding Personal ¿Cuanto tiempo tarda en conseguirme un empleo?

En estos casos, mi respuesta siempre ha sido la siguiente.

En primer lugar, el Branding Personal no va a conseguirte un empleo, pero te va a poner en una situación muchísimo mejor para que un empleador, cliente o prescriptor te considere como la persona más adecuada para darte la oportunidad que necesitas. En esto ocurre como con las marcas comerciales que por si solas no venden, pero aumentan el valor de los productos y aumentan sus opciones de ser elegidas.

En segundo lugar, los que trabajamos con seriedad en esto de la Marca Personal siempre hemos transmitido que el proceso requiere tiempo. Que una Marca Personal no es algo que se gestione y se olvide sino que es algo que nos acompaña toda la vida. Y que los profesionales que han conseguido un gran reconocimiento han necesitado años para llegar a esa situación.

Si hablamos de conseguir una notoriedad suficiente en dospuntocerolandia o en un sector específico, mi experiencia con clientes, alumnos y conmigo mismo es que en un plazo de seis meses o un año habrás conseguido que tu Marca Personal empiece a ser tenida en cuenta si haces los “deberes” y dedicas un tiempo y esfuerzo suficiente.

Sin embargo, para una persona desempleada, para un autónomo o emprendedor sin clientes o para un empleado que quiere cambiar de empresa, ese plazo de varios meses es demasiado extenso. Y lo entiendo. Pero cuando me dicen que no disponen de tanto tiempo yo siempre me pregunto y les pregunto,

  • ¿Tienes una fórmula más rápida y más eficaz?
  • ¿Acaso tu estrategia “clásica” de currículo e Infojobs te ha proporcionado resultados en menos tiempo?
  • ¿Has considerado otras opciones para cambiar tu situación?

Lo cierto es que no, y no sólo es que muchos de ellos lleven meses “haciendo siempre lo mismo para conseguir los mismos resultados”, es que cuando consiguen una oportunidad, esta suele ser de cualquier cosa menos de lo que les gustaría trabajar porque están a expensas de lo que hagan otros en lugar de llevar ellos la gestión de su proyecto.

Sin embargo, el Branding Personal está enfocado en conseguir el trabajo que mejor se ajuste a tus objetivos porque no vas a depender de una oferta de trabajo sino que vas a hacer lo posible para identificar y comunicar aquello que te convierte en un profesional valioso con el fin de atraer a quienes pueden necesitarte.

Pero cuando esta semana me hicieron la pregunta del plazo para conseguir resultados, traté de enfocarla de un modo distinto y me dí cuenta de que mi obsesión por ser honesto y no ofrecer resultados milagrosos o generar falsas expectativas me estaba ocultando un hecho evidente.

Me refiero a que el Branding Personal es una forma de gestionar la forma en que actuamos, es una serie de acciones conscientes para conseguir resultados sin límite temporal. No es lo mismo que un proceso de fabricación en el que hay un producto final. En el caso del Branding Personal, el producto, el resultado, el “deliverable”, es algo que evoluciona cada día y que llamamos Marca Personal.

Por lo tanto, desde el momento en el que te pones en marcha y empiezas a actuar, pueden empezar a ocurrir cosas. Y de hecho siempre ocurren.

Si en cuanto termines de leer este artículo, decides levantar el teléfono para llamar a un contacto, si creas tu primer artículo en un blog o escribes unos cuantos tuits profesionales, si te pones a crear un documento con recomendaciones sobre tu profesión, si te quitas la pereza y te vas esta tarde a esa presentación de un libro en el que se van a juntar potenciales clientes/empleadores/prescriptores, quizás y sólo quizás, ocurra algo hoy mismo, ahora mismo… y si no es hoy, será mañana o la próxima semana, pero empezarán a ocurrir cosas.

Pero el Branding Personal puede generar resultados incluso sin que tengas que mover un músculo. Los que estamos en esto solemos decir que lo 0.0 va antes de lo 1.0 y lo 2.0. Eso significa que todo empieza en tu cabeza. Y si decides pararte y reflexionar sobre tus objetivos, sobre tus fortalezas, sobre tus intereses o sobre lo que te hace único, empezará a cambiar tu estado de ánimo. Eso también es Branding Personal y no necesita ni meses, ni semanas, ni días, ni horas para producir un efecto.

Así que, una vez más, me equivoqué. El Branding Personal no necesita meses o años para conseguir resultados. Quizás puedas tardar ese tiempo en conseguir el empleo, el cliente o el proyecto profesional que deseas, pero no conozco otra fórmula mejor para acelerar el proceso. Y en el peor de los casos, cada paso que das, cada pequeña meta alcanzada, va a producir un efecto positivo y acumulativo.

Así que, deja de buscar excusas y fórmulas milagrosas y empieza ya, ¡¡¡¡leches!!!!

Saltarse al intermediario

VentaDurante los años en los que trabajé como responsable de compras, especialmente cuando estuve en el sector de la distribución, aprendí una lección importante y es la siguiente,

Evita a los intermediarios.

Cualquier persona u organización que se interponga entre quienes mandan y tu, sólo va a complicar las decisiones, dificultar la información y encarecer el proceso.

Los buenos comerciales saben que deben hacer lo posible por llegar a quienes tienen la última palabra. Cuantas más etapas y barreras haya que superar para llegar a quién manda, más difícil será alcanzar el objetivo y transmitir la información correcta.

Desde el punto de vista de la Estrategia Personal, cuando nos comportamos como empresas unipersonales YO S.L., también debemos encontrar el modo de comunicar y vender nuestro trabajo a quienes realmente tienen capacidad de decisión. Dedicar demasiado tiempo a quienes no sólo no tienen la última palabra sino que además van a encontrar el modo de descalificarte o eliminarte, además de ineficiente es contraproducente.

Hasta hace pocas décadas, era mucho más habitual la figura del intermediario, del representante. Su función era clara. Lo que hacían era facilitar la conexión entre la oferta y demanda a cambio de una comisión. A medida que se desarrollaron las comunicaciones y la información dejó de estar en poder de unos pocos, su papel se fue reduciendo.

Si queremos sobrevivir y progresar en la situación actual, debemos hacer todo lo posible para llegar a aquellos que pueden necesitarnos, aunque todavía no sepan que nos necesitan. Debemos ponernos en su punto de mira y conseguir aparecer en su “radar” aunque nosotros no sepamos que nos tienen localizados y nos siguen. En resumen, se trata de abrir los canales para conectar TU oferta con SU demanda sin intermediarios por el camino.

En el mundo del trabajo sigue habiendo demasiados intermediarios. Headhunters, portales de empleo, empresas de selección, sitios en Internet en los que dejar tu currículo, sistemas de filtrado de candidatos, tests y pruebas psicotécnicas que pretenden convertir tus cualidades en un número,… Hay todo un negocio que vive gracias a la ineficacia del sistema. Aún recuerdo una reunión en una empresa de “outplacement” en la que casi me echan con palos y antorchas.

Pues bien, el Branding Personal pretende saltarse a muchos o todos esos intermediarios, barreras o filtros. Si cada profesional es capaz de identificar, demostrar y comunicar sus capacidades para facilitar el encuentro con quienes le necesitan, ya no será tan necesario que otros te faciliten el acceso a tu “cliente”. Quizás por eso haya tanto rechazo al Branding Personal en este mundillo.

Si eres capaz de transmitir lo que haces y convencer a un posible empleador o cliente de lo que puedes ofrecer quizás no tengas un empleo asegurado pero se te abrirán algunas puertas y podrás tener la oportunidad de hablar directamente con quien decide.

Por otra parte, los departamentos de Recursos Humanos de las grandes empresas llevan demasiado tiempo delegando y subcontratando su trabajo a otros. En lugar de ser ellos mismos quienes hagan de “ojeadores” o buscadores de los profesionales que mejor se ajusten a lo que necesita su empresa, se han dedicado a pedir a un tercero que lo haga. Si esos departamentos van a subcontratar la formación, las nominas, la selección, etc. ¿Dónde está su relevancia?

Una de tus tareas como profesional es llegar a quienes toman las decisiones. No puedes esperar a que aparezca una oferta de trabajo con una “job description” que se ajuste a tu perfil. Debes ser tu quien haga un inventario de cualidades, conocimientos, experiencias, habilidades y también pasiones y se dedique a localizar oportunidades en los que podrías ser útil.

Si dejas que sean otros quienes vendan tu trabajo, es imposible que lo hagan tan bien como lo harías tu. Les va a faltar información y es imposible que transmitan tu estilo o personalidad. Y además, no olvides que para un headhunter tu no eres el cliente, tu eres el “producto”. Nadie va a vender lo bueno que eres como tu mismo.

Pero además, no puedes jugártelo todo a una carta, a la carta de la entrevista de trabajo. Si has trabajado tu Marca Personal y tu Marketing Personal, habrá muchos más datos e información sobre ti que la que puedan obtener en una conversación de cuarenta y cinco minutos. Si gestionas bien tu plataforma de comunicación personal (networking, hablar en público, blog, redes sociales, prensa,…), la entrevista será lo de menos y además facilitarás y animarás a otros para que lleguen a ti.

Tengo amigos y amigas “intermediarios”. Buenos profesionales que se dedican a localizar y poner en contacto a quienes se ofrecen con quienes los necesitan. Pero mi “misión” es ayudar a las personas a ocupar un lugar preferente en la mente de aquellos que les interesan para aumentar su valor y sus opciones. Por eso creo que, ahora que tenemos los instrumentos, debes hacer todo lo posible para llegar directamente a quienes pueden necesitarte.

LinkedIn, Networking, tus sitios en La Red, ebooks, conferencias, colaboraciones en medios,… las formas de acceder a un cliente o un empleador o de ponerte “a tiro” de quienes pueden tomar la decisión de contratarte son muchísimas.

Como siempre, la decisión final es tuya… salvo que la delegues en un intermediario.

Que el trabajo te encuentre a ti

EstrategiaUna persona decide buscar un empleo y empieza a escribir a potenciales empleadores y a enviar currículos a diestro y siniestro ofreciéndose como un/a profesional “todoterreno”.

Otra persona decide crear una plataforma de comunicación en la que mostrar sus cualidades, sus intereses, sus habilidades y sus logros y utiliza todos los canales posibles para hacerse visible.

¿Cuál de estas dos personas crees que estará en mejor situación negociadora cuando alguien se ponga en contacto con alguno de ellos? ¿Quién tendrá más posibilidades de trabajar en lo que le gusta? Yo lo tengo muy claro porque lo he comprobado en muchas ocasiones desde que trabajo en Marca Personal, será el segundo quien se lleve el gato al agua.

A la hora de buscar un empleo, conseguir un cliente o ser solicitado como un/a profesional de referencia es mucho mejor que sean otros quienes se interesen por ti que ser tu quien solicite o “suplique” una oportunidad.

Vale, me dirás, todo esto está muy bien pero yo necesito generar ingresos lo antes posible o tendré problemas. No lo niego y lo entiendo perfectamente. El problema es que el camino tradicional de preparación de currículo y entrevista se ha vuelto muy ineficiente por no decir inútil. Como mucha gente ha comprobado, pueden pasar meses hasta que te hacen una oferta para un trabajo muy por debajo de tu capacidad y con un sueldo basura… si es que no te piden que trabajes gratis.

En realidad una de las funciones del Branding Personal es facilitar la conexión entre oferta y demanda. Si no haces nada para posicionarte como un/a profesional valioso tendrás que esperar a que surja una oferta que se ajuste a lo que buscas (que cada minuto que pasa se parecerá menos a lo que sueñas) y luego competir con otros como tu para que te lo “concedan”. Y todo esto en un entorno en el que cada vez hay menos oferta y más demanda.

Sin embargo, si haces lo posible para demostrar que eres la persona más capacitada en “lo tuyo” y te encargas de hacerlo visible, serás tu quien atraiga a potenciales clientes, empleadores u ofertas de trabajo interesante. Además, si lo que haces es interesante es posible que generes una necesidad que alguien no había tenido en cuenta. O lo que es lo mismo, generarás tu propio empleo.

Evidentemente hay una pega en este segundo planteamiento y es que conseguir resultados convirtiéndote en un profesional valioso requiere tiempo. Pero hacer lo posible para que sean otros los que te encuentren tiene todo el sentido especialmente en una situación en la que muchos profesionales tardan meses o años en encontrar un empleo o un cliente siguiendo los métodos “clásicos”.

Lo bueno de posicionarte como un profesional con Marca Personal es que cada acción, cada paso que das, te va haciendo más fuerte y más atractivo para quienes necesiten a alguien como tu. Si conviertes el Branding Personal en un hábito, al cabo de pocos meses habrás subido unos cuantos escalones en tu profesión y si continúas durante años, tu situación será privilegiada.

Otro de los beneficios de posicionarte como una autoridad en tu sector, tu departamento o tu especialidad es que, a diferencia de la búsqueda de empleo tradicional, los efectos no son cuánticos, no son de 0 o 1, no son de si o no o de entras o te quedas fuera.

Cuando te consideran como alguien a tener en cuenta, empiezan a ocurrir cosas. Puede que te den una oportunidad para un trabajo sencillo, o te llamen para dar una charla o te empiecen a llamar para conocerte porque alguien ha hablado de ti a otras personas. Y eso te va a indicar si vas por buen camino o si por el contrario debes hacer ajustes en tu estrategia.

Si me lees desde hace algún tiempo habrás visto que los ingredientes para conseguir lo que te digo son sencillos y están a tu alcance. Lo más difícil de todo es descubrir lo que tienes en tu cabeza.

Si quieres que te tengan en cuenta, en primer lugar deberás decidir CÓMO quieres que te tengan en cuenta, o lo que es lo mismo, ¿Eres capaz de explicar de la forma más concreta, original y específica posible cual va a ser el valor que proporciones? ¿Cuál es el elemento o factores diferenciales que te hacen distinto a otros como tu? y por último ¿Dónde puedo ver una muestra de lo que dices que haces?

Los tiempos han cambiado. Las empresas se están dando cuenta que la publicidad cada día es menos creíble y efectiva y deben hacerse más atractivas. Con los profesionales ocurre igual.

La publicidad (enviar el currículo en masa es equivalente al buzoneo) no anima a nadie a ponerse en contacto contigo y si lo hacen te situará en una posición poco favorable. Sin embargo, si consigues que hablen de ti en tu pequeño o gran nicho de mercado, será mucho más probable que te conviertas en un candidato a tener en cuenta incluso por gente a la que todavía no conoces.

La confianza no se pide, se gana

MarcaAl tratar de entender lo que está ocurriendo en nuestro país es fácil encontrar algunos elementos comunes. Da igual que hablemos de la crisis de ébola, la financiera, la de la justicia, la territorial o cualquier otra. La razón de fondo siempre es la misma, la confianza.

Después de todos estos años trabajando con Branding Personal y de todos los que dediqué al branding en empresas y productos, para mí quedó muy claro que lo que hace que una marca sea valorada es la credibilidad. Y precisamente de eso andamos muy escasos en demasiados asuntos en España.

Los políticos se pueden dejar la voz (aunque creo que eso no le ha pasado nunca a un político) hablando de la Marca España. Pero como decía hace un momento, una marca, personal, comercial o de otro tipo basa su fortaleza en la credibilidad, la confianza. De nada te sirve ser muy bueno en algo si no lo has demostrado o algo peor, si cada cosa que haces la debilita.

Hay dos frases que detesto especialmente en los políticos. La primera es una que utilizan normalmente cuando hay una crisis grave, “Estoy totalmente convencido de (su inocencia, la solución del problema, el éxito de una acción,…)” y la segunda es “Quiero pedirles su confianza sobre…”.

En la primera frase, lo último que espero de un político es que me cuente su vida y me diga cuales son sus convicciones. Lo que quiero saber es lo que va a hacer para que las cosas salgan bien o, cuales serán sus medidas si salen mal.

En la segunda frase parece que no se han dado cuenta de que la confianza no es algo que se pide, es algo que tienes que ganarte.

Pero creo que, por una vez, podemos tomar a los políticos como ejemplo… de lo que no debemos hacer. Entre otras cosas porque los políticos y sus derivados pueden permitirse el lujo de mentir, cagarla y delinquir sin que pase nada mientras que el resto de los profesionales no tenemos esa opción.

Tu credibilidad como profesional te va a permitir aumentar tus opciones y tu valor y va a reforzar el impacto de tu Marca Personal. El problema es que los métodos utilizados hasta ahora para vender tu “oferta profesional” se parecen demasiado a los que utilizan los políticos.

Sólo te pones en marcha cuando necesitas un empleo o un cambio de trabajo igual que ocurre en la política con las elecciones. El currículo es como el programa electoral, normalmente no se lo cree nadie. La entrevista de trabajo es como un debate televisado en el que te preparas para quedar bien y que no te pillen en algo grave.

Por eso lo importante, y a diferencia de los políticos, es que hagas algo para ganarte la confianza de aquellos que quieres que te tengan en cuenta y te elijan.

Ofrece muestras de tu trabajo

Normalmente tenemos que confiar en la palabra de un político cuando nos promete algo porque no tienen nada más que ofrecer. En tu caso, lo importante es ofrecer una muestra, una demostración, una prueba de que eres capaz de hacer lo que dices. Revisa tus logros, encuentra formas de documentar lo que hiciste y como lo hiciste o, mejor aun, hazlo de nuevo y grábalo, escríbelo o repítelo frente a alguien que pueda dar testimonio.

Consigue que hablen bien de ti tu trabajo

Esta es una de las mejores formas de generar credibilidad. Cuando alguien dice lo bueno que eres haciendo algo, vas a subir muchos puntos en la escalera de la confianza. Ya no eres tu quien lo dice sino una persona que ha comprobado tu profesionalidad. Pero no todos los testimonios son igual de valiosos, cuanto más creíble, independiente y relacionada con tu trabajo sea esa persona, mayor será el efecto. Esto también se aplica al mundo dospuntocero. Piensa que cada retuit, cada hiperenlace o cada comentario en Internet sobre tus cualidades va a reforzar (o debilitar) tu reputación.

Hazte visible

Una de las (malas) costumbres de los políticos es que una vez que llegan al poder tienden a desaparecer, a ocultarse. Y cuando alguien se esconde solemos pensar que tiene algún cadáver en el armario. Por eso, si quieres que confíen en ti, aprovecha todas las oportunidades que tengas para dar la cara y explicar lo que haces y cómo lo haces. Habla en público, graba vídeos, haz webinarios, echa una mano siempre que puedas cuando te pidan algo relacionado con lo tuyo, pero nunca te ocultes. Si te escondes luego no te quejes de que otros peores que  consiguen lo que consideras que tu te mereces.

Haz un buen trabajo

Puede parecer una perogrullada pero cuando hablamos de Marca Personal suele olvidarse que para que esta sea valiosa debe construirse sobre un buen trabajo, sobre una trayectoria continuada de experiencias positivas. Por lo tanto deberás prepararte, mejorar e innovar constantemente como profesional para que se te considere como alguien a quien “comprarías un coche de segunda mano”.

Hay muchas más formas de generar confianza como compartir valores, ofrecer garantías, presentar un aspecto adecuado,… Pero mi intención con el post de hoy es que entiendas que una Marca Personal se basa en la credibilidad y que esta no se pide sino que se gana en cada acción que realizas.

Hágalo usted mismo

ProductoEn algunos de los últimos artículos, he criticado esa tendencia a descalificar a muchas personas, especialmente a las más jóvenes, diciendo que no están preparadas y que no tienen aptitudes para ocupar un puesto de trabajo.

Parece que hemos pasado de tener la generación más preparada de la historia a descubrir que son unos inútiles. Lo primero siempre me ha parecido incierto, lo segundo es completamente falso.

Supongo que es más cómodo echar la culpa a la coyuntura, criticar al sistema educativo (o algo peor, a los profesores) o a la inutilidad (real) de nuestros políticos para no hacer nada y quedarse con la conciencia tranquila. Pero lo peor de todo es que poco a poco va calando ese mensaje entre los jóvenes y los que no lo son tanto y se acaba aceptando que todo está perdido y que estamos incapacitados para ganarnos la vida con nuestras cualidades. Y eso es FALSO.

El sistema laboral actual transmite la idea de que una persona decide lo que quiere hacer (¿Qué quieres ser de mayor?), se prepara para algo (o no se prepara para nada) y luego debe asumir esa decisión (o no decisión) el resto de su existencia. Se da por descontado que el resto del tiempo, mientras no está estudiando, obteniendo un título o realizando unas prácticas, no existe.

Pues hoy voy a desvelar un secreto.

Resulta que las personas somos capaces de hacer muchas más cosas que las que nos enseñan en una universidad, un instituto, una escuela de negocios o una empresa. Aunque parezca mentira, cada vez que leemos un libro, cuidamos a un familiar enfermo, metemos la pata, practicamos una afición o preparamos una cena para nuestra pareja porque nos gusta (la pareja y la cena), estamos desarrollándonos y aprendiendo algo valioso.

La dificultad es en primer lugar detectar lo que te gusta hacer. En segundo lugar, practicar y aprender todo lo que puedas para destacar haciéndolo. En tercer lugar meterte en la cabeza que, si lo gestionas bien, puede convertirse en tu profesión y ganarte la vida con ello.

La otra opción es seguir sufriendo las consecuencias de decisiones que tomaste (o no tomaste) hace meses, años o décadas y pensar que no sirves para otra cosa.

Precisamente ahora que nos lo están quitando todo es el momento en el que nos podemos sentir más libres para hacer lo que nos gusta y que además resulta que hacemos bien. Ahora eres tu quien puede decir aquello de “¿Ves como eso que me dijiste que debía estudiar no sirve para nada? Pues ahora déjame que haga eso en lo que soy la leche”. Y eso se aplica a los 20, a los 30, a los 40, a los 50,…

Tenemos que pasar de comprar un paquete profesional cerrado como hemos hecho hasta ahora a crear nuestra propia profesión. Si ahora se personaliza todo ¿No es lógico que personalicemos algo tan personal como aquello con lo que queremos ganarnos la vida?

El proceso para diseñar una profesión es sencillo y está muy estudiado. Es algo más parecido a Bricomanía que al proyecto Apollo.

Decide lo que quieres hacer

Esto es de perogrullo pero nos han dicho tantas veces a qué debemos dedicarnos o qué tenemos que estudiar para ser hombres y mujeres “de provecho” que se nos olvida. Aquí se trata de pensar en algo tan cursi y manido como identificar tu Pasión, en encontrar aquello con lo que disfrutas tanto que se te pasan las horas. Por experiencia propia y de muchos colegas he comprobado que si eres capaz de dominar esa afición es altamente probable que puedas ganarte la vida con ella.

Lo bueno es que a todos nos gustan varias cosas. Sólo tenemos que descubrirlas y combinarlas (si es posible).

Identifica tu materia prima

Este es el factor más olvidado del proceso. Solemos aceptar que somos lo que dice un Currículo, una trayectoria laboral o un cargo en una tarjeta de visita, pero eso es sólo una etiqueta. Tenemos que ir al trastero y descubrir todas las capacidades, experiencias, habilidades, hábitos y aprendizajes que hemos acumulado durante años o incluso durante el último día. Sí, también durante las últimas horas.

En una jornada normal desempeñamos varios roles (padre, madre, jefe, colega, jugador del equipo de futbito, colaborador en una ONG, desempleado,…) y cada uno de ellos tiene asociadas una serie de cualidades (responsabilidad, organización, creatividad, gestión de crisis, paciencia,…). Todo lo que debes hacer es hacer una lista de TODOS los ingredientes que se te ocurran para luego elegir y combinar los más adecuados.

Selecciona las herramientas

Es difícil que puedas hacer algo únicamente con lo que tienes porque siempre tenemos carencias, especialmente si no hemos sido entrenados para hacerlo. Pero en este momento tenemos instrumentos, herramientas y medios a nuestro alcance para cubrir los huecos. Si sabes lo que te gusta y lo que quieres hacer, esta etapa debería ser sencilla. Debes pensar que puede llevarte algo de tiempo ser suficientemente bueno en lo tuyo y además es algo que dura toda la vida. Por eso es importante empezar ayer.

Localiza a los clientes

Evidentemente este sería un artículo de autoayuda si no incluyese esta fase. Es el momento de pasar de las musas al teatro, de la energía potencial a la energía cinética. Debes localizar a aquellos que puedan necesitar lo que ofreces aunque ellos ni siquiera lo sepan todavía. Quizás lo que te convierte en experto es algo que nunca aparecerá en un anuncio de empleo, por eso debes salir a buscar a tus “clientes” o a dar a conocer tu valor utilizando las herramientas de visibilidad a tu alcance.

Suelo decir que el sistema ha reventado y eso es una estupenda noticia porque el caos favorece a los valientes. Creo que las profesiones y los empleos “de toda la vida” pasaron a “la otra vida” y es el momento de crear nuestra propia profesión.

Ah, y si alguien vuelve a decirte que no estás capacitado o que no vales para nada, te levantas y te vas.

Los sólidos valores de los corruptos

PersonalidadHace mucho tiempo que decidí evitar mostrar mis opiniones políticas de un modo explícito en este blog. Creo que eso pertenece al ámbito privado y no sólo no suele aumentar el valor de la Marca Personal de un profesional sino que suele ser fuente de problemas. En mis talleres recomiendo que, salvo que tu profesión esté directamente relacionada con la política, evites dar tu apoyo a una opción determinada.

Evidentemente es imposible mantenerse al margen o evitar decantarse por unas ideas u otras. Todos defendemos algunas ideas pero eso es muy distinto de defender la versión paquetizada de una ideología a la que denominamos partido político. A cualquiera que, como yo, lleve diez años escribiendo, se le va a detectar de que pie cojea. Y eso no está mal. Creo que todos tenemos nuestras propias opiniones y eso nos ayuda a sintonizar y facilita que quienes no piensan como nosotros escojan otras opciones más alineadas con sus ideas.

Es más, creo que es necesario defender aquello en lo que creemos. Cuando tienes claro aquello que es importante para ti y lo defiendes con seriedad, ocurren dos cosas muy importantes para una Marca Personal.

Por un lado aumenta tu credibilidad, porque quienes te conocen saben lo que pueden esperar de ti. Si has dejado claro cuales son tus prioridades y lo que realmente estás dispuesto a defender y, sobre todo, lo demuestras con tus acciones, será difícil que alguien se lleve sorpresas y eso genera confianza.

En realidad eso es lo que ocurre cuando consideramos que una marca comercial es valiosa. Cada vez que nos relacionamos con ella nos ofrece lo que esperamos.

Por otro lado, tener y defender unos principios claros nos hace sentir más cerca de aquellos que piensan como nosotros y eso nos hace sentir más unidos y seguros en esa relación.

Por lo tanto, cualquier persona que pretenda dejar una huella profunda debe tener claros sus valores, prioridades y principios y los defenderá en cualquier circunstancia. Esa es una de las grandes dificultades del Branding Personal, mantener aquello en lo que crees aunque tengas que pagar un precio.

La situación de corrupción que vivimos en nuestro querido país no demuestra que se hayan perdido los valores, sino precisamente todo lo contrario. Los valores de quienes están metidos en la mierda son los más sólidos de todos y por lo tanto son los que generan más credibilidad. Me explico.

Todos los de las tarjetas “black”, los que cobran comisiones, los que tragan con cualquier cosa por un puñado de votos, son las personas en las que más se puede confiar porque en su escala de valores sólo hay una prioridad, la pasta. El lugar más alto de lo que consideran importante lo ocupa el dinero y todas sus ramificaciones. El resto somos mucho menos fiables porque no tenemos una etiqueta con precio.

Quienes nos mandan y quienes esperan hacerlo no son como los demás, no son como los que estamos por debajo, impredecibles, incontrolables porque pensamos que en la vida hay otras prioridades y, encima, a cada uno de nosotros se nos ocurre tener unas distintas. Eso es una aberración para el poder.

¿Hay alguien más fiable que aquél al que puedes comprar con dinero? ¿Hay alguien más manejable y que menos puede protestar que aquel al que ya has “untado” una vez? Esa gente tiene sus valores bien claros y eso la hace muy fiable. Te ha demostrado que su comportamiento es perfectamente predecible y ¿no es eso lo que se espera de una marca?

Ser un ladrón, un canalla o un sinvergüenza no significa no tener valores claros sino todo lo contrario. La dificultad está en mantener la “canallez” de forma consistente, constante y persistente, pero eso no parece ser un problema por lo que estamos viendo. Aunque seas un inútil (o precisamente por eso), si demuestras que eres capaz de cualquier cosa para mantener tu estatus entonces no te faltará trabajo.

Cuando alguien dice que quiere aprender a “venderse”, no tiene más que echar un vistazo a los periódicos o a los telediarios porque están repletos de ejemplos. El problema es que cuando “te vendes” entonces “estás vendido”.

Lo curioso es que esos a los que van pillando con las manos en la pasta son los mismos que dicen que la gente joven no tiene valores. En primer lugar se equivocan porque a todos nos importa algo y estamos dispuestos a pagar un precio por aquello en lo que creemos. Pero lo que no están dispuestos a aceptar es que haya personas que piensen que en esta vida hay cosas más importantes porque eso las hace inmanejables. ¿Cómo puedes fiarte de alguien a quien no puedes “comprar”?

4.FreedomisnotfreeLa situación que vivimos no es un problema de falta de valores, que va. El problema es de orden de prioridades en la escala de valores. Pero lo que va a hacer que una persona o un profesional deje una Marca Personal profunda es identificar sus valores, mostrarlos y defenderlos cueste lo que cueste. Defender aquello en lo que crees siempre va a implicar un coste (incluso para los sinvergüenzas que vemos en las noticias). Pero tu eres el/la único/a que debe decidir si va a mantenerlos o va a ceder… y destrozar su Marca Personal.

Si a pesar de todo has decidido “venderte”, procura poner un precio alto porque sólo podrás hacerlo una vez antes de perder tu credibilidad.

¿Quieres un empleo? Pues espera sentado

PosicionEsta ha sido una de esas semanas en las que sientes que que vas en la buena dirección. Ha tenido altibajos, bueno más bien “alti” que bajos, pero no siempre es así y ahí está la gracia.

El miércoles quedé a desayunar con un colega de una de las empresas en las que trabajé. Le va muy bien según los estándares oficiales (sueldo, AUDI de altísima gama,…). Está bien situado, es un profesional serio y valioso, ocupa un puesto de responsabilidad en una empresa importante y está muy bien reconocido. Su trayectoria es envidiable. En este momento tiene cuarenta y cinco años y quería hablar conmigo porque dice que quiere dar un giro a su carrera. Hay algo que no le llena.

Ayer estuve en Zaragoza hablando de mis cosas en el Congreso de la Juventud de Aragón donde, por cierto, disfruté muchísimo. Además de jóvenes había algunos orientadores laborales con los que estuve charlando después de mi intervención. Como ya suele ser habitual cuando hablo de buscar nuevas opciones laborales más allá del empleo (yo más bien hablaría de trabajo basura), algunas personas me dijeron que eso que cuento está muy bien pero que no es viable.

Me dicen que por un lado la gente joven no sabe lo que quiere (eso suele ser cierto pero supongo que para eso están los orientadores) ni están preparados (eso es completamente falso porque quizás no tengan un título o experiencia pero todos sabemos hacer algo por lo que nos puedan pagar) y por otra parte lo que están buscando es un empleo por lo tanto, eso de no aferrarse a un título, aprender por su cuenta, darse a conocer y generar confianza les suena a Disneylandia.

Así que, todo esto de posicionarse como alguien valioso es muy bonito pero les suena a una americanada (aunque no me lo suelen decir así). Me dicen que esto está muy bien para los emprendedores, autónomos, freelances y gente con demasiados pájaros en la cabeza (aunque no me lo suelen decir así) pero no para la gente “normal”.

En mi opinión se equivocan completamente. Vivimos una situación en la que el empleo no existe y cuando vuelva no se parecerá en nada a lo que existía hace unos años. ¿Cual es el consejo que le dan a sus “orientados”? ¿Qué esperen a que vuelva el empleo? ¿Qué en lugar de conectarse media hora a Infojobs lo hagan durante una hora?

Lo del Branding Personal y lo de que los profesionales pensemos como empresas unipersonales es algo que atañe y que es aplicable a cualquier persona que quiera ganarse la vida con su trabajo, independientemente del tipo de contrato o de la relación con el “cliente” (cuando trabajas para una empresa también tienes un cliente, cuando estás desempleado simplemente no tienes clientes… momentáneamente).

Lo más preocupante que estoy detectando es que muchos orientadores laborales son los primeros que no son capaces de entender esto y que, además, transmiten su pesimismo y su miopía a los orientados.

Digo todo esto porque creo que estamos tan programados para encontrar un empleo, un contrato indefinido (no definido) o un puesto fijo (jejeje) que se nos olvidan las razones por la que trabajamos que en mi opinión son dos, Ganarte la vida (lo mejor posible) y Hacer algo que te gusta y no necesariamente en este orden. Y creo que en este momento un empleo “tradicional” no cumple ninguna de esas dos condiciones.

Por lo tanto, ¿Por qué hay tanto rechazo a pensar como un profesional independiente? No estoy hablando de crear una empresa, ni siquiera de convertirse en algo desgraciadamente tan prostituido por los políticos como ser un emprendedor. Simplemente estoy diciendo que debes encontrar algo que te guste, que sea necesario y por lo que alguien esté dispuesto a pagarte. Luego le pones el nombre que quieras y haces todos los papeles que te pidan, pero se trata simplemente de eso. Pero pensar que la única alternativa es el empleo por cuenta ajena es absurdo y suicida.

Se habla mucho de los emprendedores y autónomos que “fracasan” en los cinco primeros años de su proyecto pero ¿cuantos “empleados” no llegan ni a mantener su puesto ni durante 2 años? Desde el punto de vista del profesional YO S.L. ese sí que es un fracaso. Pero lo que no se dice es que el empleado se ha quedado en la calle mientras que el emprendedor o el autónomo sale reforzado de cada “fracaso” que, además, casi nunca suele ser el final de su aventura, sólo un bache.

Otro de los comentarios que suelen hacerme es algo así como “si, pero es que yo no me veo como autónomo o emprendiendo o buscándome la vida o…”. Por un lado eso me suena a aquello de “es que yo soy así” y te quedas tan campante. Pero por otro lado es que, quizás, en este momento ya no haya otra alternativa… te guste o no.

¿Qué vas a hacer si pasan los meses y no te ofrecen algo (cada día peor pagado)? ¿Le vas a decir a tu familia que no vas a buscarte la vida porque “no te ves” montándotelo por tu cuenta? ¿Vas a decir a los del gas, la luz, el agua y la hipoteca que no les puedes pagar porque cuando naciste a tus padres les dijeron “enhorabuena, han tenido un empleado” y resulta que no tienes empleo?

Lo único que trato de decir desde hace diez años es que todos tenemos algo valioso que ofrecer. Se supone que por eso deberían contratarnos en una empresa. Pero que no eres menos valioso porque momentáneamente no tengas un empleo. Tu valor no está en el puesto de trabajo, tu valor está contigo. Si te pagan una nómina por hacer loquesea, ¿no podrás hacer lo mismo pero cobrando una factura? ¿O es que has estado engañando a tus empleadores y te han estado pagando por no hacer nada?

Me da la sensación de que hemos acabado pensando que el objetivo es ocupar un asiento en una organización, como en el juego de las sillas musicales. Solemos olvidarnos de que si te pagan es porque haces algo útil y si eso es realmente relevante y valioso entonces lo de menos es el tipo de relación que tengas con tu “cliente”.

Todo este rollo de la Marca Personal y el YO S.L. va de esto, de descubrir lo que quieres, lo que te gusta y lo que te hace valioso para luego demostrarlo y atraer a quienes te necesiten. La otra opción (suicida en mi opinión) es seguir pensando que lo importante es sacarse un título, diploma o acreditación y mendigar unas migajas de algo que ya no existe. Y para buscar fantasmas no necesitas a un orientador, sino a Iker Jimenez, periodista de lo desconocido.

Energía de activación, lo más difícil es empezar

OperacionesLos químicos utilizamos el concepto Energía de Activación para explicar que, para poner en marcha un proceso, hace falta aplicar una cierta energía. Luego ese proceso puede seguir en marcha solo y puede que la energía liberada sea muchísimo mayor que la aplicada para iniciarlo.

Por ejemplo, para producir una explosión nuclear, hay que utilizar la energía generada por explosivos convencionales. Para crear una avalancha de nieve, hace falta un ruido u otro desencadenante.

Lo interesante de la idea de la Energía de Activación es que, en realidad, la energía potencial está ahí, esperando a que alguien encienda esa chispa que la libere. Algo aparentemente inerte o inocente está aletargado y se puede pasar toda la vida esperando que alguien le de ese empujón.

Soy químico y no psicólogo así que no sé si hay algún término parecido que describa esa necesidad de un empujoncito para que alguien “libere su energía”, pero seguro que existe. En realidad, estaría relacionado con la Zona de Confort en la que solemos mantenernos hasta que alguien o algo (normalmente uno mismo o sus circunstancias) mueve las palancas adecuadas para hacer rodar la bola.

Digo esto porque cada día me encuentro con gente con una energía personal, intelectual y emocional acumulada equivalente al de varios kilos de uranio enriquecido que están esperando que alguien ponga en marcha una reacción. Lo triste es que muchas de esas personas que conozco dejarán que su vida vaya pasando sin superar la barrera de potencial, su barrera de potencial.

Desde hace mucho tiempo estoy diciendo que una Marca Personal no se tiene, se deja. El Branding Personal consiste en gestionar lo que somos, lo que hacemos y lo que comunicamos para generar un impacto en la mente de otras personas. Eso implica energía, realizar un trabajo y superar algunas barreras de potencial personales y profesionales.

Pero para que eso ocurra debemos hacer algo, mezclar cualidades personales, calentar emociones o conseguir una masa crítica de gente que nos apoye. Si no empezamos a movernos, nada va a suceder. Te lo aseguro. Y nos puede ocurrir como esas bombas de la guerra civil que están enterradas y que nunca explotan o algo peor, que lo hacen cuando más daño hacen.

Lo se, lo se. Esto de empezar es lo más jodido de todo. Te lo digo por experiencia. Puedes tener los medios, puedes tener la infraestructura, puedes tener los apoyos y puedes tener tiempo, pero en demasiadas ocasiones esa barrera, normalmente ridícula, nos mantiene a este lado de la reacción o más bien de la inacción.

¿Qué podemos hacer? Pues lo mismo que hacemos los químicos.

Conseguir los reactivos

Afortunadamente crear una bomba atómica no está al alcance de demasiada gente pero crear tu propia reacción nuclear profesional es mucho más sencillo si consigues unos cuantos elementos y ni siquiera tienes que buscarlos en el mercado negro. Para escribir un libro sólo necesitas lápiz y papel, para crear un podcast puedes utilizar la grabadora de tu movil, para conocer gente interesante sólo tienes que echar un vistazo a la prensa o a las redes sociales y acercarte a donde se junta esa gente.

Te recomiendo que hagas una lista de lo que necesitas. Verás que es mucho menos de lo que piensas y que casi siempre sueles tener lo necesario para empezar. Cuando lo tienes todo a mano, es más complicado que encuentres excusas.

Reducir la barrera de potencial

Si no puedes superar la barrera, elimínala o redúcela. Dirás que eso no es tan sencillo, pues bien, eso es algo que hacemos los químicos con mucha frecuencia. Para conseguir que se produzcan algunas reacciones utilizamos catalizadores. Se trata de facilitar o acelerar el proceso.

Nosotros podemos ayudar a que las cosas ocurran eliminando cargas innecesarias, suprimiendo actividades, gastos o preocupaciones que no nos ayudan, buscando ayuda de personas que nos pueden echar una mano. Lo importante es quitar lastre y meterle gas caliente al globo para que ascienda, de lo contrario no levantaremos ni un palmo del suelo.

Aplicar energía

Si quieres encender una cerilla para generar calor, antes deberás aplicar un poco mediante el rozamiento. Por lo tanto, si quieres posicionarte como un profesional de referencia, si quieres que un empleador te considere como el candidato más valioso o si esperas que alguien se fije en ti, deberás poner en marcha una reacción para crear energía “luminosa” que te haga visible.

Crear un blog requiere mucho menos esfuerzo del que supones, aprender algo nuevo que te haga más valioso supone un esfuerzo mínimo en relación al efecto que puede generar, levantar el teléfono para quedar con un viejo contacto implica un trabajo ridículo, pero antes hay que superar esa barrera de potencial mental. Y luego, una vez iniciada la reacción hay que mantenerla y controlarla, pero eso es mucho menos trabajoso.

TomPetersAndresPerezDesgraciadamente esa energía de activación pueden aplicarla desde el exterior y cuando menos preparados estamos. Un despido, un susto con tu salud o un problema familiar puede acabar desencadenando la reacción en el peor momento. Por eso te recomiendo que empieces cuanto antes y en las condiciones que mejor te convengan para que la onda expansiva no te exploten en la cara o te lleve por delante.

NOTA: Este fin de semana me levanté con una sorpresa. Vi que en El País Semanal había un artículo de Gabriel García de Oro titulado Y0, Sociedad Limitada sobre Marca Personal. Tengo que decir que es uno de los artículos que mejor explican el concepto. Pero lo que más ilusión me hizo fue ver que recomendaba uno de mis libros justo al lado de 50 Claves para hacer de usted una marca del maestro Tom Peters. Aunque ya había aparecido varias veces en ese mismo medio, me gustó mucho verme junto a uno de mis referentes.

Quizás es el resultado de aplicar la energía de activación adecuada y de mantener la reacción.

Que quede claro, ni las personas somos productos ni nos vendemos (o no deberíamos)

ProductoUna de las cosas en las que más insisto a la hora de diseñar un proyecto de Branding Personal es la necesidad de tener una oferta, un producto, algo por lo que alguien esté dispuesto a pagarnos. Durante años nos hemos acostumbrado a pensar que nos pagan por estar, por ser nosotros o porque “yo lo valgo”. Al final hemos aprendido, a base de golpes, que si te pagan (por nómina o factura es lo de menos) es porque estás aportando algo que compensa ese pago.

En realidad nadie te paga a ti por ser tu sino porque generas un resultado, emocional, material o económico. Y esa es una buena noticia porque es imprescindible, de una vez por todas, separar lo que somos de lo que hacemos. De lo contrario acabaremos aceptando que las personas somos productos y que debemos aprender a “vendernos”.

Cuando pensamos que nos contratan a nosotros y no a nuestra oferta acabamos creyendo que lo que debemos buscar es un empleo en el que nos paguen por estar. En realidad lo que deberíamos pensar es que debemos detectar necesidades, encontrar el modo de satisfacerlas y postularnos como las personas más adecuadas para hacerlo.

Cuando piensas en modo “empleo” dependes de que alguien te haga un hueco, eres tu quien llama a las puertas y eso te sitúa en inferioridad de condiciones a la hora de negociar (eso si es que te dan la oportunidad de hacerlo). Cuando piensas en modo “necesidad” eres tu quien va a crear ese hueco aunque no exista o no se lo hayan planteado siquiera y eso aumenta tu valor.

Lo único cierto es que cuando una persona se “vende” no es precisamente algo positivo porque está sacrificando su cuerpo, sus valores o su identidad a cambio de una compensación económica o emocional. Lo que vendemos es nuestro trabajo, que es equivalente a nuestro producto o servicio. Creo que es bueno repasar algunas ideas al respecto.

Un producto NO es un título o un cargo

No es un título, ni una “job description”, ni un cargo, ni lo que pone en tu tarjeta de visita, ni un diploma colgado en la pared… es el resultado de lo que haces.

Un producto NO son tus cualidades

No es tu habilidad, ni tus conocimientos, ni eso que algunos llaman talento, ni la experiencia adquirida. Esos sólo son los “ingredientes”, la materia prima con la que eres capaz de crear tu oferta y generar resultados.

Un producto es algo por lo que te van a pagar, remunerar o compensar de algún modo

Es aquello que haces valioso, relevante, útil por lo que alguien estaría dispuesto a pagarte.

Un producto es algo que satisface una necesidad

Algo que resuelve un problema o genera un beneficio quienes te rodean y que produce el resultado que desean. Es aquello que podemos hacer por los demás.

Se venden los productos o servicios no las personas

Cuando alguien dice que no le va bien porque no sabe “venderse” quizás el problema no es que no sepa “venderse” sino que no tiene nada que vender o lo que ofrece ha quedado obsoleto.

Si no tienes algo que merezca la pena, el Marketing Personal es irrelevante o incluso contraproducente

Si no tienes algo realmente bueno que ofrecer no esperes que te lluevan las ofertas por mucho tiempo y esfuerzo que dediques a promocionarlo.

Las personas no somos productos

El producto es nuestro trabajo. O dicho de otro modo, el trabajo es nuestro producto.

Para vender tu producto debes creer en él y conocerlo bien

Cuanto más sepas sobre lo que eres capaz de ofrecer, más fácil te será venderlo. Debes creer (pero creer de verdad) en lo que haces o nadie te tendrá en cuenta. Salir a vender lo que eres capaz de hacer demuestra que tienes confianza en ti mismo y que estás dispuesto a dejar una Marca Personal profunda y valiosa.

Un producto es una combinación de elementos e ingredientes

Todos servimos para algo, todos somos capaces de encontrar una combinación apropiada de cualidades que nos hacen atractivos. Lo que tenemos que hacer es encontrarla, desarrollarla, mostrarla y demostrarla

Todo el mundo tiene algo que aportar

Como padre, amigo, profesional, jefe, vecino o en cualquiera de los roles vitales que interpretas, siempre tienes algo que aportar. Lo importante es darte cuenta de que siempre puedes hacer algo por otros y ser valorados económicamente o con el abrazo de un hijo.

Si no haces bien tu trabajo, tu producto no tiene ningún valor

Lo más importante antes de cualquier otra cosa es entender que tienes que hacer bien tu trabajo. Si no haces bien lo que ofreces, todo lo demás caerá por su propio peso. Sin un buen producto, no es posible construir una Marca Personal fuerte.

No pienses en tu producto como en una “commodity”

Si vendes tu trabajo “a granel” no te quedará más remedio que conformarte con lo que estén pagando a los profesionales más baratos. Si demuestras que lo que haces es diferente, superior o escaso estarán dispuestos a pagarte lo que pidas.

Un producto es imprescindible para dejar una Marca Personal

La Marca Personal se basa en el equilibrio, como en una reacción química. Hay que dar para recibir.

Creo que es hora de dejar de pensar que los profesionales alquilamos nuestro cuerpo por horas al ir a un cubículo cada día. Entramos en una etapa en la que nos van a valorar y a pagar por los resultados que ofrecemos. Así que, en primer lugar debes ser capaz de generarlos, en segundo lugar debes hacer algo sobresaliente y en tercer lugar debes salir y contarlo a quienes pueda interesar.

NOTAS: La próxima semana participo en dos eventos abiertos por si te interesa

El jueves 2 de octubre a las 9:30 estaré en Zaragoza, en el Congreso de Juventud de Aragón hablando de la nueva mentalidad de los neoprofesionales y el YO S.L.

El viernes 3 de octubre de 10:00 a 12:00 estaré en mi ciudad, Tres Cantos, junto a mi querida Maria Luisa Moreno hablando de Marca Personal, Estrategia Personal y esas cosas que nos gustan.